Nace una estrella mediática y golpista: Rosatti

La reconfiguración institucional mediante una Corte que se apropia de espacios de poder en perjuicio de «la política» es lo que celebran los medios opositores, y lo que los lleva a extensos y reiterados panegíricos sobre Horacio Rosatti, estrella de la ofensiva para imponer el dispositivo que haga realidad el viejo sueño de aplastar los mandatos populares.

Nada más ilustrativo al respecto que el título del martes 19 en La Nación, después de que Rosatti, autoconsagrado presidente de la Corte, se autoconsagró también presidente del Consejo de la Magistratura: «Fuerte señal de poder». Es que la avanzada incluyó derogar una ley aprobada por el Congreso hace quince años y restituir una norma derogada, en línea con el Colegio de Abogados, madriguera videlista autora de infinidad de iniciativas contra la democracia.
Esto es lo que defienden los títulos, las noticias y las y los columnistas de Clarín, Infobae y La Nación. El objeto de ataque son las instituciones que dependen del voto, por más que todo el despliegue se enmascare en el habitual combate contra Cristina Kirchner. Es que la posición de la vicepresidenta, tipeó Carlos Pagni, «está distorsionada en favor de los políticos».

Esto explica la sucesión de tapas de Clarín durante esos mismos días, durante los cuales la tropa del amigo Héctor se mostró no obstante azorada porque, como escribió Roa el miércoles, ella «no piensa rendirse», lamento que el domingo copió un tal Grispo en Infobae: «No deja sus batallas».

Rosatti, publicó Clarín al día siguiente aunque con otra firma, se convirtió en el «freno de mano» para Cristina y «le marca la cancha al Gobierno». Él es una «muralla» y consagró a consejeros que le quitó a «la política».

Los aplausos y celebraciones se detuvieron especialmente en la resolución contra el juez federal Alonso, en la que la Corte de la Suprema Inmundicia estuvo al borde del insulto y al que achacó un «alzamiento», palabreja que había instalado la fuerza de tareas judiciales de Clarín apenas el magistrado tomó la decisión —por cierto jurídicamente discutible— de ordenar al Congreso que frenara la designación de consejeros.

Más y más aplausos porque Rosatti envía a este juez a proceso, que estará a cargo del Consejo de la Magistratura que él mismo preside. El mensaje es aterrador para el conjunto de la «familia judicial»: así les irá a quienes se atrevan a pensar y actuar en un sentido diferente al de los supremos. A Van der Kooy, de Clarín, parece que se le escapó por fin una línea acorde a la realidad: Rosatti «lo fulminó» al juez de Paraná, escribió.

La reconfiguración de las instituciones es un «punto de inflexión» y «el momento de la verdad», repitió La Nación el sábado con firma de Guyot.

El jolgorio del sistema mediático opositor se vio robustecido con la concentración de la patronal agraria y sus afines, entre ellos los dirigentes de Juntos por el Cambio que corrieron presurosos a sacarse fotos. No quiso quedarse atrás Rodríguez Larreta, que esta vez no se quejó de caos de tránsito o avenidas ocupadas, y no pidió al Gobierno nacional que cerrara los accesos, como sí quiere para los piqueteros sin tractor.

Aunque una parte de los organizadores pretendió presentar esta demostración de fuerza como no partidaria, y a la vez una parte de Juntos por el Cambio intentó no aparecer como coorganizadora, una fotografía reunió los propósitos en los que convergen unos y otros: los dirigentes republicanistas sonríen complacidos, con un cartel atrás levantado por un empobrecido «gaucho»: «CFK te quiero presa».

Hay que ver si este sueño no es el que intentarán cumplir los supremos indignos o, en todo caso, si no recibirán la orden de hacerlo. La vicepresidenta reaccionó con una reactivación de los proyectos de ampliación de la Corte a mitad de semana y, el viernes, la «familia» le rechazó un pedido de sobreseimiento en una de las tantas causas en su contra.

Hugo Muleiro

Periodista y escritor.

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