La mentira o desinformación desde el poder además de confundir erosiona los pilares de la democracia
POR STEPHANIE (SAM) MARTIN | Entre la conmoción por dos muertes durante operativos migratorios y las versiones oficiales que no resisten el contraste con las pruebas, este análisis pone el foco en un problema más profundo que excede a lo acontecido Minneapolis: qué ocurre con la democracia cuando el Estado administra los hechos como un recurso político y no como un bien público. A la luz del pensamiento de Hannah Arendt, el texto invita a leer estos episodios no solo como un conflicto local, sino como una advertencia válida para otras sociedades —incluida la argentina— donde la desinformación, las medias verdades y los relatos cambiantes también erosionan la confianza colectiva y debilitan la posibilidad de un mundo compartido.
