Nombrar mal al enemigo es ya una derrota
POR ESFERA REDACCIÓN | Cuando los gigantes tecnológicos comenzaron a apropiarse del poder político con una agresividad sin precedentes, el vocabulario común encontró rápido una palabra: «tecnofascismo». La adhesión de las élites de Silicon Valley a programas autoritarios, su desprecio por la deliberación democrática y su concentración de poder sin rendición de cuentas hacían la comparación tentadora. Comprensible, pero equivocada para el investigador ucraniano Anton Shejovtsov. A su juicio la tecnooligarquía es más peligrosa que el fascismo.
