La batalla del periodismo por definir sus fronteras y sostener su legitimidad
En un escenario atravesado por plataformas, algoritmos e inteligencia artificial, el periodismo ya no discute solamente cómo informar, sino también cómo sostener su legitimidad. Un artículo de Álvaro Villagrán Sánchez y Fernando López Pan (Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra) publicado en la revista Brazilian Journalism Research propone leer esa disputa como una batalla simbólica de una comunidad profesional que necesita narrarse a sí misma para preservar su autoridad cultural en medio de una crisis de fronteras e identidades.
El artículo Theorizing ideology as an integral framework for studying the sociological demarcation of journalism (Teorizar la ideología como un marco integral para estudiar la demarcación sociológica del periodismo), de Villagrán Sánchez y López Pan propone una revisión profunda de la manera en que se estudia la identidad profesional del periodismo y los mecanismos mediante los cuales el campo periodístico define quién pertenece a éste, qué prácticas considera legítimas y cómo preserva su autoridad cultural frente a las transformaciones tecnológicas y sociales.
El texto parte de un problema central: aunque existe una enorme cantidad de investigaciones sobre los límites del periodismo, las normas profesionales, la autoridad periodística o las crisis de legitimidad de los medios, estos estudios suelen aparecer fragmentados. Cada línea de investigación analiza aspectos parciales —la memoria colectiva, el boundary work,[1]Nota del editor: Boundary work se refiere a los esfuerzos ideológicos, discursivos y prácticos que hacen los miembros de un grupo para defender sus fronteras frente a los de afuera. la reparación paradigmática, la objetividad o las normas profesionales— sin integrarlos dentro de una teoría más amplia capaz de explicar cómo el periodismo construye su propia legitimidad social. Frente a esa dispersión conceptual, los autores proponen utilizar el concepto de ideología como marco integrador.
La noción de «demarcación sociológica del periodismo» ocupa el centro del artículo. Con ella se refieren al proceso mediante el cual el periodismo intenta diferenciarse de otras formas de producción de información y conocimiento: propaganda, activismo, entretenimiento, comunicación corporativa, influencers o circulación amateur de contenidos. Esa demarcación no es solamente técnica ni profesional; implica también una disputa simbólica acerca de quién tiene autoridad para definir la verdad pública y cuáles son las reglas legítimas de producción informativa. En un ecosistema digital marcado por plataformas, redes sociales, inteligencia artificial y crisis de confianza, esa frontera se vuelve cada vez más inestable.
El trabajo de Villagrán Sánchez y López Pan recupera la idea de ideología como mecanismo de cohesión colectiva, dado que el periodismo también necesita relatos, héroes y valores compartidos para justificar su papel democrático.
Para analizar ese problema, Villagrán Sánchez y López Pan recuperan la teoría de la ideología desarrollada por Paul Ricoeur. A diferencia de las interpretaciones clásicas que entienden la ideología únicamente como falsificación o manipulación, Ricoeur plantea que toda comunidad necesita estructuras simbólicas compartidas que le permitan integrarse, narrarse a sí misma y legitimar formas de autoridad. La ideología, en este sentido, no es solamente engaño: también es un mecanismo de cohesión colectiva. Aplicado al periodismo, esto significa que la profesión necesita relatos, valores y símbolos que sostengan una identidad común y permitan justificar su rol democrático y cognitivo en la sociedad.
Sin embargo, el artículo subraya que esa función integradora tiene una dimensión ambivalente. Los mismos mecanismos ideológicos que fortalecen la cohesión interna del periodismo también pueden producir distorsiones, resistencias al cambio y exclusiones. Cuando una profesión idealiza excesivamente su pasado, protege rígidamente sus fronteras o interpreta las crisis como desviaciones individuales aisladas, corre el riesgo de impedir una revisión crítica de sus propios problemas estructurales.
A partir de esta base teórica, los autores reinterpretan tres grandes líneas de investigación sobre periodismo como operaciones ideológicas interrelacionadas.
La primera es la memoria colectiva. Diversos estudios han mostrado que el periodismo construye constantemente relatos sobre sí mismo: recuerda figuras heroicas, episodios emblemáticos, coberturas históricas y grandes momentos de prestigio profesional. Esas memorias funcionan como repertorios normativos que indican qué significa ser «buen periodista». La evocación de figuras como corresponsales de guerra, periodistas de investigación o defensores de la democracia no cumple solamente una función histórica, también orienta las expectativas profesionales presentes y futuras.
Desde las figuras heroicas del pasado hasta las críticas a influencers y plataformas, el periodismo despliega distintas estrategias para proteger su identidad y sostener su autoridad pública en medio de la crisis digital.
El artículo sostiene que esa memoria colectiva cumple una función ideológica porque crea continuidad simbólica entre pasado, presente y futuro. Las referencias a una supuesta «edad dorada» del periodismo ayudan a legitimar normas profesionales contemporáneas, incluso cuando las condiciones materiales y tecnológicas del ecosistema informativo han cambiado radicalmente. Así, la memoria profesional no es neutral: selecciona ciertos episodios, silencia otros y organiza una narrativa coherente sobre la misión social del periodismo.
La segunda dimensión analizada es el boundary work, concepto proveniente de la sociología de la ciencia y utilizado para describir las estrategias mediante las cuales una profesión delimita sus fronteras legítimas. En el caso del periodismo, esto implica diferenciar entre «verdadero periodismo» y formas consideradas inferiores, peligrosas o ilegítimas. Históricamente, estas operaciones se dirigieron contra la propaganda política, el sensacionalismo o las relaciones públicas; hoy incluyen también disputas con influencers, creadores de contenido, algoritmos, inteligencia artificial y plataformas digitales.
Según los autores, el boundary work no consiste simplemente en describir diferencias objetivas. Más bien, produce clasificaciones simbólicas que fortalecen la identidad profesional. El periodismo define sus propios valores —objetividad, verificación, independencia, servicio público— y, al mismo tiempo, construye una imagen negativa de aquello que queda fuera de sus límites. La ideología opera aquí como un mecanismo de diferenciación: permite afirmar un «nosotros» profesional frente a múltiples «otros».
La tercera operación ideológica estudiada es el paradigm repair o reparación paradigmática. Este concepto describe la manera en que el periodismo responde a escándalos, errores o transgresiones éticas. Cuando aparece un caso de manipulación, fabricación de noticias o conducta profesional desviada, la reacción institucional suele consistir en presentar el episodio como una anomalía individual y no como un problema sistémico. El periodista acusado aparece entonces como una «manzana podrida» que traicionó las normas de la profesión, mientras el paradigma general permanece intacto.
El mayor aporte del artículo quizá no sea ofrecer respuestas definitivas, sino abrir una perspectiva fértil: pensar al periodismo como una comunidad simbólica que constantemente narra, defiende y reconfigura su propia legitimidad.
Para los autores, este mecanismo también cumple una función ideológica. La reparación paradigmática protege la legitimidad del periodismo porque evita que las crisis individuales cuestionen las bases estructurales del sistema mediático. Al aislar el problema en determinados sujetos, se preserva la autoridad institucional de la profesión. Sin embargo, esta estrategia tiene costos: puede impedir una discusión más profunda sobre las condiciones económicas, tecnológicas y políticas que favorecen prácticas problemáticas dentro del ecosistema informativo.
Uno de los aportes más relevantes del trabajo es que conecta estas tres dimensiones —memoria colectiva, boundary work y paradigm repair— dentro de un mismo marco teórico. Habitualmente, estas líneas de investigación se desarrollaron por separado. Villagrán Sánchez y López Pan sostienen que todas forman parte de un mismo proceso de producción ideológica mediante el cual el periodismo construye y mantiene su demarcación sociológica.
Para enriquecer esta perspectiva, el artículo incorpora además el modelo semiótico de Susan Gal y Judith Irvine, basado en tres operaciones: iconicidad, recursividad y borramiento. La iconicidad consiste en convertir determinadas características en símbolos esenciales de una identidad; la recursividad proyecta oposiciones internas hacia nuevas escalas; y el borramiento elimina elementos que contradicen la narrativa dominante. Aplicadas al periodismo, estas operaciones ayudan a comprender cómo la profesión simplifica su propia representación, invisibiliza contradicciones y consolida imágenes coherentes sobre sí misma.
El trabajo adquiere especial relevancia en el contexto contemporáneo de crisis del periodismo. Los autores observan que la digitalización, la fragmentación de audiencias y la proliferación de nuevas formas de producción informativa han multiplicado las definiciones posibles de «periodismo». La literatura académica identifica más de 160 variantes del término, lo que refleja una creciente dificultad para establecer límites claros del campo profesional. En lugar de buscar una definición definitiva y universal, el artículo propone estudiar los mecanismos mediante los cuales el propio periodismo intenta estabilizar esas fronteras.
Las mismas ideas y valores que ayudan al periodismo a defender su autoridad también pueden dificultar su renovación. Cuando la identidad profesional se vuelve demasiado rígida, la defensa de sus principios puede transformarse en resistencia al cambio.
En este punto, el texto dialoga críticamente con las teorías tradicionales de la objetividad y la autoridad periodística. Los autores no niegan la importancia social de normas como la verificación o la independencia, pero advierten que esas normas también forman parte de una construcción ideológica. No son simplemente principios neutrales: funcionan como recursos simbólicos para legitimar la autoridad cultural del periodismo frente a otros actores del ecosistema informativo.
El artículo también tiene implicancias metodológicas importantes para los estudios de periodismo. En vez de analizar aisladamente discursos profesionales, memorias históricas o controversias éticas, propone observar cómo esos elementos se articulan dentro de procesos más amplios de producción de legitimidad. Esto permite integrar perspectivas provenientes de la sociología del conocimiento, la hermenéutica, la semiótica y los estudios de periodismo.
En términos políticos y culturales, el trabajo plantea una reflexión particularmente actual: el periodismo necesita mecanismos simbólicos de cohesión para sostener su legitimidad democrática, pero esos mismos mecanismos pueden transformarse en obstáculos para la renovación profesional. Cuando las identidades periodísticas se vuelven demasiado rígidas, existe el riesgo de excluir formas emergentes de producción informativa o de bloquear procesos de autocrítica necesarios frente a las transformaciones tecnológicas y sociales contemporáneas.
En definitiva, Villagrán Sánchez y López Pan ofrecen una reinterpretación del periodismo no solo como práctica profesional o institución comunicacional, sino también como comunidad simbólica que necesita producir relatos sobre sí misma para sostener su autoridad social. Desde esta perspectiva, las disputas sobre objetividad, legitimidad, memoria o fronteras profesionales dejan de ser cuestiones periféricas y pasan a entenderse como parte central de la lucha por definir qué es el periodismo y cuál es su lugar en la vida pública contemporánea.
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Notas
| ↑1 | Nota del editor: Boundary work se refiere a los esfuerzos ideológicos, discursivos y prácticos que hacen los miembros de un grupo para defender sus fronteras frente a los de afuera. |
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