La inteligencia artificial está transformando las redacciones: los periodistas debaten cómo regularla
Un informe elaborado por Sipreba, Fatpren y la Fundación Heinrich Böll revela que la inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano en la mayoría de los medios argentinos. A partir de encuestas, entrevistas y aportes de especialistas, el dossier advierte sobre la intensificación laboral, la falta de regulación y los riesgos que estas tecnologías plantean para la calidad informativa, el empleo y el derecho a la comunicación.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), junto con la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) y la Fundación Heinrich Böll, presentó un informe sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo periodístico. A partir de entrevistas y encuestas realizadas a trabajadores de prensa de más de treinta medios de todo el país —en articulación con sindicatos de prensa de distintas provincias—, el relevamiento analiza cómo las herramientas de IA están transformando las rutinas de producción, las condiciones laborales y la calidad del trabajo periodístico.
Los resultados son contundentes: el 85 % de las y los periodistas ya utiliza herramientas de IA en su trabajo cotidiano y el 40 % produce más contenido que antes sin reducir su jornada laboral. Sin embargo, el 90 % considera insuficiente la capacitación brindada por las empresas y al menos siete de cada diez señalan que no existen políticas claras sobre su uso. El informe también revela una paradoja de productividad —se produce más, pero no se trabaja menos— y expone el doble discurso de las empresas, que incorporan estas tecnologías sin acompañamiento ni regulación.
Frente a ese escenario, la regulación del uso de la IA en los medios aparece como una demanda sindical urgente e ineludible, cuestión sobre la que el informe busca intervenir. Para ello, además de los datos relevados, incorpora aportes de especialistas provenientes de la academia, el sindicalismo, la gestión y el derecho, con el objetivo de pensar colectivamente un horizonte de regulación y defensa del trabajo periodístico.
La inteligencia artificial en tiempos de modernización laboral
El texto de apertura, «La inteligencia artificial en tiempos de modernización laboral», firmado por Agustín Lecchi, secretario general de Sipreba, encuadra el dossier en un doble contexto: el de la irrupción tecnológica en las redacciones y el de un clima político hostil a los derechos laborales. Lecchi define a la IA como un fenómeno de impacto doble. Por un lado, redefine el ejercicio del periodismo; por otro, amenaza con la eliminación masiva de puestos de trabajo y plantea un problema democrático de fondo: el derecho de la sociedad a saber si detrás de una noticia hay un ser humano o una máquina.
El dirigente sindical sostiene que las propuestas de regulación impulsadas desde los sindicatos no encontraron respuesta por parte de las empresas ni de las cámaras empresarias. En ese sentido, cuestiona que organizaciones patronales como la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) expresen preocupación por el ecosistema informativo sin traducirla en compromisos concretos. El editorial presenta así el dossier —producido junto a la Fundación Heinrich Böll y con la colaboración de sindicatos de la Fatpren— como una base empírica para esa discusión pendiente, sustentada en entrevistas a periodistas de treinta medios de doce provincias.
En la segunda parte del texto, Lecchi vincula el debate sobre IA con la reciente reforma laboral aprobada por el Congreso, oficialmente denominada «Ley de Modernización Laboral», que derogó la ley de Teletrabajo y amenaza con eliminar el Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12908). Para el secretario general de Sipreba, el objetivo de esa reforma no fue modernizar sino eliminar derechos, y por eso considera indispensable incorporar un capítulo específico sobre inteligencia artificial en un nuevo Estatuto. El editorial concluye con una advertencia: los próximos meses definirán si las empresas periodísticas —que aseguran preocuparse por el impacto de la IA— se limitarán a declaraciones de principios o aceptarán algún tipo de regulación efectiva.
Principales hallazgos
En el «Resumen ejecutivo y principales hallazgos», Paula Sabatés, Matías Cervilla, Juan Pablo Piscetta y Agustín Lecchi presentan el núcleo técnico del informe, elaborado a partir de una encuesta realizada a 56 periodistas entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El trabajo describe un escenario de adopción masiva, acelerada y mayormente autorregulada de herramientas de IA en las redacciones argentinas. Los principales hallazgos se organizan en tres grandes ejes.
El primero es la expansión irreversible de estas tecnologías. El 71,4 % de las personas encuestadas utiliza alguna herramienta de IA para tareas periodísticas, una cifra que contrasta con el 8,4 % registrado en 2023 y el 23 % de 2024, confirmando una progresión exponencial. El 60 % afirma usarla diariamente y el 25 % de manera semanal. ChatGPT aparece como la herramienta dominante, seguida por Gemini. Entre los usos más frecuentes se destacan la desgrabación de audios y entrevistas (53,6 %), el resumen de información (32,1 %) y la edición de títulos y textos (26,8 %).
El segundo eje es la llamada paradoja de productividad. El 40 % de quienes utilizan IA sostiene que produce más contenidos que antes —en muchos casos, duplicando la cantidad de notas diarias—, pero apenas el 15 % dice trabajar menos. El resultado es una intensificación de las tareas: más producción en el mismo tiempo o incluso en jornadas más extensas. Los autores ilustran esta situación con la metáfora de la «cinta de correr»: la aceleración no libera tiempo, sino que incrementa las exigencias. Un 27,5 % asegura trabajar más que antes y un 57 % señala que trabaja igual. Además, solo el 43,6 % percibe una mejora en la calidad de su trabajo, mientras otro 43,6 % considera que no hubo cambios y un 12,8 % cree que empeoró.
El tercer eje es el vacío de políticas empresariales. El 90 % de las personas consultadas considera insuficiente la capacitación ofrecida por sus empresas: apenas el 10 % se declara conforme con la formación recibida, el 45 % directamente no recibió ninguna y el resto la evalúa como insuficiente. A su vez, el 77,5 % afirma que su empresa no estableció recomendaciones ni restricciones sobre el uso de IA, y el 70 % sostiene que tampoco existen políticas claras de supervisión humana. El 35 % reporta conflictos en sus equipos de trabajo vinculados a la implementación de estas herramientas y el mismo porcentaje reconoce impactos emocionales asociados a su utilización.
El informe también identifica áreas donde la automatización ya está presente en algunos medios: contenidos de servicio como clima, horóscopo, quiniela y cotizaciones; cables de agencias; crónicas deportivas y coberturas electorales minuto a minuto. Asimismo, detecta una tensión generacional en las redacciones: mientras los periodistas más jóvenes tienden a incorporar la IA con menos cuestionamientos, quienes poseen mayor trayectoria suelen mostrarse más cautelosos y críticos respecto de sus efectos sobre la calidad periodística.
Aportes de especialistas
En «Inteligencia artificial y periodismo: la urgencia de una agenda sindical», Zuliana Lainez —recientemente electa como presidenta de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y titular de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (Fepalc)— plantea que el problema de la IA en el periodismo no debe leerse únicamente como una innovación tecnológica, sino como una disputa de poder. Lainez advierte que un uso no regulado de estas herramientas puede deteriorar los fundamentos del periodismo, profundizar la precarización laboral y provocar pérdidas masivas de empleo.
A partir de allí, la dirigente reconstruye distintas propuestas en discusión dentro del movimiento sindical global. La FIP sostiene que el desarrollo de la IA no puede quedar concentrado en manos de un pequeño grupo de corporaciones tecnológicas y que todo contenido periodístico debe seguir siendo responsabilidad de periodistas calificados. La Fepalc denuncia, además, que las grandes plataformas digitales se apropian de contenidos sin consentimiento ni remuneración, agravando la crisis económica de los medios. En la misma línea, el National Union of Journalist (NUJ) británico impulsa un impuesto extraordinario a los gigantes tecnológicos para financiar el ecosistema informativo, mientras el Sindicato do Jornalistas (SDJ) de Portugal alerta que los resúmenes automatizados ya provocaron caídas de entre el 30 % y el 50 % en el tráfico hacia sitios de noticias. La Federación Africana de Periodistas, por su parte, incorpora la dimensión de género al denunciar el aumento del acoso digital y los deepfakes contra mujeres periodistas. El texto de Lainez concluye que la regulación y la negociación colectiva son herramientas indispensables para proteger tanto los derechos laborales como el derecho social a la información.
En «Inteligencia artificial, periodismo y disputa de sentidos. Una mirada desde la universidad pública», Larisa Kejval y Luis Lozano, docentes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, proponen pensar la IA como una metatecnología que reconfigura relaciones sociales, económicas y políticas, y no simplemente como una herramienta instrumental. Desde esa perspectiva, advierten que su despliegue masivo se produce de manera profundamente asimétrica: concentra recursos computacionales, reproduce sesgos favorables al norte global y amenaza la estabilidad democrática.
Al analizar los datos del relevamiento, Kejval y Lozano observan un escenario de adopción extendida, aunque marcado por la ausencia de políticas claras y por formas de aprendizaje predominantemente autodidactas. Para ambos autores, este proceso puede profundizar las brechas entre medios con mayor capacidad tecnológica y aquellos más rezagados, además de favorecer la desinformación y la concentración del poder informacional.
El texto también repasa iniciativas impulsadas desde la universidad pública. Entre ellas, la creación en 2025 del Observatorio de Tecnologías, Sociedad y Ecosistemas Digitales de la UBA y la participación en el proyecto interuniversitario «Transformación Digital y gobernanza ética de la IA en las Industrias Culturales de Argentina», desarrollado junto con la Universidad Nacional de Quilmes, financiado por la Unión Europea y con Sipreba como socio institucional. El objetivo, explican, es avanzar durante 2026 en la construcción de un acuerdo social sobre el uso de IA compatible con los derechos humanos y el Estado de derecho.
En «El sentido no se automatiza (el periodismo en tiempos de IA)», Rosaura Audi desarrolla una reflexión de tono más ensayístico y apoyada en la experiencia del oficio. Su tesis central es que existe una dimensión del periodismo imposible de automatizar: la construcción de sentido. La autora advierte que toda producción informativa generada mediante IA requiere supervisión humana, ya que los modelos de lenguaje pueden producir alucinaciones, alterar citas textuales o modificar el sentido original de un contenido.
Para Audi, el principal riesgo no es únicamente la pérdida de puestos de trabajo, sino la erosión de la soberanía cognitiva de las audiencias. Si la desinformación se expande hasta volver dudoso cualquier contenido, argumenta, la capacidad de las personas para juzgar racionalmente se debilita y la confianza pública termina destruyéndose. En ese contexto, el periodismo basado en la verificación rigurosa y el compromiso social no pierde relevancia: se vuelve más necesario que nunca. La palabra utilizada con responsabilidad, concluye, seguirá siendo una herramienta de transformación.
Finalmente, en «La Inteligencia Artificial en el trabajo periodístico: algunas líneas para pensar sobre su regulación y control», Guillermo Gianibelli —asesor legal de Sipreba y Fatpren— desarrolla el aporte más sistemático en términos normativos. Su punto de partida es histórico: el siglo XX, sostiene, puede leerse como la disputa entre la regulación ejercida por el mercado y aquella impulsada por actores colectivos, con la negociación colectiva y el Estado funcionando como mecanismos de distribución de los incrementos de productividad. La IA, argumenta, no solo desafía las formas tradicionales de regulación, sino que reabre una pregunta más profunda: si las personas serán capaces de controlar las máquinas.
Gianibelli identifica tres áreas prioritarias para la regulación del trabajo periodístico. La primera es la supervisión humana obligatoria, en línea con el artículo 14 de la Ley de IA de la Unión Europea (UE) para sistemas de alto riesgo. En el periodismo, plantea la UE, la IA debe funcionar como herramienta del periodista y nunca como sustituto. La segunda es la transparencia algorítmica: cuando los algoritmos intervienen en la determinación de contenidos, formatos o destinatarios, los trabajadores y sus representantes deben tener derecho a conocer los criterios que organizan esos procesos, tal como plantean la directiva europea sobre trabajo en plataformas y la legislación española conocida como «Ley Rider». La tercera cuestión es la propiedad intelectual y la distribución de ganancias: los sistemas de IA se entrenan utilizando contenidos periodísticos protegidos por derechos de autor y las ganancias derivadas de esa apropiación, sostiene, deben ser materia de negociación colectiva. Gianibelli concluye que regular equivale a garantizar derechos y que, debido al carácter global de la IA, las regulaciones nacionales deberán articularse con organismos internacionales, incluida la OIT.
Entrevistas con trabajadores
El anexo final complementa los datos cuantitativos con tres entrevistas en profundidad a trabajadores de Página/12, Clarín e Infobae, cuyos nombres fueron preservados para garantizar el anonimato.
La trabajadora de Página/12 describe una incorporación gradual e institucional de herramientas de IA —ChatGPT desde julio de 2025 y la plataforma Arc XP desde noviembre— acompañada por capacitaciones diferenciadas para las redacciones digital e impresa. Según relata, el objetivo declarado fue optimizar flujos de trabajo y no reemplazar periodistas. El uso de estas herramientas no es obligatorio y actualmente se trabaja en un manual de estilo para regular su aplicación. También destaca la importancia de transparentar ante las audiencias cuándo se utiliza IA y señala la existencia de una marcada brecha digital generacional.
El trabajador de Infobae, en cambio, describe una incorporación más temprana y orientada al incremento de productividad, apoyada en una herramienta desarrollada por la propia empresa. Su mirada es más entusiasta: considera que la IA funciona como un «esqueleto» que acelera tareas y libera tiempo para el núcleo del trabajo periodístico. Aunque no cree que estas tecnologías puedan reemplazar el criterio editorial humano, reconoce que la empresa implementó tablas de productividad para redactores.
Por último, el trabajador de Clarín relata una incorporación todavía incipiente, iniciada en 2024 y sin efectos profundos sobre la organización general de la redacción. Su evaluación es optimista, aunque cautelosa: entiende que la IA puede mejorar la calidad periodística si se limita a tareas mecanizadas y permite que los periodistas concentren sus esfuerzos en las fuentes, el contexto y el criterio editorial. Sin embargo, advierte sobre un riesgo central: la estandarización de contenidos. Si todos los medios utilizan los mismos modelos entrenados con las mismas fuentes, concluye, la diversidad de miradas puede verse seriamente afectada.
SEGUIR LEYENDO

Vigilados: el informe que muestra la nueva arquitectura de control global sobre el periodismo
POR ESFERA REDACCIÓN | La Federación Internacional de Periodistas (FIP), la mayor organización de periodistas del mundo, publicó a fines de abril un informe de alto impacto que revela cómo profesionales de la información en todo el planeta operan bajo una infraestructura sistémica de control, sostenida por tecnologías de vigilancia digital cada vez más sofisticadas. El estudio formula recomendaciones urgentes para reforzar su seguridad y proteger a los medios de comunicación.

La tecnología de la impunidad: el lobby de las «falsas denuncias» como contraofensiva al feminismo en la Argentina
POR ESFERA REDACCIÓN | Cuatro medios de comunicación, integrantes de la Red de Medios Digitales, decidieron unir esfuerzos para investigar la expansión de un entramado político, judicial y mediático que busca instalar la idea de que las denuncias por violencia de género son falsas. El resultado es un relevamiento que identifica actores, discursos y estrategias que configuran lo que sus autores denominan una «tecnología de la impunidad»: un dispositivo articulado que, bajo la retórica de la «industria de las denuncias» apunta a deslegitimar a las víctimas y debilitar la capacidad de respuesta del Estado frente a la violencia machista.

El periodismo estadounidense como infraestructura democrática en colapso
POR ESFERA REDACCIÓN | Un informe del Roosevelt Institute traza la genealogía de una crisis que no es accidental. Lo publicamos porque sus diagnósticos sobre la captura comercial del periodismo, la concentración de la propiedad mediática y el vaciamiento del periodismo local iluminan también los dilemas que enfrenta el ecosistema informativo argentino.

Inteligencia artificial y colonialismo
POR ESFERA REDACCIÓN | Una publicación del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) propone leer la inteligencia artificial (IA) como parte de una nueva fase del capitalismo extractivo. Si bien el volumen es desigual, algunos de sus aportes —en especial el de Daniela Monje— permiten reordenar el debate al inscribir la IA en una trama material, ecológica y geopolítica.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

La soberanía digital como disputa política global

Argentina concentra los peores registros en el informe anual de la CIDH sobre libertad de expresión

La libertad de prensa toca fondo

Las juventudes y los algoritmos

Niñez, adolescencia y redes sociales: Prohibir o no prohibir, esa no es (la única) cuestión
MÁS INFO

La CIDH fija estándares de derechos humanos para las políticas fiscales en las Américas

Palantir en Argentina: Amnistía Internacional alerta por vigilancia sin control y uso de datos personales

El Senado también puso bajo la lupa las restricciones al periodismo en Casa Rosada


