Cuando la innovación tecnológica se convierte en una estrategia de sostenibilidad para los medios
El desgrabador de Chequeado nació como una herramienta interna para ahorrar tiempo en la redacción y terminó convertido en un servicio utilizado por miles de personas. Su nueva versión combina acceso gratuito y planes pagos, en una experiencia que muestra cómo el desarrollo tecnológico puede abrir nuevas vías para diversificar el financiamiento del periodismo.
Lo que comenzó como una solución para agilizar una tarea cotidiana dentro de la redacción de Chequeado terminó convirtiéndose en un servicio abierto a la comunidad. El desgrabador, creado originalmente para automatizar la transcripción de audios y videos, fue ampliando su alcance hasta ser utilizado por miles de personas fuera del medio.
«Descubrimos que también podía servirle a la comunidad: periodistas, estudiantes, docentes, profesionales, creadores de contenido, investigadores. Por eso, en 2019, decidimos abrirlo como una herramienta gratuita, accesible para que cualquiera la pudiera utilizar en su labor diaria. Desde entonces, miles de personas la utilizan para convertir audios y videos en texto», explicó Dolores Pujol, directora de Innovación de Chequeado.
El crecimiento de la plataforma, sin embargo, trajo consigo un nuevo desafío. A medida que aumentó la cantidad de usuarios, también lo hicieron los costos de infraestructura, mantenimiento y actualización. Frente a ese escenario, durante el último trimestre de 2024 Chequeado inició un proceso de rediseño destinado a encontrar una fórmula que permitiera sostener su desarrollo.
El resultado es una nueva versión del Desgrabador basada en un modelo freemium: conserva una modalidad gratuita con un límite mensual de uso e incorpora planes pagos para quienes necesitan transcribir mayores volúmenes de audio o acceder a prestaciones adicionales. Entre ellas se encuentran la traducción automática mediante inteligencia artificial, el almacenamiento de archivos y un historial ilimitado de desgrabaciones.
La apuesta, de todos modos, va más allá de encontrar un modelo de sustentabilidad para la propia plataforma. Según explicó Pujol, «cada nueva suscripción al Desgrabador es también una contribución para que la herramienta siga creciendo y, al mismo tiempo, ayuda a financiar el periodismo independiente y los distintos programas de Chequeado».
La experiencia refleja una tendencia que comienza a ganar espacio entre medios de comunicación y organizaciones periodísticas: desarrollar productos tecnológicos que, además de resolver necesidades concretas de sus redacciones, puedan convertirse en servicios para otros usuarios y, al mismo tiempo, contribuir a diversificar las fuentes de financiamiento.
En Chequeado, el desgrabador forma parte de un ecosistema más amplio de herramientas de inteligencia artificial desarrolladas para fortalecer el trabajo periodístico. Surgió dentro de Chequeabot, la plataforma que automatiza distintas tareas vinculadas con la verificación y permite detectar frases chequeables, identificar contenidos previamente verificados, monitorear posibles desinformaciones y realizar transcripciones automáticas en tiempo real.
La nueva etapa del desgrabador completa así un recorrido singular: una herramienta concebida para ahorrar tiempo dentro de una redacción que se convirtió primero en un servicio abierto y ahora busca avanzar hacia un modelo capaz de sostener su propio desarrollo. Al mismo tiempo, plantea una posibilidad que comienza a explorar el periodismo: transformar la innovación tecnológica no solo en una herramienta editorial, sino también en una fuente complementaria de sostenibilidad.
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