Pensamiento único

Según un ranking de apariciones de economistas en medios de comunicación casi todos son conservadores y promotores del ajuste y dedicados a transmitir el pensamiento económico tradicional.
Ranking de Ejes de Comunicación

Según un estudio elaborado por la consultora Ejes de Comunicación Juan Carlos de Pablo con 91 apariciones —principalmente en A24, Radio Mitre y Rivadavia— es el economista más consultado por los medios de comunicación en la Argentina. Fausto Spotorno y Roberto Cachanosky  —con 85 apariciones cada uno— empatan en segundo lugar, «relegando» al racinguista Carlos Melconian a la tercera ubicación. Diana Mondino, con 32 apariciones, y Marina Dal Poggetto, con veinte, son las únicas damas que aparecen en el top veinte de este tan particular ranking.

De acuerdo con el trabajo de Ejes el mes con mayor cantidad de repercusiones económicas (181) fue febrero. Los temas destacados fueron: la inflación de enero: 4% y 38,5% la interanual, el acuerdo de precios y salarios entre el gobierno y las empresas; el control de precios de la carne; el auge de las criptomonedas y la presentación del proyecto para que paguen Ganancias quienes ganen más de $150.000. A su vez los medios con mayoría de salidas fueron América 24 (329), CNN Radio (197), América TV (24) y Radio Con Vos (36)

El informe relevó un total de 1444 participaciones de diferentes economistas en medios televisivos y radiales a partir del cual Ejes elaboró un ranking que está compuesto por 230 economistas, de los cuales 207 son hombres y apenas 23 son mujeres.

Más allá de la perspectiva de género, claramente desfavorable para las economistas mujeres, un denominador común atraviesa a casi todos los integrantes de este singular ranking de popularidad: sus ideas liberales y su filiación política opositora.

El dato, sin embargo, no debe generar asombro. Los medios de comunicación son, ante todo, empresas con fines de lucro, que en la práctica más que informar se dedican a montar y presentar un show a partir de las noticias y, en última instancia, replican y ayudan a construir ante la opinión pública un sentido común a medida y pedido de las elites hegemónicas.

Lejos de pretender constituirse en un tratado sociológico sobre la influencia de los medios de comunicación en nuestra sociedad, este artículo busca contribuir a un análisis serio y atinado de la realidad, motivo por el cual se torna imprescindible recurrir a cierto marco conceptual que ayude a interpretar cabalmente los resultados del informe de Ejes.

El reino de los economistas

Como bien define el sociólogo Carlos F. De Angelis en su reciente libro Nueva opinión pública (Editorial Teseo) «se puede considerar a la opinión pública como un campo de disputa permanente entre agentes o grupos que buscan la conquista del “sentido común” o al menos la generación de marcos de referencia en la sociedad. Esta “conquista” se puede pensar en función de consenso, por la obtención de la hegemonía de una clase social sobre otra, o bien por el desarrollo de mecanismos sutiles y capilares de control social. Sobre esta línea se puede pensar a la opinión pública como un amplio campo de disputa en la construcción de sentidos socialmente compartidos, definición que excede al campo político (incluso a lo público) y que se puede orientar hacia una infinidad de aspectos que van desde la economía, hasta la moda y “los estilos de vida”».

En tal dimensión de análisis resulta claro porqué solo dos economistas de pensamiento afín al gobierno (Hernán Letcher y Sergio Chouza) aparecen en el top veinte de la medición realizada por Ejes. El regreso al poder del peronismo en 2019 resulta un trago difícil de digerir para la misma elite local que, en 2015, creyó que había eliminado definitivamente del mapa político local al kirchenerismo, tras haber apoyado y financiado la llegada al poder de un empresario a quien consideraban propio como Mauricio Macri.

Claro que el gobierno de Frente de Todos contribuyó (y mucho) a que vuelvan a ganar terreno los mismos postulados liberales que durante la década de los noventa impulsó el también peronista Carlos Saul Menem y que, en rigor, sembraron la semilla de la crisis económica y social que detonó en 2001 ya en manos de la Alianza.

Inflación, recesión, dólar, desempleo, pobreza, indigencia, destrucción de capital, déficit, emisión, volvieron a formar parte de las principales preocupaciones de los argentinos, quienes si bien castigaron con su voto al macrismo en 2019, también le otorgaron al presidente Alberto Fernández un mandato claro y contundente que el mismo dijo estar en condiciones de concretar: «encender la economía» y promover un crecimiento con inclusión y redistribución de ingreso en la Argentina.

Su fracaso en la materia, más que evidente si se considera los resultados de las PASO, consolidó la tendencia de los medios a reinstalar ante la sociedad aquella serie de ideas que también habían fracasado en el pasado, e incluso de la mano de cierta amnesia social, hasta les facilitó la tarea, pues gran parte de los economistas que hoy lideran el ranking de Ejes ya tuvieron diferentes responsabilidades públicas tanto en el gobierno menemista, como en los de la alianza y obviamente durante el macrismo.

Así, profesionales que ya fueron parte del problema en la historia reciente del país logran mágicamente reconvertirse y, como diría el sociólogo estadounidense Robert Ezra Park, ser interlocutores válidos e idóneos para construir «una opinión o comportamiento que se presenta como ajeno frente a cada individuo y que se considera objetivo».

De este modo y gracias a la pasividad creciente de ciertas audiencias (especialmente las que no interactúan en redes sociales) cobran nuevamente relevancia ciertas teorías como la del control social, que en determinado momento descartaron y sepultaron por ser consideras ya perimidas. Parte de dicho control esta asociado a la capacidad de los medios de comunicación para generar «agendas» que hacen foco en determinadas problemáticas que se comunican como masivas , pero que en realidad solo ocupan, preocupan y obedecen a las necesidades de un pequeño núcleo que ejerce el poder real: la elite.

Y vale evaluar dicha afirmación a la luz de la agenda que ha logrado instalar la derecha y sus economistas: la necesidad de impulsar una reforma laboral.

Hoy, se afirma a coro que la mayor dificultad que conspira contra la generación de empleo es la «rigidez» del régimen laboral. Candidatos y economistas describen que los empleadores no contratan por la incertidumbre y temor que genera la legislación que obliga a indemnizar a los despedidos, ocultando deliberadamente que, su contracara, es la incertidumbre y el temor de los trabajadores a ser despedidos y perder su fuente de sustento familiar, derechos que por otra parte, son de rango constitucional (artículo 14 bis de nuestra Carta Magna)

Bien vale citar a Michel Foucault para arrojar mayor claridad a lo expuesto: «Se ha establecido una trama de poder político, capaz de fijar a los hombres al aparato de producción, haciendo de ellos agentes productivos, trabajadores. La ligazón del hombre con el trabajo es política y operada por el poder».

Una sociedad donde, como afirma el académico y especialista en opinión pública Vincent Price, «la población ha sido transformada por los medios de comunicación en un mercado que consume, más que en un público que produce ideas y opiniones».

Sin lugar a dudas, es muy difícil mensurar certeramente que tanta influencia concreta tiene en cada persona, la construcción intencionada de sentido común en la opínión pública, pero a la vez también es necio negar que lo tiene. Las nuevas tecnologías permiten y favorecen una comunicación más horizontal y multiplican exponencialmente las posibilidades individuales de interacción social.

Asimismo ellas consolidan sentidos de pertenencia a modernas tribus donde lo único válido es lo percibido como real, que solo se informan y procesan información que confirme lo ya percibido y cuyo argamasa cohesionante son las emociones, en especial el amor y el odio.

Atrás ha quedado aquel deseo de los padres de la sociología como Emile Durkheim y Max Weber de construir una sociedad racional, donde las emociones se expresen solo en el ámbito privado e individual. Quizá por ello, parte de la construcción de un sentido común inherente a los tiempos que corren, sea ni más ni menos que la sugerencia que el capital formula al trabajo (¿sentencia?) representado este por los sectores que ocupan los escalones más bajos en la pirámide de ingresos de un país: acostumbrarse al reinado de la incertidumbre, a fin de garantizar certidumbre y reglas de juego claras y estables para quienes nunca pierden.

Ranking 2021 de economistas en televisión y radio

Walter Valdez Lettierri

Periodista, asesor en comunicación. Editor del blog Macondo (https://valdezlettieri.wordpress.com)

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