Disfraces del coloniaje

Enfundados en vistosos trajes y en reemplazo de las cuentas de colores, hoy el imperio abre, mostrando a los cómplices, unos maletines elegantes con un puñado de dólares seduciendo con el color de los verdes billetes. Mucho tiempo transcurrió desde los primeros viajes conquistadores, pero la brutalidad del saqueo es la misma, el resultado es el mismo, las riquezas que pertenecen a muchos pasan a ser propiedad de unos pocos a cambio del dolor y de unos papeles de deuda.

Una calle del centro de Puerto Príncipe, la capital de Haití, abandonada por los vecinos y comerciantes debido al dominio total de las bandas armadas.

Hacia el 7000 a. n. e. un grupo de recolectores y cazadores llegaron a lo que llamaron Quisqueya, una isla paradisíaca en la que se afincaron los descendientes de esos primeros navegantes denominados taínos, que obviamente no imaginaban la existencia futura de los autodenominados conquistadores, buscadores de riquezas para los tesoros de las coronas europeas agotadas por la luchas intestinas, las guerras exteriores, las monarquías parásitas que vivían en castillos de cristal, consumían todo lo que su boca hambrienta engullía, mientras los comunes, el pueblo  se disputaba las sobras de los banquetes.

En eso andaba don Cristobal Colón, buscando Las Indias cuando se topó con Quisqueya. Según cuenta Eduardo Galeano, el escribano real, don Rodrigo de Escobedo, se apuró a redactar el acta que indicaba la posesión de todo aquello frente a sus ojos, la mar océana, la exuberante vegetación, los maravillosos corales, los desconocidos habitantes de piel color laurel y hasta la arena que el gran almirante había besado después del viaje de más de un mes.  La nombra La Española.

Interpretes mediante, los viajeros interrogaron —en árabe, caldeo, hebreo, incluso en japonés y chino— a los habitantes de esta isla por el oro, los templos, las riquezas. Ellos en arawak, su lengua, hicieron correr la voz por la isla que habían llegado los hombres del cielo.

La trágica historia de Haití atraviesa la noche de los tiempos. En 1507 se desató la primera epidemia de viruela en América. Los conquistadores, además de portar la cruz y la espada, también traían enfermedades europeas contra las que los habitantes originarios no tenían defensas ni inmunidad colectiva. Es difícil calcular la cantidad de habitantes cuando los «conquistadores». Algunos la estiman en miles y otros llegan hasta casi los tres millones. Sí i se sabe que esos habitantes, los primeros, de piel color laurel, amables y confiados, llegaron casi a la extinción debido a su reducción a la esclavitud para trabajar en las plantaciones y en las minas. Este genocidio ocurrido durante la dominación española, de 1492 a 1513, redujo su población indígena en un 95 %. Con ellos desapareció también su cultura.

Con la sesión de España a Francia de una parte de la isla, que ya ocupaban de hecho bucaneros y filibusteros, llega el fuerte reemplazo de los esclavos.  Llegaban deportados a un ritmo de 36000 personas por año apiñados en los fondos de los barcos negreros desde África y su importación estaba regida por el Code Noir.  El azúcar y el tabaco generaban grandes riquezas desde las plantaciones al ritmo de las grandes muertes producidas por la esclavitud, la vida de un esclavo valía mil veces menos que una planta de tabaco.

Un protagonista de la emancipación de Haití fue François Dominique Toussaint-Louverture, quien declaró la abolición de la esclavitud, y que entre 1793 y 1802 dirigió la revolución haitiana. Toussaint-Louverture se enfrentó a ingleses y franceses hasta su captura y posterior  destierro y muerte en Francia. En 1803, Jean Jacques Dessalines, luego de muchas batallas contra las tropas francesas, que se empeñaban en mantener una fuente importante de ingresos, logra la independencia de Haití. Recién el 11 de julio 1825, el rey de Francia, Carlos X firma una ordenanza que promulga la independencia de Haití, a cambio de noventa millones de francos oro, valor que multiplicaba varias veces la renta anual. En su esfuerzo por cancelar esa deuda, y por el bloqueo económico de EE. UU. a la venta de azúcar haitiana, hizo que Haití naciera con el futuro amputado.

Las constantes tensiones en el país caribeño llegan a nuestra fecha. Después de dos siglos de la gesta revolucionaria —marcada por brutales sanciones, invasiones y ocupaciones y cambios de regímenes a manos de las distintas potencias extranjeras—, en1906 y mediante la diplomacia del dólar y el garrote EE. UU. comienza a ejercer un dominio estratégico sobre Haití quedando marcado con hechos de una profunda tragedia que llega a nuestros días.

Según investigaciones, que no han sido descalificadas, la empresa Worldwide Investment Development Group, con sede Florida, se encargó de «gestionar» los fondos necesarios para contratar al grupo de sicarios colombianos que se ocuparon del asesinato del presidente Jovenel Moise, el 7 de Julio de 2021. Su reemplazo por el primer ministro Ariel Henry produjo una escalada de violencia inusitada, paralizando todos los servicios básicos.

A la fecha, las demandas de los habitantes solo han recibido como respuesta disparos y más violencia. La Internacional Progresista en su boletín Nº 7 alerta sobre la intención de EE. UU. de enviar una intervención militar encubierta con el nombre de Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, invirtiendo doscientos millones de dólares para colocar mil policías provenientes de Kenia que son totalmente ajenos al lugar. Esta «fuerza de paz», viajaría doce mil kilómetros de distancia a cambio de un módico precio que paga al presidente keniano Willian Rufo. Distintas voces, tanto como en Kenia y en Haití, se oponen a este descabellado plan norteamericano que solo busca proteger sus intereses comerciales y que están muy lejos del interés haitiano.

Por si fueran pocos los hechos que sacuden a este pequeño país caribeño, el 3 de marzo de 2024 un grupo armado irrumpió en la cárcel de la capital, Puerto Príncipe, liberando a más de 3800 reclusos que ahora dominan buena parte del país. Exigen la renuncia de Ariel Henry quien ha prometido su renuncia después de que quede conformado el concejo presidencial de transición.

La intención de EE. UU. por cuidar sus intereses, usando tropas keniatas, tienen el mismo carácter  imperial, como la actitud que denuncian Amy Goodman y Denis Moynihan en una nota de Democracy Now! sobre los lanzamientos de bombas y pan sobre Gaza. La fuerza Aérea de EE. UU. y la Real Fuerza Aérea de Jordania arrojaron setenta mil raciones de alimento a lo largo de la costa y el norte de Gaza, a su vez el Washington Post revela que el gobierno comandado por el demócrata Joe Biden autorizó más de cien transferencias de armas a Israel en los últimos cinco meses, para que siga con su genocidio palestino.

Los ojos afiebrados de los conquistadores que encontraron llenos de lujuria a los cuerpos desnudos de los habitantes de Quisqueya, y se transformaron en salvajes buscadores de riqueza se repiten hoy en los ejércitos del imperio que, lentamente, llevan al mundo a un abismo que en su fondo habita la nada misma.

Sergio Peralta

Integrante de Esfera Comunicacional. Periodista y docente, fundador del Canal 3 de Televisión Comunitaria de San Martín, Mendoza; exdirector del LV8 Radio Libertador; militante de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en la Coalición por una Comunicación Democrática. Publica en distintos medios de comunicación del país y del exterior.

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