Francisco, el profeta que incomodó al algoritmo
POR MARIANO QUIROGA | Francisco fue un papa raro. No buscó aplausos ni multitudes. Buscó al último de la fila. Al que ya nadie nombra. Al que el sistema considera error. Y allí, en ese margen, escribió su evangelio. No con letras de oro, sino con polvo de la calle.
