Pensar un enfoque de salud decolonial mientras vivimos la historia
En este ciclo de la historia que nos toca vivir, una tarea pendiente es pensar un proyecto decolonial en salud políticamente factible, que logre interesar a diversos colectivos y constituya, como parte de un capítulo creativo de las prácticas políticas y sociales, un aporte a la reconfiguración de las relaciones de poder.
«Fue necesario que más de un colonizado dijera «esto ya no puede durar», que más de una tribu se rebelara, más de una sublevación campesina aplastada, más de una manifestación reprimida para que ahora pudiéramos sostenernos con esta certidumbre de victoria. Nuestra misión histórica, para nosotros que hemos tomado la decisión de romper las riendas del colonialismo, es ordenar todas las rebeldías, todos los actos desesperados, todas las tentativas abortadas o ahogadas en sangre.
Frantz Fanon, Los condenados de la Tierra
Es difícil interpretar y seguir el ritmo de los acontecimientos actuales mientras el capitalismo Occidental permea todos los aspectos de la vida social en los países de América Latina. En momentos de gran volatilidad económica, el intercambio de recursos y conocimientos se mantiene desigual con las naciones del eje europeo-estadounidense, que parece crujir.
La visión de transformación de los integrantes de este eje viene marcando una situación de deterioro y debilitamiento de los sistemas públicos de salud y, al mismo tiempo, se incentiva la compra de seguros médicos privados, lo cual se traduce en creciente hospitalocentrismo,[1]Juan Simó. Claves para mejorar la atención primaria española. Colegio de Médicos de Navarra. fallos de coordinación[2]Los investigadores encuentran fallos de coordinación entre el NHS y los organismos de atención que causan retrasos, angustia y agotamiento., sobrediagnósticos, sobretratamientos e iatrogenias en sistema sanitarios con creciente fragmentación asistencial, menor equidad y calidad en salud.[3]Los equipos del NHS de Inglaterra «ven morir a pacientes en la parte trasera de las ambulancias» debido a los retrasos en Urgencias.
Mas que nunca, el campo de la salud publica requiere explorar las posibles alternativas no privatizadoras con un enfoque decolonial que permita interpretar y poder operar cambios institucionales radicales estructurales, en el amplio tejido de los paradigmas de la dependencia. Si demandamos una distribución justa de los recursos y derechos para abandonar una relación de exclusión social y manifestaciones de patriarcalidad, sexismo y racialidad, necesitamos impugnar la lógica jurídico-económica que imponen las creencias de la cultura neoliberal. Ahora bien, ¿qué conocimientos y voces marginales deberíamos incluir en proyectos de convivencia entre diversidades?, ¿qué tipo de organizaciones seria condición de posibilidad para distanciarnos del remanente colonial en las prácticas cotidianas y en la configuración organizacional?[4] Kwete, X., Tang, K., Chen, L. et al. Decolonizing global health: what should be the target of this movement and where does it lead us?. glob health res policy 7, 3 (2022)., ¿qué orientaciones se incorporarían en la formación y en la investigación para lograr miradas sensibles hacia la equidad e igualdad social?
Vivimos perplejos ante un presente donde no se actualizan ideales y principios de la modernidad europea, sino, que transitamos la continuidad del pensamiento y la violencia colonial proveniente de Europa y EE. UU, que presentan otra máscara plena de relatos imperativos del siglo XXI.
Europa se está volviendo irrelevante ante el surgimiento de otros centros de liderazgo mundial y el enfoque decolonial en salud debería constituirse como un recurso analizador de los saberes y conocimientos para registrar otra cosmovisión epistemológica ante los dogmatismos binarios que fragmentan la existencia. Una posibilidad de reinscribir otras formas y clasificaciones que gocen de legitimidad y autoridad distante de la fe neoliberal que porta su carga de destrucciones, desigualdades, la eliminación de derechos y daños en los pueblos.
El movimiento descolonizador de la salud global no solo necesita de la descolonización de la economía política mundial, sino esencialmente una contrapedagogía[5]Rita Segato Contrapedagogías de la crueldad. 4° Ed. Prometeo Libros, 2021. de la crueldad refinada que asoma desde Palestina hasta los EE. UU. y va como ejemplo la reciente decisión de los republicanos del Estado de Florida en EE. UU. de ocupar los puestos de trabajo de los trabajadores deportados con niños.[6]Alarm as Florida Republicans move to fill deported workers’ jobs with children: ‘It’s insane, right?’
Quizás como se pregunta Bifo «Traemos niños al mundo porque necesitamos esclavos, ya que los blancos son viejos y a los no blancos los enviamos de vuelta a casa o los encerramos en alguna prisión en El Salvador».[7]Franco Berardi (Bifo). Il desertore. Una buona ragione per fare bambini. «La colonialidad es un modo de gobernanza y modalidad jurídica que opera en la acumulación de modo particular, junto con el trabajo asalariado, del mismo modo que la esclavitud».[8]Ferreira da Silva, Denise. La deuda impagable. Denise Ferreira da Silva. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Tinta Limón, 2023.
El neoliberalismo belicista —que aparece con tensiones agresivas frente a una tendencia desglobalizadora— muestra un periodo de metamorfosis de la relación Estado-capital. Por otra parte, una nueva configuración mundial con la administración Trump plantea intentos de apropiación territorial y de mercados ofreciendo un deja vu de los imperios del siglo XIX, pero estamos en el siglo XXI. Las máquina hegemónica del poder tradicional estimula la táctica de guerras digitales como eje del dominio económico-financiero. Una proyección neocolonial se vislumbra amalgamando el dominio de las corporaciones con el poder estatal en una convergencia que exige un análisis crítico del lugar de la vida, la salud y sus determinantes ante un cambio del poder mundial. Esto reestructurará las relaciones y dimensión de dominación colonial situación que profundiza sufrimientos, enfermedades y muertes con nuevas manifestaciones y expresiones sociales valorativas pero la ciencia biotecnológica-comunicacional es la encargada de cerrar nuevas opciones de intercambio, dialogo y opciones equitativas, previsible para las personas, comunidades y pueblos.
La subordinación neocolonial no es el mito del liderazgo extranjero dominador, implica la renovada alianza entre elites y gobiernos oligárquicos latinoamericanos y la aplicación de medidas coercitivas de violencia estatal para reposicionar el poder geopolítico en el Patio Trasero de EE. UU. ¿Que sería entonces adoptar una perspectiva decolonial en salud actualmente en momentos de un mundo en aparente proceso de desglobalización? ¿Quiénes deciden las orientaciones en biotecnologías y controlan las empresas de biomedicina? ¿Qué significa luchar por descolonizar el pensamiento, los sentimientos y las prácticas en salud? ¿Cómo construir intercambios equitativos entre la tecnoasistencia médica occidental con las sanaciones ancestrales de pueblos afrodescendientes y las medicinas tradicionales de los pueblos originarios?
Desde hace pocos meses la retórica expansionista de la administración Trump forma parte de un mecanismo de ambición neocolonial ganadora sin sutilezas diplomáticas que busca activamente remodelar América Latina mediante una dominación más agresiva para sepultar restos del estado benefactor. No es una nueva mentalidad colonial que se inaugura, sino la reactualización de los capítulos más siniestros de nuestra historia de quinientos años que produce mayor el malestar y daños sociales, ante lo cual las personas se aferran con desorientación y determinación a imaginadas seguridades y alienadas jerarquías conocidas y aprendidas históricamente.
La inestabilidad, la incertidumbre corposubjetiva se presenta en distintos frentes potenciando percepciones de inseguridad, para los cuales se necesita crear otros imaginarios y recursos para afrontar los cambios que penetran profundamente en la organización de la vida y el trabajo. Los daños en el cuerpo impactan en la salud y debilitan el capital de trabajo, incrementando vulnerabilidades que ya poseen prolongaciones históricas de discriminación y prejuicios pasados. La normalidad de las violencias es parte de la aplicación geopolítica y política de una colonialidad que busca negar, devaluar e impedir sentipensar los cuerpos como alteridad no subalterna. [9]Walter Mignolo. Desobediencia epistémica. Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad. Ediciones Del signo. 2° Edición. 2014.
Reaparece una modalidad neocolonial reactiva que combina posiciones sociales conservadoras con mitos anticientíficos y un fundamentalismo religioso justificado por un destino divino que se basa en la coerción económica y el dominio tecnológico comunicacional y militar. Esta difusa red actúa en salud desarticulando las estructuras de los organismos internacionales y la negociación diplomática de los últimos setenta años. El reordenamiento colonial y la expansión territorial implica luchas abiertas para asegurar recursos y el control de rutas comerciales que abren transformaciones de los procesos productivos y reproductivos. Estos rumbos ofrecen adentrarnos en situaciones insospechadas e inexploradas de los modos en que se expresa la salud-enfermedad. Las imágenes actuales y futuras elaboradas por intelectuales o programadas por la inteligencia artificial no alcanzan para comprender la devastación, como tampoco observar nuevos espectáculos neoliberales con simbólicas criaturas fantásticas y zombis. La historia ya ha documento ampliamente los extensos daños ambientales y sociales con pandemias de millones de muertos y secuelas aterradora de qué hacer con estos eventos. Para preservar la vida como siempre queda, desobedecer sin manual.
Se están dibujando nuevas cartografías del «libre comercio» de territorios en disputa mientras se exacerba la competencia entre empresas que invierten en proceso de sobrexplotación extractiva incrementando los daños y enfermedades. Las tensiones corporativas y las metodologías de explotación laboral recuerdan el desempeño de empresas como la Forestal en Argentina o la United Fruit en Centroamérica que generaron no solamente daños en la salud, sino que también redefinieron leyes de producción y reproducción de etnias y familias.
En este contexto de crisis de la modernidad occidental como modelo universal de sociabilidad, emerge una imagen de imperio en transición que conserva sus intereses de dominación colonial tradicional pero que renueva las herramientas de control social, tecnológicos y de coerción económica frente a resistentes e impotentes construcciones alternativas. Viajar con otras cartas de navegación es comprometerse, embarrarse en las impurezas ideológicas y disposición a criticar el sistema dominante y también posibles alternativas. No asumir como mejor lo novedoso y luchar por una visión de la salud-enfermedad no jerarquizada que trate sobre la justicia, dignidad y cuidado colectivo.
La colonialidad que se desarrolla en el contexto internacional posee características diversas en cada país. Silvia Rivera Cusicanqui destaca el colonialismo interno como la manipulación de las elites criollas para renovar la matriz de dominación mediante el enmascaramiento de los mecanismos de exclusión social e invisibilización que les permiten refuncionalizar las estructuras de subordinación de larga duración, convirtiéndolas en modalidades de colonialismo interno deshumanizante[10]Rivera Cusicanqui, S. (2010b). Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Buenos Aires: Tinta Limón. Esta situación requiere analizar la constitución y trayectoria tanto material como simbólica de los sistemas de salud para comprender cómo han llegado a legitimar las desigualdades en una sociedad que se siente actualmente débil para reaccionar y construir otra ciencia social, que no divorcie el cerebro del cuerpo, la ética de la política y el hacer del pensar.
¿Estaremos también ante la posibilidad de la configuración de otro tipo de Estado-nación y consecuentemente de sistemas de salud donde pequeñas clases privilegiadas sean las que accedan a un bienestar de vida-tecnológica? Atrapados en una compleja red de interdependencias observamos como se modifican aceleradamente las formas y la distribución de los procesos de dominación/resistencia. Quizás sea otro momento para promover un desenganche político y epistémica para la construcción de pensamientos no imperiales/coloniales, sino de conciencias democráticas para naciones con justicia y equidad. Un desafío de reconstrucción de la soberanía nacional en la formación, cuidados e investigación, organiza colectivamente tras un programa social que revisen los modos de hacer salud.
Se extiende nuevamente sobre la vida un nuevo ciclo de cuantificación y de clasificación de explotación y deshumanización de aquello que es, por naturaleza, inapropiable, «la vida en su más amplio espectro».[11]Achilles Mbembe, Brutalismo. Paidós. Estado y Sociedad. Año 2022. Vivimos en una condición de sometimiento y deshumanización que resulta importante abordar particularmente en los ámbitos sanitarios donde el tema de la racialidad continúa siendo el marco de clasificación jerárquica cotidiano. Queda pensar un mito convocante y un proyecto decolonial en salud políticamente factible que logre interesar a diversos colectivos para reconfigurar las relaciones de poder, reinventando otro capítulo creativo de organización tanto de la educación, formación y las prácticas políticas y sociales.
Rodolfo Kaufman
Médico especialista en salud pública. Docente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
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Notas
| ↑1 | Juan Simó. Claves para mejorar la atención primaria española. Colegio de Médicos de Navarra. |
|---|---|
| ↑2 | Los investigadores encuentran fallos de coordinación entre el NHS y los organismos de atención que causan retrasos, angustia y agotamiento. |
| ↑3 | Los equipos del NHS de Inglaterra «ven morir a pacientes en la parte trasera de las ambulancias» debido a los retrasos en Urgencias. |
| ↑4 | Kwete, X., Tang, K., Chen, L. et al. Decolonizing global health: what should be the target of this movement and where does it lead us?. glob health res policy 7, 3 (2022). |
| ↑5 | Rita Segato Contrapedagogías de la crueldad. 4° Ed. Prometeo Libros, 2021. |
| ↑6 | Alarm as Florida Republicans move to fill deported workers’ jobs with children: ‘It’s insane, right?’ |
| ↑7 | Franco Berardi (Bifo). Il desertore. Una buona ragione per fare bambini. |
| ↑8 | Ferreira da Silva, Denise. La deuda impagable. Denise Ferreira da Silva. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Tinta Limón, 2023. |
| ↑9 | Walter Mignolo. Desobediencia epistémica. Retórica de la modernidad, lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad. Ediciones Del signo. 2° Edición. 2014. |
| ↑10 | Rivera Cusicanqui, S. (2010b). Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Buenos Aires: Tinta Limón. |
| ↑11 | Achilles Mbembe, Brutalismo. Paidós. Estado y Sociedad. Año 2022. |


