Capital e ideología: la lucha contra la desigualdad

Thomas Piketty vuelve sobre el capital y la desigualdad, ahora poniendo el acento en la ideología y las retóricas dominantes y proponiendo algunas alternativas al capitalismo contemporáneo.

La obra aquí analizada, Capital e Ideología, es monumental, muy documentada, enjundiosa, pero fácil de leer. En todos los capítulos, cuando corresponde, hace referencia a los antecedentes con mención de página y a los subsiguientes, con lo cual facilita la lectura, la ilación y el seguimiento de los temas. Los datos están confinados a cuadros y gráficos. Está bien escrita, lo cual la hace grata pese a sus más de 1200 páginas. Es una continuación de su obra El capital en el siglo XXI[i], pero a la vez es independiente de ella y de más fácil comprensión[ii]. No es un texto solamente económico, mezcla bien temas y conceptos de las demás ciencias sociales, en especial, ciencia política, sociología, gestión pública.

El autor, Piketty, es director de investigación en la École de Hautes Études en Sciences Sociales (Ehess) de Francia y su principal preocupación es la desigualdad (presentada en el capítulo 1°) Los datos que maneja mayormente provienen de World Inequity Database (htpps://WID.world). En el capítulo segundo pasa revista a las sociedades estamentales europeas, el poder y la desigualdad en ellas.  Caracteriza a la sociedad actual como propietarista y meritocrática y que este es el relato dominante, pero en crisis. Para el autor, la desigualdad no es económica o tecnológica, es ideológica y política. Para Piketty, el hilo conductor de la historia de las sociedades (que es también la historia de la búsqueda de la justicia) no es la lucha de clases, como defendían Marx y Engels, sino la lucha de ideologías. Piketty afirma que la posición social no basta para forjar una teoría de la sociedad justa, de la propiedad justa, de la fiscalidad justa o de la democracia. Se muestra convencido de que es posible superar el capitalismo y construir una sociedad más justa basada en un socialismo participativo y en el social- federalismo y expone su propuesta en esta ambiciosa obra.

En los capítulos tres a diez de la obra estudia los regímenes no igualitarios en la historia comenzando por las sociedades ternarias, clero, nobleza y pueblo llano. En una segunda parte extensa pasa revista al colonialismo y al esclavismo, capítulos seis a nueve. Sigue con las estamentales y finaliza con las propietaristas (capítulo diez) que entran en crisis definitiva en la primera guerra mundial. La propiedad privada a ultranza y la renta son el signo de la desigualdad. Es particularmente ilustradora la caída del poder de la cámara de los lores en Inglaterra a raíz de la batalla por la progresividad fiscal.

Un párrafo aparte merece el capítulo once, donde realiza un análisis muy documentado de la social democracia europea y su paulatino deslizamiento hacia el neoliberalismo a partir de los ochenta. El autor lo relaciona con el adoptar los valores neoliberales y alejarse de las demandas de la ciudadanía. Pone como contraejemplo los países nórdicos donde este fenómeno ocurrió en menor medida. En ellos los impuestos a la riqueza siguen siendo altos y la búsqueda de igualdad también. Rescata del capitalismo alemán la integración de los obreros en los directorios de las empresas desde los albores del siglo XX, movimiento que se acentúa después de la 2° Guerra Mundial.

En el capítulo doce formula un muy buen estudio de lo que ha ocurrido en las sociedades comunistas hasta su caída y en las poscomunistas. Es muy interesante pues aporta datos novedosos y un análisis original, particularmente a las razones de su caída, a las privatizaciones salvajes, el hipercapitalismo resultante y luego los nacionalismos que surgen en Rusia y Europa del Este (excepto el caso alemán). Realiza también un muy pormenorizado estudio del caso chino que, a diferencia de la caída de la URSS, aprende las lecciones de ésta y fortalece el rol del partido comunista chino y una economía mixta estatal-privada.

La obra merece el esfuerzo de ser leída, es muy sugestiva y aunque uno pueda no compartir sus conclusiones, la investigación es monumental.

Desde el capítulo trece (donde analiza el hipercapitalismo) hasta el diecisiete, donde formula sus conclusiones y una visión de futuro posible, estudia la realidad contemporánea centrándose en el análisis de la desigualdad y la búsqueda de construcción de una igualdad. Para ello, su análisis no se limita a Europa o EE. UU., el corazón de Occidente, sino que también examina Brasil, India, exsociedades comunistas, el norte de Europa, Canadá, Australia, Suiza, Nueva Zelanda, etc.

Un análisis particular es el que efectúa en los casos de Estados Unidos y Francia, donde los demócratas en el primero y los socialistas en el segundo dejan de representar a los trabajadores y pasan a articular lo que él llama terciarios; es decir, aquellos con educación terciaria y universitaria. Este espacio de clase trabajadora carente de quien la represente es absorbido por Trump en el primer caso y Le Pen en el segundo

Piketty señala que las ideas dominantes se reproducen por las instituciones como la familia, el sistema educativo, la religión, la organización del Estado y el régimen fiscal.

Es muy crítico de los partidos socialdemócratas europeos o de los socialistas que se convirtieron en tales por centrarse demasiado en la propiedad estatal como gran reforma (por ejemplo, el laborismo inglés de posguerra) y olvidarse de la redistribución de la riqueza vía impuestos progresivos. Rescata de esto a los partidos socialistas nórdicos. Se encuentra en una tercera posición. Sus propuestas, entre otras, se basan en la participación de los empleados en los consejos de administración de las empresas hasta alcanzar el 50% al estilo renano donde la imposición de tributos progresivos aplicados al patrimonio también al estilo del modelo nórdico. Y el establecimiento de una suerte de herencia universal dotando a las personas a los veinticinco años con un capital universal de unos 130 mil dólares. Completa sus ideas con un acceso universal a la educación gratuita en todos sus niveles y en especial en zonas desfavorecidas. También propugna una política proecología basada en un gravamen individual a la contaminación o exceso de consumo contaminante. En cuanto al financiamiento de la política, Piketty sugiere hacerlo por medio de un bono que cada ciudadano otorgaría al partido de su preferencia buscando que el Estado no sea cooptado por lobbies e intereses.  También propone la creación de un catastro financiero internacional para evitar la evasión fiscal.

Piketty señala que las ideas dominantes se reproducen por las instituciones como la familia, el sistema educativo, la religión, la organización del Estado, el régimen fiscal, y yo añadiría también la organización de la salud, el medio ambiente, las migraciones. Todo ello plantea, a nuestro juicio, un rediseño de la administración pública de cara a los desafíos del siglo XXI.

La obra merece el esfuerzo de ser leída, es muy sugestiva y aunque uno pueda no compartir sus conclusiones, la investigación es monumental. El futuro lector puede verse tentado a leer el capítulo primero introductorio donde presenta toda la obra y el diecisiete, Elementos para un socialismo participativo en el siglo XXI.  No lo recomiendo pues se pierde casi toda la riqueza de la obra. Si el tiempo disponible es poco, existe un atajo posible, leer el capítulo primero y continuar del diez al diecisiete. Le llevará tiempo, pero el esfuerzo no lo defraudará y luego le pasará como a mí, recurrirá a ella en forma permanente para consultar aspectos puntuales o releer capítulos que son una obra en sí mismos.

[i] Piketty Thomas (2014). El capital en el siglo XXI (Trad. E. Cazenave y T. Isoard). Fondo de Cultura Económica.

[ii] El autor escribió un primer libro en 1997 que con actualizaciones se publicó en español hace unos años: Piketty, T. (2015). La economía de las desigualdades (Trad. M. Georgiadis). Siglo XXI Editores y también Piketty, T. (2015) La crisis del capital en el siglo XXI -Crónicas de los años en que el capitalismo se volvió loco (Trad. H. Ostroviesky). Siglo XXI Editores.

Mario Krieger

Doctor en Administración de la UBA y licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública de la USAL. Posgrados en las universidades de Illinois y Columbia. Director de las Especializaciones en Dirección de Proyectos y en Gestión Pública y de la maestría en Gestión y Desarrollo Gubernamental de la Facultad de Ciencias Económicas FCE de la UBA.

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