Redacciones brasileñas usan IA para monitorear el odio digital y rastrear proyectos de ley
Dos medios brasileños enfocados en la cobertura de género han lanzado herramientas que combinan inteligencia artificial, teoría feminista y periodismo de datos para monitorear el discurso de odio en línea y proyectos de ley sobre los derechos de niñas, mujeres y personas LGBTQ.
Una de ellas, Radar Antigênero, desarrollada por la redacción independiente Gênero e Número, es una plataforma gratuita que permite a los usuarios buscar, clasificar y analizar videos de YouTube que promueven discursos de odio contra mujeres y personas LGBTQ. Con el uso de IA, la herramienta ayuda a visualizar cómo se difunden estas narrativas y las estrategias que las sostienen.
La otra, QuiterIA, creada por el Instituto AzMina, examina proyectos de ley desde una perspectiva feminista, ayudando a los usuarios a rastrear, clasificar y evaluar iniciativas legislativas que podrían afectar a niñas, mujeres y comunidades LGBTQ.
Las herramientas facilitan la creación de bases de datos que pueden alimentar reportajes y ayudar a monitorear tendencias del debate público en el año en que Brasil vuelve a las urnas para elecciones nacionales y regionales. A continuación, una mirada más cercana a cómo funciona cada una.
Una IA para seguir el discurso de odio
Lanzada en septiembre de 2025, Radar Antigênero permite a los usuarios realizar búsquedas en un catálogo de videos de YouTube que promueven discursos de odio contra mujeres o comunidades LGBTQ, comúnmente descritos como «discurso antigénero». Es una colaboración entre el equipo de Gênero e Número, una redacción independiente con sede en Río de Janeiro y la firma de análisis de datos Novelo Data.
Para desarrollar el Radar, el equipo realizó una investigación a partir de términos que se suelen usar en discursos de odio. En la primera recopilación captaron un gran volumen de videos, que transcribieron con Whisper, un conversor de audio a texto de OpenAI. Las transcripciones las organizaron en una base de datos y las clasificaron manualmente.
Luego, el equipo evaluó cuáles palabras clave arrojan contenidos de mayor impacto en YouTube, ya sea por su alcance o por el volumen de interacciones, y seleccionó 36 canales que producen discurso antigénero de manera sistemática.
El resultado es una plataforma con una interfaz visual que permite a los usuarios buscar videos del 2018 al 2026. Produce una visualización de los videos que cumplen con los criterios de búsqueda y muestra su productor, fecha de publicación, número de visualizaciones y «me gusta».
El grupo compartió una versión preliminar de la plataforma para recibir retroalimentación de expertos en tecnología, ciencia de datos y estudios de género, según Vitória Régia da Silva, directora ejecutiva de Gênero e Número. Fue un paso que ayudó a afinar el enfoque del proyecto.
«Eso contribuyó a la formulación y validación de la metodología, que siempre puede ajustarse porque el discurso es continuo”, le dijo a LatAm Journalism Review (LJR). «Fue un proceso que implicó una investigación y pruebas exhaustivas».
El equipo clasificó y organizó los ataques por objetivos de los ataques, ejes temáticos y estrategias discursivas.
Los primeros hallazgos de la plataforma ponen en evidencia la amplitud del fenómeno. Según su sitio web, 65 % de los videos analizados entre enero de 2018 y agosto de 2025 promueven roles tradicionales de género, 25 % contienen mensajes antifeministas y 20 % recurren a argumentos moralistas.
«Al principio pensamos que esta herramienta no era para todo el mundo, pero nos fuimos dando cuenta de que puede apoyar a cualquiera que quiera reflexionar sobre políticas públicas, producir conocimiento y seguir narrativas», dijo Silva. «Así que, en efecto, puede ser para todos».
Una IA feminista para monitorear el Congreso
Diseñada para monitorear los proyectos de ley en el Congreso de Brasil sobre los derechos de niñas, mujeres y personas LGBTQ, QuiterIA fue lanzada en noviembre de 2025 por la organización feminista Instituto AzMina, incorporada en São Paulo.
Con su nombre inspirado en Maria Quitéria de Jesús, heroína de la independencia brasileña, la herramienta fue entrenada con datos recopilados desde 2019 para el proyecto Elas no Congresso (Mujeres en el Congreso). Sus hallazgos se publican en hojas de cálculo de acceso público.
Según Ana Carolina Araújo, coordinadora general de QuiterIA, el entrenamiento con perspectiva feminista, interseccional y antirracista es fundamental para diferenciar la herramienta de otros modelos.
«La mayoría de las herramientas de inteligencia artificial disponibles para el público están entrenadas con datos de internet. Entonces, si un conjunto de datos contiene muchas afirmaciones machistas, por ejemplo, la IA tiende a reproducir esos sesgos», dijo Araújo. «Para nosotras, la perspectiva especializada es muy importante: que la IA pueda reproducir una mirada feminista».
La retroalimentación de grupos que abogan por los derechos humanos y de las mujeres se usan para categorizar los proyectos de ley como favorables o desfavorables y para el reentrenamiento de QuiterIA. Cuando la inteligencia artificial contradice las evaluaciones realizadas por especialistas, Araújo afirma que prevalece el criterio humano.
Adriano Belisario, del equipo de desarrollo de QuiterIA, sostiene que el debate sobre la inteligencia artificial debe incorporar matices para avanzar.
«Tenemos un universo amplio de usos, no todos están relacionados con las big tech», señaló en conversación con LJR. «Existen iniciativas que producen inteligencia artificial en contextos que no están orientados al lucro, sino a la garantía de derechos».
QuiterIA también fue moldeada por debates en curso entre tecnólogas feministas. Un enfoque feminista de la inteligencia artificial, explicó Araújo, busca evitar prácticas extractivas de datos y favorece modelos de lenguaje más pequeños, que tienen un menor impacto ambiental y pueden ejecutarse en computadoras personales en lugar de servidores a gran escala.
«Nuestra idea de usar una IA feminista no es solo evitar daños», dijo Araújo. «Queremos deliberadamente generar acceso a derechos, generar reparación y ver transformación».

Aline Gatto Boueri
Periodista brasileña, redacta y edita informes basados en datos. Publica sus notas en Latam Journalism Review, fuente de esta nota.
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El diario que salió a la calle
POR ESFERA REDACCIÓN | En una industria acostumbrada a hablar sobre las comunidades, The Dallas Morning News decidió hablar con estas. Lo que comenzó como una inquietud editorial —¿nos escuchan? ¿nos creen?— derivó en una apuesta estructurada que convierte la confianza en programa, en agenda y, acaso, en modelo.
La estrategia que el diario tejano ha puesto en marcha en los últimos tiempos articula varias líneas de acción que, leídas en conjunto, revelan una hipótesis de fondo: la credibilidad no se declara, se construye en presencia. Desde sesiones de escucha periódicas —presenciales y virtuales— hasta redacciones temporales instaladas en barrios históricamente ignorados por los medios, el medio ensaya una forma de periodismo que antepone el territorio al titular.
El episodio más elocuente ocurrió en octubre de 2025 en el sur de Dallas. Durante tres días, periodistas del diario se instalaron en un espacio comunitario, visitaron comercios, repartieron folletos y abrieron conversaciones con vecinos que raramente aparecen en las páginas de un periódico. Participaron cerca de un centenar de residentes. El equipo ofreció retratos profesionales gratuitos como gesto de reciprocidad; algunos vecinos volvieron más de una vez. Del encuentro emergieron fuentes desconocidas, organizaciones ignoradas, historias sin contar.
Los talleres de alfabetización mediática, desarrollados en colaboración con la biblioteca pública de Dallas, siguen una lógica similar: no explicar el periodismo desde arriba, sino recorrerlo desde adentro. Los participantes seleccionan temas, simulan procesos editoriales, interactúan con periodistas y editores. Las primeras ediciones reunieron hasta 90 personas; el éxito obligó a limitar el aforo.
La iniciativa no rehúye los temas incómodos. Tras documentar todos los homicidios de Dallas en 2024, el diario organizó un encuentro en el barrio con mayor índice de violencia. Familias de víctimas, fuerzas de seguridad y representantes políticos compartieron espacio en un diálogo que el periódico facilitó pero no condujo. Es, también, una declaración de principios.
Para medir el efecto de todo esto, la redacción aplica encuestas antes y después de cada actividad. Las muestras son pequeñas, los resultados provisorios; pero apuntan en una dirección: quienes participan declaran confiar más en el medio. Un comité interno de una quincena de periodistas y editores evalúa el programa y define sus próximos pasos.
Lo que The Dallas Morning News está construyendo no es solo una política de audiencias. Es, en todo caso, una respuesta práctica a una pregunta que atraviesa el periodismo contemporáneo: ¿puede un medio recuperar la confianza de una comunidad si nunca ha pisado su calle?

