Las palabras de hoy pueden ser las acciones de mañana

Las palabras no son nada más que sonidos, además moldean conductas y mutan a pensamientos y acciones. Son instrumentos poderosos y de ahí que el manejo adecuado debe ser correcto y ponderado. Sobre todo en las relaciones internacionales y, en particular, en opiniones desde ajenidades al objeto sobre el que se vierten.

EE.UU. cuestionó el juicio a la Corte: «Estamos al tanto de estos informes. Hacemos un llamado a todos los actores en la Argentina a respetar las instituciones democráticas y la separación de poderes», afirmó el funcionario norteamericano.

No cabe aquí una opinión sobre el pedido de juicio político a la Corte. Es irrelevante ante un comentario como éste que manifiesta cierta vocación imperial de «custodiar formas democráticas» en el continente por parte de quienes se consideran en aptitud de ser «custodios», categoría ésta no asignada por ningún tratado internacional ni figuran en la bilateralidad de nuestras relaciones con EE. UU.

¿Es solo un comentario o una mera opinión? ¿Son solamente palabras?

Sí, hoy lo es. Impropia e insultante para nuestra soberanía institucional, pero que ya contiene alguna gravedad. Mañana, las palabras, en ese juego peligroso de preceder los hechos, pueden convertirse en otra cosa… Más grave.

EE. UU. carece de cualquier legalidad y, sobre todo, de legitimidad para observarnos en tono de reproche acciones que hacen a la vida de las instituciones nacionales.

Con las palabras, que aparecen en lo supuestamente inofensivo de un comentario de un dignatario extranjero, se puede crear y se puede destruir. Las palabras no son nada más que sonidos, sino que moldean conductas y mutan a pensamientos y acciones. Son instrumentos poderosos y de ahí que el manejo adecuado debe ser correcto. Sobre todo, en las relaciones internacionales y, en particular, en opiniones desde ajenidades al objeto sobre el que se vierten.

No es entrar en la ciencia del signo y del uso de las palabras advertir sobre lo inconveniente de dejar pasar, por parte de nuestro Gobierno, esta intromisión irrespetuosa.

Las palabras crean la acción. Adelantarse a consecuencias de cierta gravedad, para evitarlas, es de buena calidad política.

Las palabras se relacionan con actitudes. Y cuando desde un poder extranjero advierten sobre una supuesta falencia en nuestra calidad institucional, es lógico pensar en cual puede ser la actitud que continúe a esas palabras de crítica.

«Siempre la forma, la palabra y el lenguaje está vinculado a la conciencia de quien lo expresa, del creador de esa forma. Y siempre está cargada de un dato emocional e intencional que va más allá de la propia dimensión del texto».[1]Mijaíl Bajtín, pensador y lingüista ruso.

Esta declaración de un funcionario de EE. UU. se carga de un sentido connotativo. Pero nuestro Gobierno ni siquiera debe perder tiempo en interpretarlo, solo debe en forma urgente repudiar y protestar formalmente ante esto.

Toda expresión surgida de palabras como exteriorización de un lenguaje incluye valoraciones ideológicas y en este caso, carga política.

Y en ese sentido no puede ser aceptado como un hecho natural en las relaciones bilaterales. Ningún funcionario norteamericano tiene potestades para aconsejar cómo debe ser el comportamiento institucional argentino.

Es así.

Sin nacionalismos berretas ni paranoias antimperialistas alimentadas a naftalina.

Con un simple sentido de la soberanía en tono moderno y actual.

Las vocaciones «imperiales» deben cortarse de cuajo para que no alcancen fructífera cosecha e incluso, en este caso, para sostener cordiales relaciones con un pais de tamaña importancia como EE. UU.

Cordiales, y equilibradas desde el respeto reciproco.

Si no agrada la cita del enorme filosofo ruso Bajtín ofrecemos otra, antípoda pero contundente sobre el significado de las palabras. Y no importa que se refiera a Dios, ya que lo sustantivo es el poder otorgado a la palabra.

«La palabra (de Dios) es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos.» [2]Hebreos 4:12 – Biblia de las Américas Nuevo Testamento.

Notas
Notas
1 Mijaíl Bajtín, pensador y lingüista ruso.
2 Hebreos 4:12 – Biblia de las Américas Nuevo Testamento.

Osvaldo Mario Nemirovsci

Osvaldo Mario Nemirovsci Diputado Nacional (MC) por Río Negro. Presidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática (2003/07). Excoordinador general del Consejo Argentino de Televisión Digital (2009 / 2015). Director de Propuesta para la Industrialización y Recuperación de la Cultura Audiovisual (Pirca).

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