El periodismo estadounidense como infraestructura democrática en colapso
Un informe del Roosevelt Institute traza la genealogía de una crisis que no es accidental. Lo publicamos porque sus diagnósticos sobre la captura comercial del periodismo, la concentración de la propiedad mediática y el vaciamiento del periodismo local iluminan también los dilemas que enfrenta el ecosistema informativo argentino.
El sistema de medios de comunicación de los Estados Unidos no está atravesando una crisis pasajera, ni sus problemas pueden atribuirse simplemente a la irrupción de Internet o a los cambios en los hábitos de consumo de las audiencias. Esa es, al menos, la tesis central del informe elaborado por Bilal Baydoun, Shahrzad Shams y Victor Pickard para el Roosevelt Institute, publicado en diciembre de 2025 bajo el título The Political Economy of the US Media System: Excavating the Roots of the Present Crisis (La economía política del sistema mediático estadounidense: buscando las raíces de la crisis actual). Se trata de un documento ambicioso, de carácter académico, pero con vocación política, que propone leer la debacle del periodismo norteamericano como el resultado predecible de décadas de decisiones institucionales deliberadas.
El informe advierte que las múltiples crisis que hoy afectan al ecosistema informativo estadounidense —la propiedad oligárquica de los medios, el colapso del periodismo local, las amenazas del Estado a las empresas de comunicación— no son fenómenos aislados ni emergentes. Son, en cambio, síntomas de patologías estructurales que llevan largo tiempo incubándose. Según los datos publicados por el propio documento, el número de periodistas por cada cien mil habitantes cayó un 75 % desde principios de los años 2000: de unos cuarenta profesionales a apenas 8,2 a tiempo completo. Más de mil condados del país no cuentan hoy con el equivalente a un solo periodista de jornada completa.
El sistema de medios norteamericano no se derrumbó por accidente ni por la irrupción de Internet. Fue el resultado de décadas de decisiones políticas que redefinieron el «interés público» en clave mercantil, desregularon la propiedad, resistieron el financiamiento estatal y vaciaron de contenido las protecciones constitucionales a la prensa. Cuatro restricciones estructurales que, con sus propias variantes y cronologías, resultan inquietantemente familiares para quien observe el mapa mediático argentino.
El análisis señala que la raíz del problema debe buscarse en la lógica comercial que ha operado como principio rector del sistema mediático norteamericano desde sus orígenes, y que se agudizó de manera decisiva con el avance del orden neoliberal a partir de los años ochenta. Cuatro grandes restricciones ideológicas y estructurales explican, según el informe, el deterioro progresivo de las condiciones para un periodismo democrático: la redefinición del «interés público» en clave mercantil; una agenda desregulatoria que delega en el mercado la función de árbitro de la vida informativa; la resistencia histórica a financiar adecuadamente los medios públicos; y una interpretación constitucional de la Primera Enmienda que prioriza la libertad negativa de las corporaciones sobre el derecho afirmativo de los ciudadanos a acceder a información confiable.
De acuerdo con los datos de la investigación, estas cuatro restricciones han producido consecuencias antidemocráticas concretas y mensurables. La propiedad de los medios se concentró hasta niveles que habrían resultado impensables pocas décadas atrás: en 1983, unas cincuenta empresas controlaban la mayor parte del sistema mediático estadounidense; para principios de los 2000, esa cifra se había reducido a seis grandes corporaciones. Desde 2005, se ha producido una pérdida neta de más de 3200 periódicos. Hoy, cincuenta millones de estadounidenses viven en «desiertos informativos» o en áreas con cobertura local gravemente insuficiente. Los ingresos publicitarios de los diarios cayeron un 80 % desde su pico de 2005. El empleo periodístico en las redacciones de diarios se redujo un 57 % entre 2008 y 2020.
El informe advierte que el ingreso del capital privado especulativo —fondos de inversión y hedge funds[1]Un hedge fund (o fondo de cobertura) es un tipo de inversión privada que utiliza estrategias complejas para obtener rendimientos positivos, sin importar si el mercado sube o baja. Estos fondos … Continue reading— en el mercado de medios locales ha acelerado este proceso de devastación. Empresas como Alden Global Capital adquirieron centenares de diarios en todo el país y aplicaron una lógica de extracción de valor que es estructuralmente incompatible con la función pública del periodismo. El análisis señala que este fenómeno no es una anomalía, sino la expresión más cruda de las lógicas comerciales que siempre animaron al sistema.
La concentración de la propiedad, el avance del capital financiero sobre los medios locales, la dependencia estructural de las plataformas digitales y el desplome de la confianza pública no son fenómenos exclusivos del periodismo estadounidense. Son los síntomas reconocibles de un modelo que, allí donde se instaló, produjo los mismos efectos: menos periodistas, menos cobertura local, menos rendición de cuentas y más vulnerabilidad frente al poder político y económico.
A ello se suma la dominación creciente de las plataformas digitales como Google, Meta, TikTok y X sobre los flujos informativos y los mercados publicitarios. En 2024, el mercado global de publicidad digital superó por primera vez el billón de dólares, y cinco empresas —Google, Meta, Amazon, ByteDance y Alibaba— capturaron más de la mitad de ese total. La dependencia estructural de los medios respecto de estos intermediarios ha erosionado tanto su viabilidad económica como su autonomía editorial.
El resultado de todo este proceso es, también, una crisis de confianza. Según datos publicados por Gallup y citados en el informe, solo el 28 % de los estadounidenses declara confiar en que los medios masivos informan de manera completa, precisa y justa, un mínimo histórico, significativamente por debajo del 40 % registrado en 2020. Más de un tercio de los adultos afirma no tener ninguna confianza en los medios. Esta desafección, lejos de ser un dato cultural, tiene consecuencias políticas directas: cuando los ciudadanos se desconectan del sistema informativo, se debilitan las condiciones para la rendición de cuentas, la deliberación pública y la participación cívica.
El informe concluye con una apuesta normativa clara: la reforma democrática en los Estados Unidos debe incorporar necesariamente la política de medios como una dimensión central, no marginal. Construir el sistema informativo que la democracia necesita requerirá desconcentrar la propiedad mediática, realizar inversiones públicas en periodismo local y en un sistema de medios públicos robusto, y someter a las grandes plataformas tecnológicas a obligaciones de interés público. El documento subraya que la crisis del periodismo no es el resultado inevitable del cambio tecnológico ni de las preferencias del mercado, sino el desenlace previsible de decisiones políticas que durante décadas privilegiaron los intereses corporativos por encima de las necesidades democráticas.
Lo que Baydoun, Shams y Pickard proponen, en definitiva, es un cambio de paradigma: dejar de tratar a la información como una mercancía y comenzar a gestionarla como lo que realmente es, una infraestructura democrática esencial. Un paso que, como ellos mismos reconocen, exige primero comprender con rigor cómo se llegó hasta aquí.
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Notas
| ↑1 | Un hedge fund (o fondo de cobertura) es un tipo de inversión privada que utiliza estrategias complejas para obtener rendimientos positivos, sin importar si el mercado sube o baja. Estos fondos Utilizan herramientas como el apalancamiento (invertir con dinero prestado), ventas en corto (apostar a que un activo bajará de precio) y derivados financieros. Tienen menos regulación que otros vehículos financieros y pueden invertir en cualquier tipo de activo, desde acciones y bonos hasta divisas o criptomonedas. |
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