Encrucijadas de la política en la pospandemia

A partir de la realización de dieciocho grupos focales en torno a creencias sobre la política y los políticos, los investigadores del Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) reflexionan en el informe Encrucijada de la política en la pospandemia acerca de la desconfianza, ira y desorientación que creció en la Argentina en los últimos años.
Foto: Timon-Studler, Unplash

La fragilidad de la vida pospandemia no encuentra relatos que den sentido a la experiencia de la incertidumbre y, del otro lado, los discursos políticos solo usan la escena pública para exhibiciones personales o para comunicar un futuro opaco. Para entender la dinámica de los niveles de confianza en las instituciones de la democracia y los dilemas de la representación política, el informe, realizado bajo la dirección de Ezequiel Ipar, propone reconstruir las representaciones y el entramado afectivo en el que se sostiene la confianza en las instituciones políticas de la democracia, los grados de identificación con los políticos y los partidos políticos, y la legitimidad de ciertas formas de manifestación política.

La metodología utilizada para el informe fue la del grupo focal o focus group, una técnica de investigación cualitativa que propone la interacción entre participantes para relevar no sólo qué se piensa sino cómo y por qué se piensa lo que se piensa. Se trata de una técnica particularmente sensible al estudio de actitudes, justificaciones y momentos constructivos de los argumentos de los sujetos bajo análisis. Por eso resulta especialmente pertinente a la hora de estudiar no sólo opiniones políticas sino las representaciones, valoraciones y toda la estructura ideológica sobre la que se construye la confianza en las instituciones de la democracia y la representación política. Sin embargo, vale la pena aclarar, este método de estudio no resulta adecuado para sacar conclusiones representativas sobre las opiniones que aparecen en cada experiencia de interacción. Los focus group fueron realizados con participantes de todo el país por medio de una plataforma virtual de videollamadas.

En las dos partes de este informe el informe busca reconstruir las representaciones y el entramado afectivo en el que se sostiene la confianza en las instituciones políticas de la democracia, los grados de identificación con los políticos y los partidos políticos, y la legitimidad de ciertas formas de manifestación política. En la primera parte, La nueva grieta, la investigación indaga en las transformaciones ideológicas que favorecen el crecimiento de posicionamientos antipolíticos en la sociedad argentina después de atravesar la pandemia provocada por el covid-19; mientras que la segunda, Democracias en crisis, apunta a las representaciones, imaginarios y deseos sobre la democracia y sus instituciones.

A continuación, una síntesis de las conclusiones preliminares de la primera parte del Informe sobre el entramado ideológico que atraviesa a los dilemas de la representación política en la sociedad argentina de la pospandemia:

  • La política, y los políticos en general, aparecen como los principales responsables de la crisis. Eso determina el desplazamiento de la imagen de la grieta: ya no aparece una división en el campo político sino una división entre los políticos (ellos que teatralizan una falsa grieta mientras acuerdan en sostener sus privilegios) y un nosotros.
  • La política está cargada de una serie de connotaciones negativas que dan sentido a las posiciones antipolíticas: es un engaño, destruye lazos, es inútil y ajena a «nuestros» problemas.
  • Ese escenario caracteriza la crisis de representación que aparece en los focales como silencio ante la pregunta por las identificaciones o entusiasmos políticos. Ese espacio vacío es condición de posibilidad para que alguien de afuera de la política, como Javier Milei, entusiasme y al mismo tiempo es claro que su discurso opera como catalizador de ese vacío. En ese sentido, Milei aparece como habilitado por la crisis de representación, pero también limitado por el escenario antipolítico que monta con su discurso ya que parece difícil imaginarlo integrado al sistema político democrático y sólo se lo imagina como marginal.

La segunda parte del informe indaga sobre los discursos sobre la política, las figuras o representantes políticos, las instituciones políticas y las violencias políticas, los grupos focales muestran signos de agotamientos, vacío, crisis. A todos ellos sería preciso. Seguidamente, una síntesis de las conclusiones preliminares que permiten caracterizar el estado de crisis de la democracia en la sociedad argentina de la pospandemia:

  • La confianza en las instituciones de la democracia: el dato a destacar es que si bien los entrevistados se manifestaron en su gran mayoría en favor del espíritu de la frase (y del valor de la deliberación y la institución parlamentaria para las democracias), casi sin excepción lo hicieron con el objetivo de señalar la distancia entre ese «ideal» y las lógicas que imperan en la realidad. De allí la idea de «utopia negativa»: señalar la distancia entre lo que se desearía que fuera la actividad parlamentaria y lo que realmente es (extraña a los intereses del pueblo, ociosa, corrupta, corporativa, superficial, etc.).
  • Sobre las violencias políticas: aquí el informe advierte cómo ante el desconocimiento de los motivos, causas o razones del hecho con los cuales se confrontaba a los entrevistados, éstos se disponían a colmar ese «vacío de sentido» a través de distintos mecanismos ideológicos: 1) Doble vara, consiste en juzgar los hechos de modo diferente según qué atributos se suponga en los protagonistas; 2) especularidad, remite a los modos en que se refleja la imagen de la política argentina sobre el fondo de la política norteamericana (la primera deslucida, descontrolada, despreciada sobre la segunda más controlada, auténtica, valorada).
  • Memorias de la violencia: la exposición a una imagen con una fuerte dosis de violencia política activaba «memorias» de otras escenas donde se consideraba que algo del orden de lo público estaba bajo amenaza. En función de su emergencia y preponderancia se pudo identificar tres: el 2001 y el helicóptero de De la Rea; el velorio de Maradona y, de modo muy minoritario, los «piedrazos» durante el gobierno de Mauricio Macri en rechazo a la reforma previsional.
  • Sobre la legitimidad de las violencias políticas: al momento de justificar o no las expresiones de violencia política advertimos tres predisposiciones: a legitimarlas en virtud de la nobleza del fin (la defensa a la democracia, el valor del demos, el despliegue de algo inédito); a objetarlas por considerarlas ilegítimas ya sea por una consideración de principios (la violencia nunca es buena, no hay fin que la justifique como mero medio) o como evidencia de un exceso o extralimitación; a indagar en sus causas o motivos para reparar en su razonabilidad.
  • Deseos para la democracia: en un escenario marcado por la percepción de una crisis multidimensional despuntaron algunas expresiones de deseos asociadas a la demanda de refundación/renovación moral dirigida, en principio, a los políticos y dirigentes políticos; una esperanza de progreso vinculado a mejoras en las condiciones económicas, laborales, educativas capaces de aportar seguridad, prosperidad y «paz mental» y, en muy menor medida, el deseo de una imaginación/creatividad política a la altura de crear formas desconocidas y promisorias de vivir en común.

Fuente: LEDA

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