La Iglesia frente a la revolución digital: León XIV advierte que la inteligencia artificial no es neutral
Una vez más en la historia, una revolución tecnológica redefine el trabajo, tensiona los sistemas políticos y profundiza las desigualdades. Frente a ese escenario, marcado hoy por el avance de la inteligencia artificial, el papa León XIV convoca en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, a recuperar «el imperativo de seguir siendo profundamente humanos». El pontífice exhorta a no convertirse en meros «espectadores» o «comentaristas» del presente, sino a asumir un papel activo en lo que denomina «los lugares de construcción de la historia».
Desde el inicio de su pontificado —incluso con la elección de su nombre— León XIV trazó un puente con Rerum Novarum, la histórica encíclica publicada por León XIII en 1891. Aquel documento se internó en los conflictos políticos y económicos de la primera industrialización, denunció los abusos del capitalismo de la época y propuso una concepción más justa del orden social. Ahora, en pleno auge de la IA, el sucesor de Francisco retoma esa tradición para presentar una suerte de Rerum Novarum del siglo XXI.
En Magnifica Humanitas, León XIV impulsa una actualización de la doctrina social de la Iglesia en tiempos de inteligencia artificial y llama a defender la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz. También plantea superar la teoría de la guerra justa y recuperar el valor del diálogo y el multilateralismo. La encíclica, publicada este lunes y firmada el 15 de mayo —al cumplirse 135 años de Rerum Novarum—, está organizada en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión.
El documento no condena la tecnología y, de hecho, reconoce su potencial transformador. Pero advierte que no es neutral y que puede derivar en nuevas formas de deshumanización. Por eso, el Papa insiste en la necesidad de «construir en el bien» y de «permanecer humanos» en medio de la revolución digital.
Entre los principales ejes de la encíclica aparecen:
1. La tecnología no debe quedar concentrada en manos de unos pocos, ampliando la brecha entre incluidos y excluidos de la revolución digital.
2. Es necesario construir un código ético compartido para la IA. El Papa reclama abordar estas tecnologías con vigilancia, claridad sobre las responsabilidades en cada etapa de desarrollo, supervisión independiente, educación de los usuarios y marcos regulatorios adecuados. Advierte, además, que no alcanza con una IA «moral» si los criterios de esa moral quedan definidos por minorías con poder.
3. León XIV propone «desarmar la IA» y sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva. Según plantea, es necesario romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar, evitando tanto los monopolios tecnológicos como la subordinación del ser humano a las máquinas.
4. El trabajo debe volver a estar centrado en la persona y no exclusivamente en la rentabilidad. En el marco de la llamada Cuarta Revolución Industrial, la encíclica alerta sobre formas de empleo que, pese a presentarse como innovadoras, pueden degradar derechos y descalificar a los trabajadores.
5. El texto también cuestiona la teoría de la guerra justa. Para el pontífice, la revolución digital está modificando la gramática de los conflictos y vuelve cada vez más impersonales las decisiones sobre la vida y la muerte. «Ningún algoritmo hace moralmente aceptable una guerra», sostiene la encíclica, que además critica la normalización del rearme y la lógica del poder como principio ordenador de la política internacional.
6. En otro de sus puntos centrales, León XIV afirma que es «inmoral e inaceptable» eliminar o someter a una nación. El bien común, sostiene, exige respetar el derecho de los pueblos a existir, preservar su identidad y aportar su singularidad a la comunidad internacional.
7. Sobre la crisis del multilateralismo, el Papa advierte que la fuerza del derecho está siendo desplazada por el «derecho del más fuerte». En ese marco, denuncia el debilitamiento de los organismos internacionales y reclama reformas profundas tanto para la Organización de las Naciones Unidas como para el sistema político global, con el objetivo de recuperar el horizonte del bien común.
Para León XIV, el desafío de los cristianos frente a esta cultura del poder consiste en construir una «civilización del amor». En el cierre de la encíclica, invita a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio para que, incluso en la era de la inteligencia artificial, sea posible seguir dando testimonio de «la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».
MÁS INFO

Nombrar mal al enemigo es ya una derrota
POR ESFERA REDACCIÓN | Cuando los gigantes tecnológicos comenzaron a apropiarse del poder político con una agresividad sin precedentes, el vocabulario común encontró rápido una palabra: «tecnofascismo». La adhesión de las élites de Silicon Valley a programas autoritarios, su desprecio por la deliberación democrática y su concentración de poder sin rendición de cuentas hacían la comparación tentadora. Comprensible, pero equivocada para el investigador ucraniano Anton Shejovtsov. A su juicio la tecnooligarquía es más peligrosa que el fascismo.

La CIDH fija estándares de derechos humanos para las políticas fiscales en las Américas
POR ESFERA REDACCIÓN | La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) adoptó la Resolución 2/26, «Políticas Fiscales y Derechos Humanos en las Américas», un documento que establece un precedente regional al afirmar que las decisiones sobre impuestos, presupuesto, gasto público y endeudamiento deben evaluarse bajo parámetros de derechos humanos.

Palantir en Argentina: Amnistía Internacional alerta por vigilancia sin control y uso de datos personales
POR ESFERA REDACCIÓN | Ante la escasez de información pública respecto a la posible vinculación entre el Estado argentino y Palantir, Amnistía Internacional redactó un informe urgente. El organismo busca esclarecer el alcance de las negociaciones con esta compañía norteamericana, cuya tecnología de inteligencia artificial y análisis de datos a gran escala se aplica en áreas sensibles como la seguridad nacional y la gestión migratoria.

