Cuando el poder deja de disimular
POR MARCELO VALENTE | Al afirmar que su poder solo reconoce como límite su «propia moralidad», Donald Trump volvió visible una lógica antigua del ejercicio del poder. Lejos de ser una anomalía contemporánea, esa concepción recorre la historia. Hoy, la diferencia no está en la idea, sino en sus consecuencias.
