Amenazas de EE. UU. en el despliegue editorial opositor

El gobierno de Estados Unidos le «cobrará» a Alberto Fernández si «se excede» ante la Cumbre de las Américas y concreta alguna acción o expresión de desacuerdo con la exclusión que Joe Biden les impone a los gobiernos no alineados con Washington, avisa el «periodismo independiente».

La línea editorial bananera aplica en una catarata de notas que replican implacablemente la defensa de la línea política de Washington para la región, sea para insistir en lo mal que le va al flamante presidente chileno, Boric, sea para lamentar la sonora derrota de la derecha uribista en Colombia y reducir al candidato progresista, Petro, a la condición de «exguerrillero».

La oposición incansable al gobierno del Frente de Todos, con reiteradas admoniciones sobre su política económica, tiene ahora un capítulo fuerte en la política exterior, con enfoques unánimes, una vez más, en Clarín, Infobae y La Nación, mediante articulistas cuyo único mérito es recibir «datos» en la Embajada y luego reproducirlos.

Esta etapa de la estrategia editorial opositora comenzó dando relevancia especial a la posición de quienes, dentro del oficialismo, pujan para que Fernández asista a la cumbre antidemocrática convocada por Biden, esto es Cafiero, Béliz y el embajador Argüello.

Como aparentemente el presidente confirmó su postura crítica al recibir a un enviado estadounidense, la Embajada subió el tono: «El Presidente cuestiona a Estados Unidos pero busca una cita con Biden», título de tapa en el Clarín del viernes, que al día siguiente subió otro escalón: «Tensión con EE.UU.». Y ya el domingo pasó a las amenazas, en líneas firmadas por el esbirro Roa, que reproduce el «enojo» con el presidente por «desafiar» a Tío Sam.

Lo que Fernández no entiende, explica el texto, es que Biden está preocupado por la «creciente presencia china» en América Latina. Como hay recuerdos que no se pueden olvidar, dice la canción, el suelto acusa al presidente de querer imitar el rechazo al ALCA de 2005 en Mar del Plata, que «no dio ningún beneficio al país». El riesgo de discrepar con el amo es que «no nos salga gratis», amenaza en tono de correveidile.

Letjman también hizo los deberes en Infobae: el presidente tiene que pensar en «la intensidad» de su crítica si va a la cumbre con Biden, porque después está invitado a la reunión del G-7: «Biden cobrará en Europa lo que Alberto Fernández se exceda en Estados Unidos».

Que estos prestigiosos y prestigiosas abrevan de la misma fuente quedó en evidencia en la nota de Morales Solá del domingo: igual que Roa, se le ocurrió una comparación con Néstor Kirchner y el 2005, cuando Néstor Kirchner «le tendió una trampa» a Bush.

La reproducción a ojos cerrados de las posturas estadounidenses para la región se refleja en los enfoques sobre otros países, con la manifiesta incomodidad por la derrota de la derecha de Uribe en Colombia. La Nación la calificó el lunes como una «sorpresa» y llama «populista» al candidato ultraderechista que pasó a segunda vuelta detrás de Petro, el «exguerrillero».

Estos despliegues acompañan las líneas locales permanentes: aprovechamiento al máximo de la crisis dentro del Frente de Todos, con indisimulado jolgorio por la renuncia del secretario Feletti. Por unanimidad estos medios dicen que su política de controles fracasó, y esto significa que fracasó «Ella», que le ordenaba aplicar las ideas del gobernador Kicillof, siempre blanco principal de expresiones de odio, desprecio y burla, según el caso.

También se reiteran los pronósticos de inminentes decisiones judiciales contra Cristina Kirchner. El domingo Van der Kooy dejó una vez más en evidencia que resoluciones y fallos de este tenor salen primero en el Clarín y después aparecen por tribunales: dice que un fiscal, Diego Luciani, pronto acusará a la vicepresidenta en torno de la obra pública, y será una novedad «políticamente explosiva». Luego expresa esperanza por decisiones que están en manos de la Corte, optimismo que cada semana Pagni repite en La Nación.

No todas son flores: con sus habituales toques de inteligente malicia, Pagni escribió que el impulso a la Comisión de Juicio Político en Diputados podrá llevar a avances contra el supremo Lorenzetti y agrega, muy suelto de cuerpo, que sus amiguitos Rosenkrantz, Maqueda y Rosatti ven «con beneplácito» esa posibilidad. Es que parece que las mafias ya ni códigos tienen.

Morales Solá se reservó un espacio para indignarse porque Eva Perón está en la nueva serie de billetes. Esa mujer, dice, no merece estar junto a próceres. Pero no exageren los malpensantes: el columnista era un niño que ni siquiera había llegado a la primaria cuando en las paredes de Buenos Aires los republicanos de entonces pintaban: «Viva el cáncer».

Hugo Muleiro

Porteño, como periodista desempeñó funciones y cargos diversos en diarios y agencias de noticias. Fue secretario de redacción de DYN (Diarios y Noticias) y ANSA, y jefe de redacción y luego director periodístico de Télam. Se especializó en temas internacionales, en particular los referidos a América Latina. Autor de Palabra por palabra, estructura y léxico para las noticias (2002), Al margen de la agenda. Noticias, discriminación y exclusión (2006); de Los Garcas (2013) y Los Monstruos (2016), ambos con Vicente Muleiro. Participó de La esperanza insobornable. Rodolfo Walsh en la memoria (2017). Publica análisis sobre comunicación en varios medios nacionales y extranjeros. Dirige la revista digital La Poesía Alcanza (www.lapoesiaalcanza.com.ar). Fundador y expresidente de Comunicadores de la Argentina (Comuna)), entidad que promueve el derecho a la información y la circulación libre de la palabra.

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