POR ALFREDO MORENO | La capacidad para acumular datos digitales y la aplicación de tecnologías asociadas a la inteligencia artificial (IA) están logrando que los «dueños de Internet» conozcan de tal forma al consumidor que pueden transformar la recolección de datos en el vector central de su modelo de gestión. Esta acumulación, que permite la apropiación de la vida humana, requiere de la explotación de millones de trabajadores —la gran mayoría del sur global— dedicados a etiquetar datos sin procesar para que los sistemas de IA puedan reconocer patrones y hacer predicciones. Se trata de una nueva forma de colonialismo que ningún país que pretenda ser soberano puede aceptar.