El progreso en disputa: cómo se construye la desinformación extractiva en el Golfo San Matías
Un informe de Fabricio Di Giacomo, titulado Narrativas de desinformación en el Golfo San Matías, describe cómo se articuló una red de medios, discursos oficiales y estrategias digitales para legitimar el avance hidrocarburífero sobre uno de los ecosistemas más sensibles del Atlántico Sur. A partir del proyecto Vaca Muerta Oil Sur, el estudio expone los mecanismos mediante los cuales el extractivismo se presenta como sinónimo de progreso, mientras se silencian los riesgos socioambientales y se desdibujan las resistencias territoriales.
El Golfo San Matías y la Península Valdés conforman un territorio singular: biodiversidad marina de escala global, comunidades costeras históricamente ligadas al turismo y la pesca artesanal, áreas naturales protegidas y reconocimiento internacional por parte de la Unesco. Durante más de dos décadas, ese equilibrio estuvo resguardado por la Ley 3308 de Río Negro, una norma surgida de la movilización social que prohibía la actividad hidrocarburífera en la zona.
Ese marco se quebró en 2022, cuando la Legislatura provincial derogó la ley para habilitar el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS): un oleoducto de más de cuatrocientos kilómetros desde Neuquén hasta la costa rionegrina, un puerto petrolero en Punta Colorada y la operatoria de buques para exportación de crudo. La decisión se tomó sin consulta previa a comunidades indígenas y en contradicción con compromisos ambientales asumidos por el Estado, inaugurando una nueva fase de conflicto territorial.
El extractivismo como relato

El avance de VMOS no se sostiene únicamente en inversiones, ingeniería o logística. Requiere, sobre todo, de una infraestructura narrativa capaz de presentar el proyecto como inevitable y beneficioso. El informe identifica una matriz discursiva dominante que asocia de forma casi automática hidrocarburos con desarrollo, empleo, crecimiento y futuro.
Medios regionales tradicionales, portales especializados en energía y nuevas plataformas digitales replican este encuadre con notable homogeneidad. En ese relato, las obras son «históricas», la tecnología es «de punta» y la inserción internacional aparece como una oportunidad irrenunciable. Los impactos ambientales, en cambio, quedan minimizados o directamente ausentes, mientras las resistencias territoriales se presentan como expresiones marginales o ideologizadas.
Silencios estratégicos y amplificación mediática
YPF ocupa un lugar central en este entramado comunicacional. Lejos de ofrecer información detallada sobre el proyecto VMOS, la empresa despliega campañas institucionales de alto presupuesto que refuerzan su identidad como emblema de soberanía energética y orgullo nacional. La omisión funciona aquí como una forma eficaz de desinformación: no se niegan los riesgos, simplemente se los deja fuera de escena.
Ese silencio corporativo se ve compensado por una amplificación constante desde medios regionales y vocerías oficiales, que traducen la épica energética en promesas concretas de empleo, regalías e infraestructura. El resultado es una narrativa incompleta pero socialmente aceptable, donde el extractivismo se consolida como destino inevitable.
Estado provincial y legitimación política
El gobierno de Río Negro no actúa como un actor neutral. A través de redes sociales, anuncios oficiales y discursos públicos, el proyecto se presenta como una «victoria provincial» y una garantía de desarrollo local. El bono VMOS, la adhesión al RIGI y los anuncios de obras se integran en un mismo relato de eficiencia, control y gobernanza.
Sin embargo, el informe señala fuertes asimetrías: beneficios económicos acotados para la provincia, regímenes de excepción por décadas, salida de capitales y antecedentes de miles de incidentes ambientales asociados a la explotación en Vaca Muerta. La distancia entre el relato oficial y los datos disponibles revela el carácter profundamente político de la comunicación estatal.
La fábrica de consenso digital
Uno de los aportes más relevantes del estudio es la identificación de una red de medios digitales de reciente creación, surgidos entre 2024 y 2025, con escasa audiencia orgánica pero alto volumen de publicidad paga. Estos portales —al menos doce— funcionan como repetidores del discurso extractivista y del oficialismo provincial.
Mediante millones de impresiones financiadas por anuncios, logran instalar la ilusión de consenso social y pluralidad informativa. El informe vincula esta dinámica con el fenómeno conocido como pink slime: sitios que simulan periodismo local para difundir propaganda política y económica, desplazando el debate público genuino. En este ecosistema, la publicidad se convierte en una herramienta central de legitimación.
Imágenes del progreso, territorios borrados
La desinformación también opera en el plano visual. Oleoductos sobre paisajes «vacíos», maquinaria reluciente, cascos, chalecos y gráficos de crecimiento configuran una estética del progreso que borra la presencia humana y ecológica del territorio. El Golfo aparece como un espacio disponible, sin historia ni conflictos.
En paralelo, YPF refuerza una identidad nacionalista asociada al deporte, los símbolos patrios y la épica industrial, consolidando un imaginario donde cuestionar el extractivismo equivale a cuestionar el interés nacional.
Contranarrativas desde el territorio
Frente a este dispositivo hegemónico, las comunidades del Golfo San Matías despliegan contranarrativas ancladas en la vida marina, la memoria colectiva y el derecho a decidir sobre el territorio. Asambleas, organizaciones socioambientales y actores locales sostienen campañas que visibilizan los riesgos del extractivismo y recuperan valores de cuidado y conservación.
Estas voces disputan el sentido del desarrollo, pero lo hacen en condiciones profundamente desiguales: de un lado, corporaciones con respaldo estatal y recursos millonarios; del otro, comunidades que sostienen la comunicación con esfuerzo militante y alcance limitado.
Un sentido común en disputa
La batalla es, en última instancia, cultural. Las narrativas de empleo y progreso apelan a expectativas legítimas en un contexto de crisis económica, al tiempo que desplazan el conflicto ambiental. Así se consolida una falsa dicotomía entre desarrollo y resistencia, donde cuestionar el modelo extractivo aparece como un obstáculo al bienestar colectivo.
La desinformación opera aquí no tanto mintiendo, sino «naturalizando». Construye un horizonte único donde la expansión fósil se presenta como la única alternativa posible, debilitando la capacidad social de imaginar otros modelos productivos.
Cuando la desinformación se vuelve política pública
En sus conclusiones, Narrativas de desinformación en el Golfo San Matías —investigación realizada con el respaldo de Climate action against disinformation y Roots— advierte que el consenso en torno al proyecto Vaca Muerta Oil Sur no es el resultado de un debate público informado, sino de una arquitectura comunicacional deliberada. Empresas energéticas, Estado provincial y un entramado de medios tradicionales y digitales operan como piezas de un mismo dispositivo orientado a producir aceptación social y reducir la conflictividad.
El informe subraya que la desinformación extractiva no se construye únicamente a partir de datos falsos, sino mediante omisiones sistemáticas, encuadres favorables y una repetición constante de valores positivos asociados al extractivismo: empleo, desarrollo, soberanía, futuro. En ese esquema, los impactos ambientales, las violaciones a normas de consulta previa y las alternativas productivas quedan fuera del campo de lo decible.
Uno de los hallazgos centrales es la proliferación de medios digitales de reciente creación que, con fuertes inversiones en publicidad paga, logran una visibilidad desproporcionada respecto de su alcance real. Esta red —que el informe vincula con dinámicas globales de pink slime— contribuye a simular pluralidad informativa y consenso social, al tiempo que desplaza las voces críticas del espacio público.
Desde esta perspectiva, el estudio sostiene que la disputa en el Golfo San Matías excede largamente el plano ambiental. Lo que se juega es la capacidad democrática de una sociedad para reconocer cuándo una narrativa se presenta como información neutral y cuándo funciona como herramienta de poder. En contextos de crisis económica y urgencia social, la desinformación extractiva se vuelve especialmente eficaz: no impone por la fuerza, convence por agotamiento.
El informe cierra con una advertencia clara: mientras el extractivismo avance acompañado de dispositivos comunicacionales que naturalizan sus efectos y clausuran el debate, la discusión sobre el futuro del territorio quedará reducida a una elección falsa entre progreso y resistencia. Romper esa lógica —señala el informe de Di Giacomo— es una condición indispensable para recuperar el derecho colectivo a imaginar otros modelos de desarrollo posibles.
CLAVES DEL INFORME
- La desinformación no se basa solo en datos falsos, sino en omisiones sistemáticas y encuadres positivos del extractivismo.
- Empresas, Estado y medios actúan como partes de un mismo dispositivo comunicacional.
- Proliferan medios digitales de baja audiencia real por publicidad paga, que simulan consenso social (pink slime).
- YPF prioriza campañas institucionales que refuerzan identidad y épica nacional, evitando informar sobre impactos concretos.
- Las resistencias territoriales existen, pero compiten en condiciones profundamente desiguales.
- La disputa central es por el sentido común: qué se entiende por desarrollo y quién decide el futuro del territorio.
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