Cuando los trabajadores dejaron de ser noticia
La desaparición de la clase trabajadora de la agenda de los grandes medios no fue casual ni exclusivamente ideológica. En No Longer Newsworthy: How the Mainstream Media Abandoned the Working Class (Ya no es noticia: Cómo los grandes medios de comunicación abandonaron a la clase trabajadora), Christopher R. Martin reconstruye cómo el giro comercial del periodismo estadounidense modificó la forma de contar el mundo del trabajo y contribuyó a la crisis de representación que atraviesan las democracias contemporáneas. La reflexión del libro también interpela a los medios argentinos.
Hay libros que ayudan a entender por qué el periodismo llegó a ser como es. Y hay otros que obligan a preguntarse qué dejó de mirar mientras cambiaba su modelo de negocios. No Longer Newsworthy, del investigador estadounidense Christopher R. Martin, pertenece a esta segunda categoría. Publicado en 2019 por Cornell University Press, propone una tesis incómoda para los grandes medios: la desaparición de la clase trabajadora de la agenda informativa no fue el resultado de una evolución natural del periodismo ni de un cambio cultural inevitable, sino la consecuencia de decisiones empresariales orientadas a satisfacer las exigencias del mercado publicitario.

Martin reconstruye el proceso que comenzó en las décadas de 1970 y 1980, cuando la crisis de la prensa impresa y la creciente competencia por la publicidad modificaron profundamente la lógica editorial. Los medios dejaron de perseguir grandes audiencias para concentrarse en públicos con mayor capacidad de consumo. Los anunciantes ya no buscaban llegar a la mayoría, sino a quienes podían comprar automóviles, viajes, productos financieros o bienes de lujo.
Aunque Martin concentra su investigación en Estados Unidos, el proceso que describe trascendió ampliamente las fronteras de ese país. Con ritmos, matices y particularidades propias, buena parte de los grandes medios occidentales adoptó estrategias editoriales y comerciales similares, privilegiando audiencias de mayor poder adquisitivo y relegando progresivamente la cobertura del mundo del trabajo. La Argentina no fue una excepción a esa tendencia.
Ese cambio alteró mucho más que la distribución de los ingresos. Transformó la propia concepción de quién merecía ser protagonista de las noticias. Mientras proliferaban las secciones dedicadas al estilo de vida, las finanzas personales o el turismo, desaparecían paulatinamente los periodistas especializados en cuestiones laborales y sindicales. El mundo del trabajo dejó de ser considerado un tema de interés público.
Una de las contribuciones más originales del libro consiste en mostrar cómo ese desplazamiento también modificó el lenguaje periodístico. Según Martin, el trabajador dejó de aparecer como ciudadano para convertirse simplemente en consumidor. Parece un cambio menor, pero sus consecuencias son profundas. Cuando una huelga ya no se interpreta como un conflicto por salarios, condiciones laborales o derechos sociales, sino como un trastorno para quienes intentan llegar a su trabajo o tomar un vuelo, cambia el centro mismo de la noticia. La atención deja de concentrarse en quienes reclaman para dirigirse a quienes padecen las molestias.
La investigación ofrece un ejemplo particularmente revelador. Martin compara la cobertura que The New York Times realizó de dos conflictos similares separados por cuatro décadas. Durante la huelga de autobuses de Manhattan de 1941, que afectaba a novescientas mil personas, el diario dedicó buena parte de sus artículos a explicar las demandas de los trabajadores y el contexto de la negociación sindical. En cambio, durante una huelga ferroviaria en Nueva York en 1983, que afectaba noventa mil usuarios, el foco informativo se desplazó casi exclusivamente hacia las dificultades que enfrentaban los pasajeros. Las reivindicaciones laborales prácticamente desaparecieron del relato periodístico. El cambio no fue sólo editorial: expresó una transformación cultural sobre quién merece ser escuchado.
Otro aspecto central del libro es el análisis de los marcos discursivos que los medios incorporaron casi sin cuestionamientos. Martin examina la difusión sistemática de expresiones como job killers («destructores de empleo), utilizadas para desacreditar políticas de regulación ambiental, aumentos del salario mínimo o iniciativas de fortalecimiento sindical. Al adoptar ese lenguaje, sostiene el autor, buena parte del periodismo terminó reproduciendo la visión empresarial de la economía como si fuera una descripción objetiva de la realidad.
Las consecuencias exceden ampliamente el campo de la comunicación. Martin vincula la invisibilización de la clase trabajadora con la creciente desconfianza hacia los grandes medios y con el avance de liderazgos populistas de derecha en Estados Unidos. Cuando millones de trabajadores dejaron de encontrar sus problemas reflejados en los periódicos nacionales y en las cadenas de televisión, buscaron otros espacios donde sentirse representados. Ese vacío fue ocupado por medios conservadores, radios locales y plataformas digitales que construyeron un vínculo de identificación con sectores sociales largamente ignorados por la prensa tradicional.
Uno de los mayores aciertos del libro consiste en evitar una mirada nostálgica. Martin no propone regresar a un supuesto pasado dorado del periodismo, sino repensar el lugar del trabajo en la cobertura contemporánea. La economía de plataformas, la expansión del empleo precario, los repartidores de aplicaciones, los trabajadores de centros logísticos o quienes entrenan sistemas de inteligencia artificial muestran que el mundo laboral no desapareció: simplemente cambió. Sin embargo, gran parte de la cobertura mediática continúa privilegiando la experiencia del consumidor antes que las condiciones de quienes sostienen esos servicios.
Esa observación vuelve especialmente vigente a No Longer Newsworthy. En un contexto donde la inteligencia artificial, las plataformas digitales y las grandes empresas tecnológicas ocupan el centro del debate público, el libro recuerda que detrás de cada innovación existen relaciones laborales que también merecen ser noticia. El desafío que plantea Martin no consiste únicamente en ampliar la agenda periodística, sino en recuperar una perspectiva democrática del trabajo como dimensión constitutiva de la vida social.
Más que una historia sobre la prensa estadounidense, este libro ofrece una herramienta para pensar los dilemas actuales del periodismo en casi cualquier país. Su principal mérito radica en demostrar que aquello que los medios deciden dejar fuera de la agenda también produce consecuencias políticas.
MIRÁ TAMBIÉN

Cómo los medios occidentales narraron la destrucción de Gaza
POR ESFERA REDACCIÓN | En «How to Sell a Genocide: The Media’s Complicity in the Destruction of Gaza» (Cómo se vende un genocidio: la complicidad de los medios en la destrucción de Gaza), el analista estadounidense Adam H. Johnson reconstruye el modo en que grandes cadenas y diarios de Estados Unidos contribuyeron a legitimar la devastación de Gaza mediante operaciones narrativas de «lavado» semántico, omisiones y marcos discursivos funcionales al poder político.

Quién decide la tecnología: poder, mercado y dependencia digital
POR ESFERA REDACCIÓN | La publicación de Teoría de la dependencia digital, el nuevo libro de la economista Cecilia Rikap, funciona como punto de partida de esta entrevista realizada por Vanina Lombardi para Agencia TSS, presentada aquí en una versión resumida y comentada. A partir de ese trabajo, la investigadora analiza cómo las grandes corporaciones tecnológicas condicionan el desarrollo de la innovación, concentran el control del conocimiento y profundizan las relaciones de dependencia entre el centro y la periferia global.

La prensa argentina y la dictadura militar
POR MARCELO VALENTE | Voces y silencios: la prensa argentina durante la dictadura militar 1976-1983 (Eudeba, 2011) es un ejercicio de pensamiento histórico sobre la labor de la prensa en esos años.

La nueva fase del colonialismo: cuando los datos se convierten en poder
POR ESFERA REDACCIÓN | Lejos de ser una metáfora provocadora, Resistir al colonialismo de datos propone una lectura rigurosa y política del ecosistema digital contemporáneo. Este volumen, que reúne a un colectivo internacional de autoras y autores, advierte que la extracción masiva de datos constituye una nueva fase del colonialismo histórico. Utilizando marcos conceptuales, análisis críticos y experiencias concretas de resistencia, la obra ofrece herramientas para comprender cómo opera este régimen de poder —articulado con el capitalismo racial y las tecnologías digitales— y cómo puede ser enfrentado desde prácticas colectivas y descoloniales.


