A Batakis le va mal antes de empezar

Los medios opositores lanzaron el ataque a la ministra de Economía apenas fue hecho el anuncio oficial y mucho antes de que asumiera, no solo con la estigmatización por «cristinista» sino también con el preanuncio de rechazo de los sacrosantos «mercados», el eufemismo que el poder económico nacional e internacional usa para enmascarar sus maniobras y codicia sin límite.

Silvina Batakis pasó a ser el centro del despliegue editorial opositor después de 48 horas en las que, con una multiplicación intensa de títulos y artículos, todos parecidos, los medios opositores trabajaron para instalar sin la menor cautela la hipótesis de interrupción del período presidencial. En efecto, Morales Solá, Bonelli, Lanata, Kirschbaum, Miri, Rodríguez Yebra, Van der Kooy, otra vez Morales Solá y Tenembaum, entre otros y otras, jugaron abiertamente con la idea del derrumbe institucional. Hubo más fuerzas a disposición de esta estrategia: el «exministro K» Lousteau, llamado al canal La Nación y reproducido en el diario, habló de Fernández como «expresidente».

No faltaron artículos sin firma y hasta el columnista Roberts, malogrado capocómico que quiere ser «humorista», tituló sin una mísera pizca de creatividad «Alberto triste, solitario y ¿final?» Lanata publicó el sábado que «dos ministros» le dijeron a él que el presidente va a renunciar por la «excesiva presión de Cristina». Kirschbaum agitó el domingo, con otras palabras, la misma idea; igual que Van der Kooy que, siguiendo la tendencia clásica de la oligarquía argentina, apeló a una metáfora mortuoria: «Los K preparan el velorio de Alberto». La idea de muerte del adversario está en el ADN de esta gente.

Por supuesto, no faltaron expresiones de regocijo por el ir y venir de frases entre el presidente y la vice en los discursos públicos y en torno del valor simbólico de las lapiceras, un intercambio que hace las delicias de los principales adversarios del Frente de Todos y les facilita el trabajo.

La flamante ministra no estaba en el menú de opciones de Clarín, La Nación e Infobae para suceder a Guzmán, a quien estos medios combatieron intensamente en los tiempos de renegociación de la deuda privada, cuando lo daban por renunciado semana tras semana, y más todavía en el período que dialogaba con la vicepresidenta y se había convertido en «ultrakirchnerista», como lo tildaban una y otra vez.

Por cuenta de los poderes económicos a los que Clarín sirve, la columnista Lugones propaló la «reacción de Wall Street» ante la renuncia. Infaltables «analistas» pidieron un ministro «racional» ante la «debilidad» del presidente. Y tras cartón, la redactora lanzó candidaturas: Redrado, Melconián y Massa.

Los tres medios que encabezan la oposición al Gobierno sumaron no menos de veinte títulos adversos en las primeras horas posteriores al anuncio de la designación de Batakis, con la mayor cuota de alevosía en la tapa del Clarín del lunes: «Cristina le impuso a Fernández una candidata propia».

La corrosión de la figura presidencial se mantuvo en interpretaciones similares en los tres medios, en cuanto a que tomó la «mínima» decisión y está «debilitado». Designó a Batakis sin mirar al «mercado» y no lo tranquilizó, tipeó Cabot en La Nación. También escaso de luces para subir el tono, agregó que a la ministra la esperan «largos meses» de inestabilidad. Es que el peronismo es incorregible: ahora hace los meses más largos.

No hubo ninguna mala metáfora, en cambio, en el despliegue del viernes para exaltar una fiesta en la Embajada por el 4 de julio. Infobae publicó una galería de sesenta fotos, prácticamente un servicio de prensa oficial.

Pero lo de Clarín fue aún peor. «La embajada tuvo su gran fiesta» con una foto de gran tamaño y el epígrafe sobre el «estilo Nueva Orleans» del encuentro. Y todavía más: «Activo, el embajador Marc Stanley fue el centro de la velada». No es que este servilismo sea muy novedoso, pero sí es notable la claridad con la que es expuesto.

En la misma línea, Roa puso en Clarín gran empeño para decir que no fue el presidente quien plantó banderas antes el primer ministro británico en torno de la usurpación de las Malvinas, sino al revés: Fue Johnson, escribió con gran entusiasmo, quien «le paró el carro» hablando de «tema resuelto hace cuarenta años».

Y en Infobae apareció lo que faltaba: la «pata castrista» en el tema de lo que Nabot, en La Nación, llama «avión acusado de terrorismo». El portal dio gran destaque a una ocurrencia del presidente paraguayo Abdo, quien dijo que un venezolano de la tripulación estuvo en Cuba para «cambiarse la cara». Al final, Infobae se confiesa sin querer al incluir otra frase: «Parece una película».

Hugo Muleiro

Periodista y escritor.

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