El Mundial de los algoritmos: cómo la IA, los sensores y los datos transforman el fútbol
Sensores en la pelota, cámaras que registran cada movimiento, gemelos digitales de los jugadores y sistemas de inteligencia artificial capaces de analizar miles de datos por segundo convierten al Mundial 2026 en una gigantesca plataforma tecnológica. Mientras las empresas exhiben innovaciones y multiplican sus negocios, crecen los interrogantes sobre la pérdida del factor humano en el arbitraje, la concentración de datos y los riesgos de seguridad digital.
La Copa Mundial de 2026 no será solamente el mayor espectáculo deportivo del planeta. También funcionará como una de las mayores vitrinas tecnológicas de la industria digital. Desde las pantallas utilizadas en las salas del VAR hasta los sistemas de inteligencia artificial capaces de seguir la trayectoria del balón en tiempo real, las empresas tecnológicas aprovecharán el torneo para exhibir innovaciones desarrolladas originalmente para entornos profesionales del deporte.
Los árbitros llevan cámaras colocadas a la altura de las sienes, permitiendo que millones de espectadores observen el juego desde su misma perspectiva. Durante cada encuentro se generan alrededor de seiscientos terabytes de información provenientes de cámaras de seguimiento, sensores, estadísticas de rendimiento, sistemas de análisis táctico y herramientas de inteligencia artificial utilizadas para revisar jugadas y asistir las decisiones arbitrales.
Según datos de la FIFA, más de 54 millones de espectadores siguieron los partidos inaugurales en Canadá, Estados Unidos y México. El encuentro entre Estados Unidos y Paraguay se convirtió en el partido más visto de la historia de ese país, con una audiencia combinada de 27,5 millones de personas.
Este escenario representa una oportunidad multimillonaria para fabricantes de televisores, sistemas de sonido y dispositivos inteligentes que buscan transformar la experiencia de ver fútbol desde el hogar.
La industria ya se preparó para esa demanda. Según IMARC Group, el mercado mexicano de televisores alcanzó los 5.200 millones de dólares en 2025 y podría superar los 10.700 millones en 2034. La consultora Omdia informó además que los envíos globales de televisores crecieron un seis por ciento durante el primer trimestre de 2026, mientras que en América Latina registró un aumento del 12 % y en Estados Unidos fue del 11%, impulsados en buena medida por la proximidad del Mundial.
Fabricantes como Samsung, LG, Hisense, TCL y Sonos utilizan el torneo como plataforma para mostrar tecnologías que hasta hace pocos años estaban reservadas a centros de transmisión, salas de arbitraje o sistemas profesionales de producción audiovisual.
Del estadio al living: la Copa del Mundo se convierte en una vidriera global para la industria tecnológica
Las transmisiones deportivas se emiten en formato surround5.1, diseñado para reproducir la atmósfera del estadio. Dispositivos como Arc Ultra, de Sonos, incorporan altavoces que recrean la distribución espacial del sonido, permitiendo que los cánticos de las tribunas se perciban desde atrás mientras la narración permanece al frente. Además, incorporan sistemas de inteligencia artificial capaces de mejorar la claridad de las voces y reducir el impacto del ruido ambiente.
La competencia tecnológica ya no se concentra únicamente en la calidad de la pantalla. El verdadero diferencial está en el software y la inteligencia artificial.
LG incorpora funciones como Sports Mode y Sports Alert en sus líneas OLED evo y QNED. Estas herramientas ajustan automáticamente imagen y sonido durante los eventos deportivos y permiten recibir información en tiempo real sin abandonar la transmisión.
Samsung, por su parte, desarrolló el denominado «Modo Fútbol IA», que detecta automáticamente cuándo se está transmitiendo un partido y optimiza parámetros como contraste, nitidez, color y movimiento. El objetivo es minimizar el llamado barrido de imagen y mantener la definición incluso durante las jugadas más veloces.
Cada partido genera una montaña de datos que obliga a procesar información en tiempo real dentro de los propios estadios
Detrás de cada encuentro funciona una verdadera infraestructura de procesamiento digital. Según Carlos Huescas, líder global de estrategia de productos de inteligencia artificial de Lenovo,[1]Lenovo es una empresa tecnológica multinacional que pertenece principalmente a sus accionistas públicos, ya que cotiza en la Bolsa de Valores de Hong Kong. Su matriz corporativa principal es Legend … Continue reading durante cada partido se procesan cerca de seiscientos terabytes de información y la mayor parte de esos datos se gestiona dentro del propio estadio.
La magnitud resulta difícil de imaginar. Una película de dos horas en resolución 4K ocupa aproximadamente cien gigabytes. Cada partido genera un volumen de información equivalente a unas seis mil películas de ese tipo.
Sensores, cámaras de alta resolución y sistemas de visión artificial registran permanentemente lo que sucede en el campo de juego.
Uno de los avances más importantes es la utilización de gemelos digitales. Cada futbolista fue sometido a un escaneo corporal de alta precisión para construir una réplica virtual que reproduce exactamente su altura, longitud de extremidades y características físicas.
Estos modelos digitales se integran a sistemas capaces de simular virtualmente las jugadas para determinar posiciones exactas respecto del balón, las líneas y los demás jugadores.
Los gemelos digitales prometen decisiones arbitrales más precisas, pero reabren el debate sobre los límites de la automatización
Hawk-Eye continúa siendo el proveedor principal de seguimiento óptico del torneo. Su sistema utiliza e cámaras de alta resolución para capturar más de dos docenas de puntos esqueléticos de cada jugador en tiempo real.
Los datos se combinan con sensores instalados dentro de la pelota por Kinexon. El dispositivo registra posición, velocidad, aceleración, rotación y contactos con una frecuencia de quinientas mediciones por segundo.
Toda esa información alimenta los sistemas utilizados por los árbitros para detectar infracciones, revisar fueras de juego y evaluar situaciones de juego complejas.
La FIFA sostiene que la decisión final continúa en manos humanas. Sin embargo, la creciente dependencia de sistemas automatizados alimenta un debate cada vez más intenso.
La pregunta de fondo es si el valor de estas herramientas reside en corregir errores evidentes o en perseguir infracciones prácticamente imperceptibles. La obsesión por la precisión absoluta puede terminar convirtiendo cada centímetro en objeto de disputa.
La llamada «guerra de los centímetros» encuentra su máxima expresión en los gemelos digitales. Un modelo virtual reproduce la posición exacta de cada jugador para determinar fueras de juego o interferencias mínimas con una precisión milimétrica.
Quizás la aplicación más llamativa sea la denominada «vista 3D del arquero», que reconstruye digitalmente el campo visual del guardameta para establecer si un atacante influyó o no en una determinada jugada.
La pregunta permanece abierta: ¿vale la pena desplegar semejante infraestructura tecnológica para corregir apenas unas pocas decisiones arbitrales a lo largo de un torneo?
La economía del dato encuentra en el Mundial un negocio multimillonario que va mucho más allá del deporte
La discusión no se limita al arbitraje. El Mundial también funciona como una gigantesca fábrica de datos. Los escaneos corporales de los jugadores, los sistemas de monitoreo de espectadores y las plataformas digitales asociadas al evento producen enormes volúmenes de información cuyo almacenamiento, utilización y propiedad permanecen escasamente discutidos.
La interconexión entre estadios, transporte, seguridad, sistemas de acreditación y servicios digitales amplía además la superficie potencial de ciberataques.
El volumen de datos generado constituye una materia prima central de la economía digital contemporánea. FIFA, plataformas de transmisión, empresas tecnológicas, proveedores de nube, centros de datos y plataformas de apuestas aparecen entre los principales beneficiarios económicos del ecosistema mundialista.
La FIFA proyecta ingresos superiores a los 8.900 millones de dólares durante este ciclo mundialista, impulsados por la venta de entradas, hospitalidad y derechos de transmisión.
A su vez, se estima que el torneo consumirá alrededor de noventa petabytes de datos, multiplicando la demanda de infraestructura digital, semiconductores, almacenamiento y servicios de nube.
Las apuestas deportivas también atraviesan una etapa de expansión acelerada. En algunos momentos pueden procesarse más de cien mil apuestas por minuto, movilizando miles de millones de dólares a través de plataformas digitales.
El caso argentino ofrece una muestra de estas tensiones. La Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales (ALEA) intimó recientemente a Mercado Libre por el juego Fixture 2026 disponible en Mercado Pago, advirtiendo que determinadas modalidades podrían encuadrarse en actividades de captación de apuestas sin autorización oficial.
La Copa Mundial 2026 muestra así una transformación más profunda que la mera incorporación de nuevas herramientas al deporte. La búsqueda de precisión absoluta, la acumulación masiva de datos y la expansión de nuevos negocios digitales convierten al fútbol en un laboratorio tecnológico global. Mientras la innovación promete reducir errores y mejorar la experiencia de los espectadores, también plantea interrogantes sobre la pérdida de autonomía de los árbitros, la concentración de información y el creciente predominio corporativo sobre uno de los fenómenos culturales más populares del planeta.
Alfredo Moreno
Computador Científico. Profesor TIC en la Universidad Nacional de Moreno (UNM). Integrante de la Red de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Sociedad (Placts).
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Notas
| ↑1 | Lenovo es una empresa tecnológica multinacional que pertenece principalmente a sus accionistas públicos, ya que cotiza en la Bolsa de Valores de Hong Kong. Su matriz corporativa principal es Legend Holdings, una sociedad de cartera china administrada por un consejo de administración global. |
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