Título a título, golpe a golpe 

La palabra golpe, con su peso siniestro en la política argentina, es la preferida en los muy abundantes espacios que la prensa opositora dedica a anticipar, confirmar y comentar cada una de las decisiones que el frente judicial adopta y adoptará en el corto plazo, en el enfrentamiento abierto con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

También se exhibe en primer plano el talante detonador del poder que dirige estas líneas editoriales, como la «mecha encendida» que menciona Claudio Jacquelin, en La Nación, dada la próxima condena en el juicio por la obra pública en Santa Cruz, más otros fallos que «parecen acortar los tiempos de una explosión».

Y más «golpes» en carpeta: los malabares para reabrir la causa por la acusación relativa a Hotesur y, preanuncian Van der Kooy en Clarín y Morales Solá en La Nación, el fallo de la Corte favorable al precandidato Rodríguez Larreta en la causa por la coparticipación federal, antes de fin de año. También en estas semanas se pronunciará sobre Milagro Sala, en un sentido que «no le gustará» a la vicepresidenta.

Esta etapa de la confrontación, que mira al año electoral, y en la que Juntos por el Cambio aparece apenas como actor de reparto, demanda una afinada sinfonía que va de los títulos a los tribunales y de allí regresa para consolidar más anuncios unánimes.

El martes 8, tras el fallo supremo contra las decisiones políticas del oficialismo en el Senado, hubo un punto alto en el concierto: «Cristina resiste un fallo de la Corte que desbarató una maniobra en el Senado» (Clarín); «La Corte frenó la maniobra de Cristina» (La Nación); «La Corte desactivó la última maniobra de CFK» (Infobae).

«Doble y duro golpe para Cristina», escribió Van der Kooy; «Golpe de nocaut», escribió Roa, ambos en Clarín del miércoles. «Golpe» y «fallo demoledor» contra Ella, firmó Morales Solá el mismo día.

Elogios ilimitados figuran en estas y otras notas para la jueza Capuchetti por sus acciones, y especialmente por sus inacciones, en la causa por el intento de asesinato del primero de septiembre. La felicitan por desechar la indagación de indicios que llevan al diputado Millman, aunque el entusiasmo no la pone a la altura del fiscal Luciani, tal vez porque la jueza no fue —que se sepa— a jugar a la pelota a Los Abrojos.

«Doble y duro golpe para Cristina», escribió Van der Kooy; «Golpe de nocaut», escribió Roa. «Golpe» y fallo demoledor contra Ella», firmó Morales Solá.

Menos calma hay respecto de la oscura circulación de dinero entre los Caputo y los ultras de Revolución Federal, tema en el que Clarín lanza el domingo una definición pesada, cuando Van der Kooy les advierte al juez Martínez de Giorgi y al fiscal Pollicita que están dando «cierta anuencia» a las acusaciones hechas por Cristina Kirchner y sus abogados, al contrario de lo que hacen Capuchetti y el fiscal Rívolo.

El acuerdo de precios no fue bien recibido, tal vez porque si la inflación descendiera estos medios ya no podrían afirmar, como lo hacen casi todos los días, que el triunfo de la derecha en 2023 está garantizado. «No más precios libres en la economía argentina», cacareó el viernes Bonelli, cual empresario de la alimentación que reivindica el derecho a asaltar minuto a minuto el bolsillo de las y los argentinos.

Y, justamente, la tapa del sábado de Clarín promociona a los «empresarios escépticos», en tanto páginas adentro hablan economistas que preanuncian el fracaso del ministro. Oliendo pólvora, La Nación va el domingo contra los «parches» que pone Massa, que solo alcanzan para «alargar la mecha del estallido».

Como la meta es la elección de 2023, el despliegue opositor se dirige también al gobernador bonaerense, que según el título principal del domingo en Clarín es beneficiario de un giro discrecional de fondos, para su reelección y para «reforzar el bastión electoral» de Cristina Kirchner. Para esto, el diario se basa en una consultora, Aerarium, propiedad de Paulino Caballero, funcionario de Economía de Macri entre 2015 y 2019.

Estos medios ofrecieron un acompañamiento cauteloso a las deliberaciones de la coalición opositora para intentar orden en su interna e impedir al menos amenazas públicas de golpizas. En esto, otro exfuncionario del macrismo, Ricardo Carpena, escribió en Infobae que lo que obligó a la módica prolijidad es una encuesta según la cual la coalición opositora bajó tres puntos en las últimas semanas. La tregua es precaria, dice la nota, y para peor Macri se va a Qatar, a disfrutar del Mundial. Y cuando vuelva, tras apenas 48 horas, se toma otros cuarenta días, esta vez en el sur.

Pero el plato fuerte se sirve en los tribunales, con las novedades esperadas en primer lugar en la causa Vialidad, y en la controversia por el Consejo de la Magistratura, en lo cual es unánime el apoyo para que Luis Juez ocupe un asiento.

Esto a pesar de que el cordobés Juez, escribe Morales Solá, se equivocó en reclamarle al presidente del Consejo, Horacio Rosatti, que le tome juramento para asumir funciones. Es que, explica, debió pedírselo al presidente de la Corte, que se llama… Horacio Rosatti. Eso sí, lo que puede hacer, aconseja, es abrir juicio a Cristina Kirchner por «incumplimiento de los deberes de funcionario público». Como se ve, las instituciones republicanas están en buenas manos.

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Hugo Muleiro

Periodista y escritor.

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