Los documentos que confirman la complicidad de sectores de la prensa internacional con la dictadura cívico-militar de la Argentina

La dictadura cívico-militar calificó de campaña «antiargentina» a las denuncias contra las violaciones a los derechos humanos. Para intentar neutralizarlas, planificó acciones de prensa y propaganda invitando a periodistas extranjeros para que disimularan el accionar de un gobierno criminal. Un informe especial de la agencia Telám muestra cómo la dictadura obtenía las notas «a favor» en medios como The Washington Star o Le Figaro.

La burocracia del terrorismo de Estado dejó impresas las huellas de sus atrocidades. En este caso, Télam presenta ocho carpetas con información nunca antes revelada, que exponen una de las obsesiones del régimen criminal que tomó el poder el 24 de marzo de 1976: su intento por contrarrestar en el plano internacional lo que la Junta militar definió como una campaña «antiargentina», que fue en verdad la sucesión de denuncias en el país —pero sobre todo en el exterior— sobre las torturas y desapariciones de miles de personas en los campos de extermino que la dictadura desplegó a lo largo de la Argentina.

El régimen militar diseñó una acción de contrainformación y propaganda que contó con el asesoramiento de la influyente agencia multinacional de comunicación Burson-Marsteller, y que tuvo en el Ministerio de Relaciones Exteriores el órgano desde donde se articuló el plan del gobierno genocida para intentar neutralizar las críticas que recibía en el mundo por su sistemática violación a los derechos humanos.

En los subsuelos del Palacio San Martín funcionaba la Dirección de Prensa de la Cancillería, un ministerio que quedó bajo la órbita de la Armada comandada por Emilio Massera. Cada jornada, eran trasladadas desde la ESMA personas que estaban detenidas desaparecidas para trabajar en la confección de los archivos y el seguimiento internacional de las noticias que se publicaban sobre la Argentina. Un trabajo esclavo que fue denunciado ante la Justicia, en 1985, con las declaraciones de sobrevivientes en el Juicio a las Juntas.

Los ocho legajos que se detallan en esta investigación integraron ese archivo del horror con el que el régimen castrense sistematizó la planificación de la mentira. Los folios de las carpetas indican que fueron cientos los archivos confeccionados que aún no vieron la luz y que quizá nunca se logren encontrar. Pero existieron, como dan testimonio los documentos presentados en exclusiva por Télam.

Paso a paso 

El punto de partida de la investigación fue el momento en que el periodista Enrique Vázquez recibió un paquete de carpetas que habían permanecido, durante años, en un cajón del estudio jurídico de un abogado vinculado a los derechos humanos. Legajos secretos que el letrado había recibido de manos de un empleado de Cancillería, que los había rescatado de un volquete en el momento en que estaban desmontando el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre el final de la dictadura. Al morir el abogado, una secretaria del estudio entregó el material al periodista. Y luego, Vázquez se contactó con Télam para hacerlo público.

Así comenzó un trabajo conjunto entre el periodista y distintas áreas de la agencia. Vázquez fue el autor de los textos que describen los contenidos de cada uno de los ocho legajos que, ocultos por más de cuarenta años, exponen las maniobras de propaganda diagramadas por la Secretaría de Información Pública del régimen genocida.

Su trabajo fue complementado con una contextualización histórica, en la que se subrayaron acciones del terrorismo de Estado y de la resistencia al régimen que tuvieron impacto internacional, como fue la desaparición y asesinato del periodista y escritor Rodolfo Walsh, el secuestro del periodista Jacobo Timerman, y los asesinatos de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco, y de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. También se recordó el Mundial de Fútbol de 1978, un evento que dirigió las miradas del mundo sobre la Argentina. En ese marco, una de las maniobras de la dictadura cívico militar fue invitar al país a periodistas de países en los que había presencia de exiliados argentinos y denuncias por las violaciones a los derechos humanos de la dictadura argentina.

En cada uno de estos ocho legajos —que Enrique Vázquez entregará a Memoria Abierta— se mantuvieron ocultos algunos de los periodistas y medios de comunicación que fueron utilizados en la operación propagandística.

Durante años permaneció oculta una parte central de la planificación de la mentira. Hasta hoy.

MIRÁ TAMBIÉN

También te podría gustar...

Deja un comentario