Un estudio realizado en Bolivia muestra que los medios de comunicación operan como actores políticos

En la batalla cultural, los medios de comunicación se han convertido en actores políticos. Bolivia presenta un escenario en el que las y los consumidores identifican cada vez más que los medios operan según sus agendas particulares y no así a partir de los intereses colectivos.

Así lo demuestra un estudio reciente en el que el 71,6 % de las y los consultados apunta que los medios «informan en función a su propia agenda e intereses». 16,4 % opina que los medios manipulan la información y únicamente el 3,5 % cree que informan con veracidad. Esto nos dice que la agenda pública mediática se construye desde la mirada de la propiedad de los medios y no desde las problemáticas cotidianas que afectan a los pueblos. En la percepción de las y los consultados pesa también el factor que los medios se han constituido en actores políticos con un 44,8 % (de acuerdo) y 40,5 % (muy de acuerdo).

Vemos un alto porcentaje entre ambas categorías que respalda la hipótesis de la falta de credibilidad en los medios que fue in crescendo en las últimas décadas. No solamente la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación e información afectaron la influencia de los medios en la sociedad, sino que por opción propia aquellos se encasillaron en sus reducidas y mezquinas visiones de la realidad (realidades).

Este comportamiento mediático como actores políticos en función de sus intereses lleva a otra constatación: los medios «promueven enfrentamientos y conflictos» con un 41,4 % de las percepciones. En este caso, se puede colegir nuevamente que los medios abandonan deliberadamente su responsabilidad social y además construyen escenarios de violencia que profundizan las contradicciones, en lugar de propiciar imaginarios y sentidos dialogantes en la diversidad.

Sin embargo, muy a pesar de esa tendencia conflictiva en los medios, el 62,1 % de las y los consultados responde que se «informan» por los medios digitales. Y es que ante la velocidad y profusa cantidad de información que circula hoy en el escenario público, resulta compleja la selección y depuración de la misma hacia la calidad informativa que se busca obtener. Pese a algunos esfuerzos por generar algunos filtros, los medios continúan arrojando una abundante agenda que no condice con las necesidades de los pueblos.

En este sentido, se verifica un retorno histórico a la relación directa entre medios, propiedad, actores políticos e intereses que gracias a estos estudios cualitativos podemos advertir para tomar acciones.

El estudio cualitativo Delfhi —promovido por la Fundación Friedrich Ebert, que provee estos datos— constituye una muestra de la necesidad imperiosa de fortalecer medios y redes comunitarias que cualifiquen la información, verifiquen la veracidad y denuncien la manipulación.

Claudia Espinoza Iturri

Periodista, exviceministra de Políticas Comunicacionales de Bolivia (2012-2016)

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