Twitch: nada se pierde, todo se transforma

La plataforma de streaming de video en vivo de Amazon es un Twitter de esta época. Un lugar donde canalizar la angustia o pasar el rato. También es un espacio de encuentro televisado, otra forma de permanecer conectados. Ya no somos sólo receptores, sino que formamos parte del mensaje.

Twitch es un terreno al que todavía no terminamos de acostumbrarnos. Apenas le sacamos la ficha a la combinación de emoticones y zumbidos, a las videollamadas, al me conecto y desconecto del MSN, apareció el Whatsapp y casi sin darnos cuenta atravesábamos un curso acelerado de enfoques y efectos en Instagram. Cuando todos teníamos blog, esa especie de diario íntimo digitalizado, llegaron las notas de Facebook y los 240 caracteres en expansión de Twitter. Nunca terminamos de acostumbrarnos a las redes sociales, siempre surgen nuevas formas de comunicarnos.

Ser streamer es cómo ser bloguero o flogger en los 2000, o un youtuber de esta era. Transmitir y reaccionar. Crear contenido en vivo de forma momentánea y fugaz. Interactuar en directo sobre casi cualquier cosa, lo que importa es conseguir que la comunidad permanezca conectada, hablar con otros sin intermediarios.

A diferencia de YouTube y otras redes, la interacción en vivo es la columna vertebral de esta plataforma. El chat ocupa un lugar central en las pantallas, queremos comentar y que nos lean, queremos que nuestra opinión escriba la narrativa del mensaje que se streamea. Una real televisión en vivo, pero con menos parafernalia, una charla en voz alta o una acción cotidiana compartida con millones de usuarios en cualquier parte del mundo.

Hay una generación que ya se apropió de twitch y su lenguaje, hay otra que intenta adaptarse al cambio, internalizar estas nuevas formas, donde la inmediatez nos hace permanecer enganchados desde el otro lado de la pantalla. 

Twitch ya pisa fuerte en el mercado europeo y norteamericano y, de forma más paulatina, está instalándose en Argentina. Nuestro país se encuentra entre los principales mercados de la plataforma con un total de 3.3 millones de descargas de la app móvil durante el 2020, el año de la pandemia. También se transformó en la caja de resonancia para una nueva generación de creadores independientes que dentro de la plataforma se convierten en guionistas, productores y presentadores al mismo tiempo. Un canal para trazar un público, pero también un mercado cautivo, monetizar lo que hacemos, como ya lo hicieron Instagram o YouTube hace unos años.

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