Otra vez, coqueteo editorial con la hecatombre

«Descarrillamiento», «salto al vacío», «dramático salto» y «desborde fiscal» son algunas de las denominaciones de la prensa opositora para su relato de la situación económica para lo que queda de campaña, junto al rechazo a todas las medidas anunciadas por el Gobierno, berrinches reiterados por supuesto incumplimiento del acuerdo con el FMI y la persistente agitación de un fantasma aterrador para el lunes 23 de octubre.

El diseño editorial procura apuntalar a la desmañada candidata de Juntos por el Cambio, intentando dotarla de fuerza con títulos desbordantes de entusiasmo e imágenes que la favorecen. Para eso, el triunfo derechista en Chaco fue sumado a la teoría del «resurgimiento» de Bullrich, a quien las crónicas ven «entusiasmada», mientras ocupa el centro de las fotografías del momento.

En tanto, el ultraderechista Milei recibe críticas, pero muy cuidadas y módicas, ínfimas en comparación con las destinadas al ministro Massa.

En cualquiera de los últimos días puede encontrarse en Clarín y La Nación una página donde se hable del retroceso de los salarios a raíz de la inflación y, al lado, un suelto con descargas furiosas por la eliminación del impuesto a las ganancias. En otra, un texto con la cantinela acostumbrada sobre la presión impositiva y, pegado, otro contra la devolución del IVA por consumos esenciales.

En suma, una mera reformulación del periodismo de guerra, que incluye altisonantes reproches morales a Massa por hacer anuncios como ministro cuando es candidato, una vara por supuesto no aplicada cuando Macri hizo el mismo tipo de despliegue en busca de la reelección, en 2019.

Como ejemplo, el martes 12 Clarín ametralló el anuncio sobre Ganancias: «Costará un billón por año»; «Provincias en guardia»; «Más populismo tributario»; «Críticas a los anuncios». Sobre el mismo esquema, llega el diario al domingo 17 con un título a toda página: «Cristina teme que todo vuele por el aire». Es una proeza periodística, porque el que pone la firma no habló con la vicepresidenta ni un portavoz, si lo tuviera.

El salvataje acelerado a Bullrich viene con sentencias contundentes, sobre todo en La Nación, dando por sincero y terminante el apoyo arrancado a Macri. El sábado Clarín le regaló la tapa a una foto de campaña, un desborde de publicidad PRO, de costo inimaginable. En páginas interiores puso en marcha lo que se anuncia como una gran gira de la Pata por 47 ciudades, con la figura de la «patoneta». Allí se nota la huella de los costosísimos laboratorios de los que se nutre la alianza derechista, con su habilidad para apelar a figuras y palabras de gran penetración.

Buen servicio le dieron a los columnistas de la derecha las reacciones en el oficialismo contra el gobernador Kicillof, cuando en evidente referencia a los votantes con quienes el peronismo no tiene llegada dijo que hacen falta mensajes nuevos, un tema que desvela desde el triunfo de Milei y el ausentismo de millones de personas.

Las réplicas fueron muy bien aprovechadas por Bonelli el viernes en Clarín, al hablar de «interna caliente» entre Máximo Kirchner y el gobernador. El sábado hubo otro título, por la «dura respuesta». Y el domingo, el jefe de redacción Kirschbaum también aprovecha el regalo, uno más del oficialismo y su penosa incapacidad para administrar las diferencias sin hacer favores a los adversarios.

La aceleración de la campaña comprende más maniobras contra el oficialismo mediante el dispositivo que crea un incesante ir y venir entre notas periodísticas y medidas judiciales. Después de que la Corte pisoteó otra vez al Legislativo, mediante el despido de la jueza Ana María Figuroa por cumplir 75 años mientras la prórroga está camino al recinto, Clarín y La Nación ya califican al avance del trámite legislativo como «embestida K» a la «justicia» y preanuncian el choque de poderes.

El despliegue del domingo de este tema fue acompasado con supuestas novedades, como la aparición de la «pista que faltaba» en la causa por la muerte del fiscal Nisman. Y otra nada despreciable «aparición»: Clarín tituló en letras de molde que hay «360 pruebas» de que quienes intentaron asesinar a la vicepresidenta en 2022 actuaron solos, sin ninguna conexión política, sin ningún financiamiento.

Aunque los supremos son tratados como caballeros inmaculados, intachables, rectos, independientes, ajenos a todo interés partidario, a todo negocio y a todo negociado, Kirschbaum se permitió unas líneas maliciosas el domingo. Sin el menor apego a los principios del manejo de la noticia, il capo escribió que «hay quienes dicen» que Milei ya tiene lazos con Lorenzetti y Maqueda.

La malicia es, sin embargo, la especialidad de Bonelli, quien insistió en que Gerry Matos, un exbanquero de Manhattan vinculado con Macri, creó un ámbito de coordinación entre representantes de la banca y las finanzas con enviados del candidato de ultraderecha, Epstein y Nápoli. Este último les dijo a los interlocutores, escribió, que Macri y Milei tienen una «excelente relación».

Esta definición respondió a una duda de los poderosos interlocutores sobre la gobernabilidad con que contaría Milei en caso de llegar a la Casa Rosada. A un par de párrafos de distancia, la nota habla de «lobos» de Wall Street que ven la posibilidad de una hecatombe en los mercados el 23 de octubre.

Mirando el conjunto, no se puede desestimar que un buen golpe de mercado, ese día, abra la campaña hacia la segunda vuelta, a favor del candidato de la derecha, se llame como se llame.

Hugo Muleiro

Periodista y escritor.

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