45 años de Abuelas: «La comunicación ha sido una estrategia central en la lucha de las Abuelas»

A lo largo de estos 45 años de lucha, las Abuelas de Plaza de Mayo desplegaron diferentes estrategias para restituir la identidad de los niños y niñas apropiados durante la última dictadura. Clarisa Veiga, responsable del área de prensa y difusión, hace un repaso de las distintas acciones que llevó adelante la asociación en estos años y que permitieron recuperar la identidad a 130 niños y niñas apropiados durante el terrorismo de Estado. 
Foto: María Eugenia Cerutti

A lo largo de estos 45 años de lucha, las Abuelas de Plaza de Mayo desplegaron diferentes estrategias para restituir la identidad de los niños y niñas apropiados durante la última dictadura. Con su fuerza incansable salieron en busca de información, viajaron al exterior, realizaron campañas de difusión, llevaron su mensaje a los medios de comunicación y se extendieron a las redes sociales para llegar hacia nuevos públicos.

Instalar el tema en la agenda social y mediática fue uno de los objetivos que se propuso la organización para que toda la sociedad conociera la causa. En estos años, las Abuelas impulsaron y ganaron no sólo conciencia y memoria sino además un reclamo que hoy es generalizado.

¿Cómo lo hacen?

La Asociación cuenta con un área de difusión donde se llevan adelante diferentes estrategias de comunicación con el fin de expandir la búsqueda en todo el territorio del país. En conversación con Plaza, Clarisa Veiga, responsable del área de prensa y difusión, hace un repaso de las distintas acciones que llevó adelante la asociación en estos años y que permitieron recuperar la identidad a 130 niños y niñas apropiados durante el terrorismo de Estado. 

—Abuelas de Plaza de Mayo cumple 45 años de lucha por la identidad, revisando un poco el pasado y analizando el presente, ¿qué balance hacen en relación a las distintas estrategias de comunicación que fueron implementado para la búsqueda de los nietos? 

—En la lucha de las Abuelas la comunicación ha sido una estrategia fundamental desde sus inicios porque la comunicación es una herramienta que permite lograr consenso e instalar temas de agenda. Cuando ellas iniciaron la búsqueda de sus nietos y nietas el cerco comunicacional y la censura estaban muy presentes, era muy difícil contar lo que estaba pasando. Sin embargo, ellas intentaron primero a través de los medios tradicionales, después a través de la comunicación cara a cara y, luego, establecieron vínculos con el exterior para contar lo que estaba pasando y eso repercutiera en la Argentina. Por eso, la comunicación siempre ha sido para las Abuelas una estrategia central para contar lo que estaban haciendo y establecer vínculos con otros actores para que se conociera la dimensión del delito que cometieron los militares durante la dictadura.

—¿En qué momento la causa de abuelas logra instalarse en la agenda pública y mediática? 

—Gracias a la lucha de los organismos de derechos humanos se fue instalando el tema en toda la sociedad, generando conciencia y memoria. Fue muy importante el acompañamiento de otras luchas y, principalmente, la implementación de las políticas de memoria, verdad y justicia. A su vez, en 2004, el Congreso de la Nación instituyó el 22 de octubre como Día Nacional por el Derecho a la Identidad, eso fue muy importante no solo porque recuerda el trabajo realizado por las Abuelas sino porque la fecha está incluida en el calendario escolar, lo cual habilita una oportunidad para reflexionar sobre esta temática con las familias y la comunidad.

La identidad en los medios

Las Abuelas se instalaron en la agenda pública en los noventa, en los años de la impunidad, los indultos y las leyes de obediencia debida y punto final. Buscaban no solo que se conociera la lucha por la búsqueda de los nietos y nietas sino también que se comprendiera qué era la apropiación de los niños y niñas y qué era el derecho a la identidad. Lograron que se hablara de la apropiación y de la restitución de los nietos y nietas pero, en cambio, faltaba mucho para que se pensara en profundidad en la complejidad del asunto. En varios medios no solo se construían noticias falsas sobre la última dictadura sino que en algunos programas periodísticos se abordaba el tema con bastante amarillismo cuestionando lo que ocurría con los desaparecidos y la lucha de las abuelas.

Una historia muy conocida es la de los mellizos Reggiardo Tolosa, que fue construida como un escándalo mediático en los noventa.  Los mellizos, que fueron apropiados en 1977 por el subcomisario bonaerense Samuel Miara, participaron en distintos programas periodísticos que los revictimizaban, como el de Bernardo Neustadt donde fueron invitados en 1994.

En ese momento, muchos medios contaban esta problemática como un tema del mundo privado, un conflicto entre particulares. Es decir que se comunicaba como un asunto entre privados, por ejemplo, que una familia pidiera la restitución de un niño o niña apropiado que —en la mayoría de los casos— no había sido adoptado legalmente sino que había sido inscripto como hijo propio fraguando la documentación.

Podemos marcar distintos hitos televisivos que permitieron instalar el tema en la agenda mediática muy lentamente, como la serie Televisión por la Identidad (Telefé), que buscaba crear conciencia en la sociedad sobre la situación de los niños y niñas apropiados durante la dictadura y la novela Montecristo (Telefé), en la que se incluyó en su argumento central la temática de los detenidos desaparecidos y la apropiación de chicos y chicas en ese período dictatorial. Esas dos herramientas masivas de comunicación lograron que la problemática de la apropiación y la búsqueda de los nietos llegara a los hogares más diversos

En 2003, con la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final, las masificación de las conmemoraciones por el 24 de marzo y las efemérides se fue derribando la teoría de los dos demonios y visibilizando que lo que había ocurrido formaba parte de un plan sistemático de terrorismo de Estado. Así, de a poco, se contribuyó a que la apropiación de niños y niñas fuera entendida como un delito de lesa humanidad. 

—¿Las presentaciones espontáneas de aquellas personas que tenían dudas sobre su identidad aumentaron cuando el tema desembarcó en los medios? 

—Las presentaciones espontáneas tienen que ver con que en 1997 las Abuelas empiezan a generar estrategias de comunicación destinadas no solo a las personas que tenían información de cuando los nietos eran niños o sobre el paraderos de posibles hijos e hijas de desaparecidos sino directamente comienzan a convocar a las personas de la edad de los nietos que podían llegar a  ser nietos y nietas. En ese año, las Abuelas empezaron a convocar a los jóvenes para que fuesen partícipes de su propia búsqueda y eso también fue generando cierta conciencia y un compromiso de las nuevas generaciones que eran pares de esas nietas y nietos que se estaban buscando. En ese cambio de estrategia, sin abandonar nunca la anterior, es que empiezan a acudir personas con dudas sobre su identidad a la asociación. Los momentos de mayor recepción sucedieron cuando se generaron productos comunicacionales masivos, pero lo cierto es que los mayores picos de consulta suelen ser con las propias restituciones. También a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, desde el artículo de campañas de bien público, solicitamos una vez al año, a veces dos, publicidades que convoquen a personas con dudas sobre su identidad. Entonces, la tv abierta, canales abiertos de cable, radios y repetidoras de todo el país pasan este mensaje durante todo el mes y con esto aumentan las consultas.

Tejiendo redes

—Las campañas de difusión fueron, desde siempre, una herramienta fundamental a la hora de buscar y también de encontrar nietos y nietas ¿Qué sucedió cuando aparecieron los medios digitales y las redes sociales? ¿Cómo piensan hoy las distintas estrategias para difundir la lucha de las abuelas desde lo digital?

—Las redes sociales y las plataformas digitales tienen sus cosas buenas y malas, ya sabemos que refuerzan los discursos de las propias tribus. Nuestro desafío es intentar generar acciones en las redes que puedan trascender a otras burbujas, poder llegar a otras tribus ideológicas, porque seguramente ahí van a estar también los nietos y nietas que falta encontrar. Asimismo, intentamos trascender el carácter instrumental de estos medios y generar acciones que sean unas de las patas de las estrategias de comunicación. Por ejemplo, hacemos concursos como “TwitteRelatos por la Identidad”, donde cientos de usuarios envían vía Twitter un microcuento de 140 caracteres sobre esta temática, ya llevamos siete ediciones. 

Por otro lado, hacemos campañas tipo challenge para que la gente participe y tenga una acción material, como fue la campaña “Plantamos memoria” o “Florece identidad”, realizadas durante la pandemia. 

También convocamos a personalidades para que se sumen a diferentes campañas, como cuando hicimos “La receta de la Abuela” donde invitamos a distintos cocineros del medio, que no eran muy cercanos a la lucha de Abuelas, a realizar una receta de una abuela que busca a su nieto o nieta. De esta forma lograron interiorizarse sobre esta problemática, además de difundir la lucha en sus propios entornos. Esa es un poco la estrategia que nosotros utilizamos con los medios digitales, que nos ayudan a llegar a algunos lugares que quizás de otro modo no llegaríamos. Pero también somos conscientes de sus limitaciones y de la necesidad de que la comunicación no se restrinja solo a los medios.

—Cada vez que las Abuelas encuentran a un nieto es un hecho que se difunde en todos lados y es una alegría generalizada que supera cualquier tipo de diferencia política e ideológica, ¿por qué creen que sucede esto? 

—La restitución es una felicidad para gran parte del pueblo argentino. El hecho de la brutalidad y de lo terrible que significa quitarle un niño o niña a una persona que ha estado detenida en condiciones infrahumanas, anotar un niño como hijo propio, mentirle todos los días de su vida, y todo lo horroroso de esta situación hizo que la sociedad comprendiera que eso es de un terror tal que nunca más nadie quiere que eso se repita. 

Las Abuelas han contribuido mucho en la construcción del Derecho a la Identidad y esto ayuda a comprender que un niño o una niña son sujetos de derechos y no son objetos que pueden ser trasladados como un paquete a la merced de las decisiones de los adultos. Los niños y niñas tienen una historia, tienen derechos y todo eso ha calado en la sociedad y por eso hoy nos acompañan. Sin embargo, tenemos que  estar siempre recordando un poco estas cuestiones porque no son discursos que permanezcan indefectiblemente frente a épocas de negacionismo.

El amor vence al odio

—¿Cómo ven la instalación en la agenda política y mediática de los discursos cargados de odio, caracterizados por un negacionismo que buscan muchas veces revindicar aquellas acciones del genocidio e invalidar las políticas de derechos humanos? 

—Frente a los discursos de odio y negacionismo más que nunca hay que seguir trabajando sobre discursos vinculados a los derechos humanos que permitan entender que el otro es un ser humano como uno, que tiene los mismos derechos, que no importa que pensemos distintos, que es fundamental el respeto, evitar la discriminación y la estigmatización. Ya sabemos que todas esas construcciones son las que luego generan actos de violencia. Tenemos que seguir en esa senda de la comunicación promoviendo el respeto a la diversidad y la concepción de que todos y todas somos sujetos de derechos.

—¿Qué proyectos tienen a futuro?

—Lanzamos una campaña en redes sociales que se llama “Yo te busco desde” donde invitamos a instituciones, colectivos y personas que se sumen a contar desde dónde acompañan la búsqueda de las y los nietos apropiados durante la última dictadura. La idea es que respondan con fotos, videos, ilustraciones, relatos y lo suban en sus redes con #YoTeBuscoDesde. Luego, presentamos el spot audiovisual “La pregunta”, con guión y dirección de Daniel Fanego, donde se pone el foco en las dudas sobre el origen de la familia de una niña cuyo padre es adoptado.

Y  junto al canal infantil Pakapaka estrenamos La asombrosa visita de Zamba y Nina a la casa por la identidad”, un capítulo muy especial en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo que se puede ver en nuestro canal de Youtube y en la pantalla de Pakapaka.

Rosalia Arroyo

Nota publicada en Revista Plaza (https://plazarevista.com.ar/)

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