Venezuela: La causa del problema nunca será la solución
Un grupo de intelectuales, artistas y dirigentes políticos de América Latina, Estados Unidos y Europa publicó una carta abierta en la que sostiene que los hechos ocurridos el 3 de enero contra la soberanía de Venezuela no constituyen un episodio aislado, sino la reiteración de una lógica histórica de dominación imperial aplicada de manera sistemática sobre América Latina y el sur global.
La carta, titulada Venezuela: La causa del problema nunca será la solución, afirma que lo ocurrido recientemente contra Venezuela no puede interpretarse como una reacción coyuntural frente a un gobierno específico ni como una anomalía del orden internacional. Por el contrario, los firmantes sostienen que se trata de la reaparición de una matriz histórica conocida en la región, en la que América Latina es tratada como un territorio donde las normas del derecho internacional pueden suspenderse sin consecuencias.
El documento enumera prácticas como bloqueos económicos, confiscación de bienes, operaciones militares encubiertas, amenazas de intervención y secuestros, y señala que estas acciones no constituyen desvíos del sistema internacional, sino parte de su funcionamiento habitual cuando se dirige a países del sur global. En ese marco, los autores comparan estas políticas con antiguas doctrinas de dominación territorial y seguridad nacional.
Según la carta, los hechos del 3 de enero marcan un punto de inflexión, ya que la violación de la soberanía venezolana se habría producido sin declaración de guerra y de manera pública, como demostración de poder. En ese sentido, sostienen que ya no se recurre a eufemismos diplomáticos ni a justificaciones humanitarias, sino que se afirma de forma directa que la fuerza es suficiente para legitimarse. Esta dinámica es caracterizada como parte de un proceso más amplio de degradación del derecho internacional.
Los firmantes señalan que América Latina ha sido históricamente escenario de invasiones, golpes de Estado, guerras por delegación, bloqueos económicos y campañas de deslegitimación mediática cada vez que se intentaron políticas de autonomía, redistribución social o control soberano de los recursos naturales. A su juicio, estas acciones respondieron a una concepción jerárquica del orden mundial, que reserva el pleno ejercicio del derecho para algunas naciones y establece la excepción permanente para otras.
El texto también advierte que esta lógica no solo define territorios disponibles para la intervención, sino que establece jerarquías humanas, determinando qué vidas generan condena internacional y cuáles pueden ser tratadas como daño colateral. En ese marco, critica el uso de un lenguaje que redefine actos de agresión como «medidas», «presiones» u «operaciones preventivas».
La carta también subraya que Venezuela no debe ser considerada un caso excepcional, sino un precedente. Según los autores, la ausencia de sanciones efectivas frente a este tipo de acciones convierte la excepción en regla y vacía progresivamente el sistema internacional de normas, a partir de la acumulación de silencios y omisiones.
Si bien el documento reconoce la existencia de conflictos internos y debates políticos en los países de la región, sostiene que ninguna diferencia interna justifica una agresión externa ni el castigo colectivo de una población. En ese sentido, afirma que la soberanía no es una certificación moral otorgada desde el exterior, sino una condición básica para la autodeterminación.
Finalmente, cuestiona la respuesta de amplios sectores de la comunidad internacional, a la que describen como marcada por la ambigüedad, la tibieza diplomática y la falta de acciones concretas. Defienden la necesidad de rechazar la normalización de este tipo de agresiones y advierten que el silencio frente a estos hechos nunca ha sido neutral en la historia de la región.
Los firmantes de la carta abierta son: Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Andrés Stagnaro, Uruguay; Atilio Borón, Argentina; Aviva Chomsky, Estados Unidos; Boaventura de Sousa Santos, Portugal; Carolina Corcho, Colombia; Débora Infante, Argentina; Eduardo Larbanois, Uruguay; Emilio Cafassi, Argentina; Federeico Fasano, Uruguay; Felicitas Bonavitta, Argentina; Gustavo Petro, Colombia; Jeffrey Sachs, Estados Unidos; Jill Stein, Estados Unidos; Jorge Majfud, Estados Unidos; Mario Carrero, Uruguay; Óscar Andrade, Uruguay; Pablo Bohorquez, España; Raquel Daruech, Uruguay; Stella Calloni, Argentina; Víctor Hugo Morales, Argentina; Walter Goobar, Argentina.
MÁS INFO

Ciclo de reflexiones de la Fundación Colsecor sobre José «Pepe» Mujica
POR ESFERA REDACCIÓN | Organizado por la Fundación Colsecor (Cooperativa de Provisión y Comercialización de Servicios comunitarios de Radiodifusión), el ciclo Pensar a Pepe Mujica comenzó este 2026 con una voz autorizada del cooperativismo argentino. Oscar Nocetti, expresidente de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa (La Pampa) y referente histórico del sector, fue el encargado de inaugurar la serie dedicado a Mujica, presidente honorario de la Fundación Colsecor. Lejos de ser una evocación nostálgica o un homenaje complaciente, el texto de Nocetti es un ejercicio reflexivo que busca restituir la complejidad de una figura muchas veces reducida a consignas amables.

Un decreto para gobernar en las sombras
POR ESFERA REDACCIÓN | Según el análisis elaborado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el DNU 941/2025 firmado por Javier Milei introduce una reforma profunda y regresiva del sistema de inteligencia argentino. Bajo la apariencia de ajustes administrativos, el decreto amplía el secreto, debilita los controles democráticos, habilita la detención de personas por parte de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y consolida un esquema de vigilancia masiva incompatible con la Constitución.

