Los vulnerables y la riqueza obscena que maneja el mundo
Una concentración extraordinaria de riqueza puede convertirse también en concentración de poder económico, financiero, tecnológico, mediático y político. Mientras tanto, millones de personas enfrentan dificultades para acceder a lo esencial y se endeudan para sobrevivir. El contraste plantea un desafío que excede la distribución del ingreso: obliga a discutir los límites del poder privado y la responsabilidad del Estado.
Abogado constitucionalista cordobés, exjuez federal de Córdoba, especialista en cooperativas y mutuales y periodista de opinión.
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IDEAS CLAVE
- La riqueza extrema también puede convertirse en poder: cuando la concentración económica se combina con empresas estratégicas, tecnología, comunicación y capacidad de intervención política, el problema excede la desigualdad patrimonial.
- Musk expresa una nueva concentración de poder privado: sus posiciones en sectores como redes sociales, espacio, inteligencia artificial, energía y tecnología muestran cómo una fortuna puede articularse con áreas estratégicas de la vida contemporánea.
- La vulnerabilidad también se expresa como endeudamiento. Para millones de hogares, el crédito deja de ser una herramienta financiera y se convierte en un recurso para acceder a alimentos, medicamentos, vivienda y servicios esenciales.
- La propuesta plantea una respuesta estatal: declarar una emergencia por deudas esenciales, crear un registro nacional de hogares endeudados y suspender mecanismos de ejecución para quienes contrajeron deudas destinadas a cubrir necesidades básicas
Elon Musk, según la revista Forbes, en junio de 2026 se convirtió en la primera persona del mundo en alcanzar una fortuna superior al billón de dólares (u$s 1.330.000.000.000). Para gastar ese patrimonio a razón de un millón de dólares por día, se necesitarían 3641 años. Inimaginable.
Cuando se habla de millones de millones de dólares, ya no estamos solamente ante la historia de un empresario adinerado. Estamos frente a un fenómeno que obliga a preguntarnos sobre el poder económico, financiero y político que puede concentrarse en una sola persona.
Los millonarios dueños del poder
Ante esa acumulación obscena de dinero, Musk se transformó en un grave problema para una realidad democrática, cuando a esa fortuna extraordinaria se le suma, el control determinante sobre sectores estratégicos, asociados a la toma de decisiones.
Cabe preguntarse entonces por la situación de enorme contraste que se produce cuando millones de personas están sumidas en la pobreza mientras una sola persona, como Musk, puede acumular una fortuna desmedida.
La cuestión no es comparar mecánicamente una fortuna individual con la pobreza mundial, sino interrogar una estructura distributiva que permite semejante concentración de riqueza mientras muchísimas personas no pueden acceder a lo imprescindible para vivir.
No se trata de establecer una equivalencia simplista entre la fortuna de Musk y la pobreza mundial. Pero tampoco se puede aceptar una estructura distributiva del sistema que permite semejante concentración de riqueza en una sola persona y, al mismo tiempo, condena a muchísimas otras a la imposibilidad de contar con lo imprescindible para vivir.
Riqueza obscena colonizadora
La riqueza exorbitante en manos de unos pocos permite que estos puedan convertirse, simultáneamente, en propietarios de actividades básicas; constituir fondos de inversión cuyo capital supera al presupuesto de muchos países; ser inversores capaces de condicionar decisiones en busca de rentabilidad a cualquier precio; actuar como financistas que prestan, muchas veces, a tasas usurarias; convertirse en comunicadores capaces de condicionar el juicio crítico de las sociedades democráticas; controlar infraestructuras tecnológicas fundamentales y transformarse en protagonistas políticos que operan, sin demasiado desgaste personal, para designar dirigentes a su servicio.
La concentración económica se vuelve más profunda cuando el mismo actor puede intervenir sobre el dinero, la información, la tecnología y la política. Allí la riqueza deja de ser solamente patrimonio y comienza a funcionar como una infraestructura de poder.
A su vez, son quienes pueden operar con miles de bots en las redes sociales y envenenar la conciencia mediante noticias falsas o mentiras y, nada menos, intervenir sobre los algoritmos que gobiernan la inteligencia artificial (IA).
Musk y su fortuna constituyen quizás la expresión más extrema de esta transformación peligrosa, dado que es dueño de la empresa X —antes Twitter—, que le proporciona una capacidad comunicacional extraordinaria. Posee SpaceX, compañía de transporte aeroespacial y fabricación de cohetes, que también opera el sistema de internet satelital Starlink. Se suma Neuralink, empresa especializada en el desarrollo de tecnologías destinadas a conectar el cerebro humano con dispositivos electrónicos, y The Boring Company, dedicada a la construcción de túneles e infraestructura subterránea.
A esto se agrega Tesla, vinculada con vehículos eléctricos, energía y sistemas de conducción autónoma y robótica, además de sus inversiones en inteligencia artificial y otras iniciativas tecnológicas. Todo ello lo ubica en algunos de los sectores que pueden resultar decisivos para el futuro del accionar mundial.
Otros referentes, además de Musk
Hay otros referentes que también pueden ocupar un lugar semejante al de Musk, como Peter Thiel, instalado en Argentina, propietario de Thiel Capital y Founders Fund, fondos de inversión y capital de riesgo con los que gestiona su fortuna e invierte en tecnologías globales y proyectos disruptivos.
Además, fue cofundador de PayPal, especializada en pagos digitales, y de Palantir Technologies, empresa dedicada al análisis masivo de datos para organismos de defensa, seguridad y corporaciones.
El caso Thiel agrega otra dimensión al problema: la posibilidad de que enormes fortunas privadas se articulen con tecnologías de vigilancia, análisis de datos y seguridad, al mismo tiempo que intervienen en el debate sobre el futuro de la democracia.
Thiel ha defendido públicamente posiciones críticas respecto de la democracia y favorables a un mayor protagonismo de las empresas y del capital privado en la organización social. Su trayectoria permite advertir que el fenómeno no se limita a una persona ni a una empresa, sino que forma parte de una discusión más amplia sobre la relación entre riqueza, tecnología y poder.
Democracias gravemente condicionadas
Las democracias modernas construyeron mecanismos destinados a limitar la concentración del poder político del Estado. Por eso existen elecciones periódicas, división de poderes, controles institucionales y garantías constitucionales.
Pero en la realidad actual, una parte significativa del poder que condiciona las decisiones públicas no se encuentra solamente en manos del Estado. También está concentrada en individuos privados como Musk y Thiel, dotados de enormes recursos económicos y capaces de controlar empresas que intervienen en aspectos esenciales de la vida social y que, en determinadas circunstancias, pueden influir sobre el accionar estatal.
El desafío democrático ya no consiste únicamente en controlar el poder del Estado: también exige discutir cómo se controla el poder privado cuando su escala económica le permite intervenir sobre la política, la comunicación y las tecnologías estratégicas.
Nuestro desafío en esta etapa consiste en evitar que el poder económico obsceno pueda transformarse, sin controles suficientes, en poder político, mediático y tecnológico; un poder capaz de oprimir, subordinar y colonizar a personas, pueblos y naciones.
Genocidios por goteo
En nuestro país, la política económica de Javier Milei se sustenta, desde esta perspectiva, en una lógica de protección de la propiedad y acumulación de las grandes riquezas, mientras se generan verdaderos genocidios por goteo entre los sectores más vulnerables, asfixiados por la imposibilidad de adquirir lo esencial y endeudados por gastos imprescindibles contraídos para poder subsistir.
En ese sentido, Milei adoptó medidas que favorecen la acumulación de capital y estableció un tratamiento fiscal favorable para determinados sectores de grandes patrimonios e inversiones. Se redujo el impuesto a los Bienes Personales, mientras se amplió la base de trabajadores alcanzados por el impuesto a las Ganancias; se establecieron beneficios impositivos para determinadas adquisiciones y se implementó un blanqueo de capitales en condiciones favorables.
También se habilitaron mecanismos para que determinados contribuyentes puedan establecer su domicilio fiscal en otros países y se creó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), junto con otras modalidades de incentivo, con importantes beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros garantizados durante décadas.
A ello se suma una definición política del propio presidente, quien ha reivindicado a quienes evaden impuestos como «héroes».
El Estado responsable
También el Estado argentino, en muchas ocasiones, estatizó compromisos en dólares de sectores poderosos y asumió el pago de enormes deudas que nunca fueron devueltas, muchas de ellas cuestionadas por su origen o por las condiciones en que fueron contraídas.
Pero, simultáneamente, el endeudamiento masivo de grandes grupos vulnerables económicamente tampoco fue ni es un fenómeno espontáneo. Es, en buena medida, el resultado previsible de políticas concretas que profundizaron el deterioro de las condiciones de vida de amplios sectores sociales.
El gobierno de Milei generó un fuerte deterioro del empleo en distintos sectores y, entre otras medidas, produjo una pérdida del poder adquisitivo de jubilaciones y salarios.
Si el Estado históricamente asumió compromisos y deudas de sectores poderosos, la pregunta es por qué no podría asumir también las deudas que los sectores vulnerables contrajeron para comprar alimentos, medicamentos, pagar servicios o sostener una vivienda.
Urgente declaración de emergencia por deudas esenciales
Resulta urgente dictar una ley de emergencia por deudas esenciales y condonar, de pleno derecho, las deudas de personas y hogares cuyos ingresos se encuentren por debajo de la línea de pobreza y que hayan debido asumirlas para comprar comida, medicamentos, pagar servicios esenciales —agua, electricidad, gas, entre otros—, vivienda y otras necesidades básicas para subsistir dignamente.
Resulta un insulto exigirles a quienes no tienen ingresos suficientes para cubrir lo elemental que ahora deban afrontar numerosas cuotas, aunque se les ofrezcan intereses más bajos.
Se debe constituir un registro nacional de personas y hogares endeudados por gastos esenciales, que permita identificar y asistir a quienes atraviesan esa situación.
La emergencia no debería limitarse a una declaración: debe traducirse en un mecanismo concreto que permita identificar las deudas esenciales, suspender las ejecuciones y garantizar que una persona o familia no pierda su vivienda, sus servicios básicos o su posibilidad de alimentarse por haber tenido que recurrir al crédito para sobrevivir.
El Estado deberá asumir la titularidad de lo adeudado, como hizo en otras oportunidades con sectores poderosos, pero negociar esos compromisos en cuotas, como pretende que paguen los sectores vulnerables, y reducir las tasas aplicadas.
Mientras tanto, se deben suspender las ejecuciones y cualquier otra medida que agrave la situación de las personas o familias endeudadas por sus necesidades esenciales.
La propuesta popular, firmar y militar
Todos estamos convocados a movilizarnos por la propuesta Popular, que llevamos adelante en todo el país, para que se concrete lo antes referido
Necesitamos que se firme y se milite lo que se peticiona y constituir el poder político necesario para construir una patria justa, inclusiva y sustentable.
La discusión sobre la riqueza y la vulnerabilidad, entonces, no puede quedar reducida a una cuestión de cifras. También es una discusión sobre el tipo de sociedad que queremos construir, sobre los límites que debe tener la concentración del poder y sobre la responsabilidad que tiene el Estado frente a quienes deben endeudarse para poder vivir.
Ingresar aquí para adherir a la propuesta popular Ley de emergencia por propuestas esenciales


