La prensa opositora le cuenta los días a Batakis

La flamante ministra de Economía es presentada como carente de todo sustento político y pasó de ser atacada por «cristinista» a ser descripta como víctima del «hondo silencio kirchnerista», en la continuidad de una estrategia de desestabilización que en verdad tiene como objetivo a todo el gobierno.

Cuánto durará Batakis?, preguntó el viernes Bonelli en Clarín, escudándose en supuestos informes de la carroña bancaria y financiera internacional que se expresa tanto en Wall Street como en golpes en la pequeña plaza cambiaria de Buenos Aires, con sucesivas subas del dólar alentadas y multiplicadas en títulos que proliferan tanto en el «gran diario» como en La Nación, Infobae y la interminable lista de medios satélites, colonizados y/o aliados.

La ministra «por descarte», como este dispositivo de choque la presentó por unanimidad en los primeros días, pasó a tener rasgos de «racionalidad» por sus anuncios fiscalistas que, sin embargo, el poder económico rechazó detrás de la vieja fachada «reacción de los mercados».

Es que Batakis no llegó al menos hasta ahora a mostrarse como instrumento de la fórmula que La Nación postula con claridad en una nota de Jacquelin del lunes 18: ajuste sin límite y sin piedad, con los costos políticos y sociales que se corresponden y su irremediable impacto en las urnas, en 2023.

Para debilitarla hubo desde el mismo momento de los anuncios repetidas señalaciones diarias sobre el «silencio» de la vicepresidenta y la porción del Frente de Todos que le responde. No faltan párrafos de apurado desprecio por la recuperación del diálogo entre el presidente y Cristina Kirchner, una «tregua que no puede durar», se esperanzó Clarín el sábado y lo repitió el domingo.

La Nación, que al igual que los demás medios opositores llevaba la cuenta de los días en que presidente y vice no se veían ni hablaban, protesta ahora por la «recurrencia de herméticas reuniones».

«Paz frágil», inminencia de «otra guerra» en el FDT y «vacío de poder» son definiciones con las que Morales Solá se acercó en La Nación, casi sin disimulo, a la sentencia mediática que dio por consagrado el asalto al poder en 1976, con aquel siniestro «Todo está dicho». Los segundones hicieron coro, como la sentencia «presidente que no preside», que firmó Rodríguez Yebra.

Y todo esto ante una «sociedad sublevada», como la pintó el domingo Morales Solá, sin sonrojarse por una desopilante recuperación del clima de 2001 y aquello de «piquete y cacerola», solo que esta vez es algo así como «piquete y 4×4», por las acciones de la patronal agraria.

Eso sí, la coordinación editorial para la embestida tiene sus matices, como se vio en el anuncio en tapa de las causas de la queja agrogarca: «Por la falta de gasoil y la presión fiscal», tituló Clarín. «Por la presión fiscal y la falta de gasoil», tituló La Nación.

El ataque no está exento de maniobras defensivas: La Nación le dio un lugar pequeño en su portada al oprobioso fallo que benefició a Macri en la causa por el espionaje a los familiares de las víctimas del submarino ARA San Juan. Clarín ni siquiera le dio esa visibilidad aunque, obvio, el jefe de la gavilla de judiciales del diario aplaudió la decisión en una modesta página 16.

Es que el entusiasmo mayor en este campo sigue estando reservado para el fiscal Luciani, cuya acusación a la vicepresidenta en la causa por la obra pública viene siendo anticipada en cuotas perfectamente dosificadas. Párrafos textuales publicados en Infobae de un alegato que será «conmovedor», como dijo Morales Solá en mayo (sí, en mayo), y que se volverá «merecedor de ser colgado como un cuadro», como reforzó el domingo Van der Kooy, en Clarín.

Son periodistas sagaces, que acceden a medidas judiciales semanas y meses antes de que ocurran, igual que aquel anticipo de Clarín sobre el dictamen manipulado para convertir el suicidio del fiscal Nisman en asesinato.

Ya no rinde tanto, en cambio, el manoseado asunto del «avión terrorista». Es que Pagni, en La Nación, ya explicó que el escándalo es en verdad un tiro por elevación de la inteligencia de Estados Unidos e Israel al presidente Biden, para que no avance en un eventual acuerdo con Irán por su programa nuclear. No obstante, la maniobra aún no está perdida: InfoEmba le dio amplia visibilidad a Einat Kranz Neiger, responsable en Israel de las relaciones con América Latina, quien dijo, e hizo título: «Esperamos que la Argentina se pronuncie muy claramente en contra del programa nuclear de Irán».

Hugo Muleiro

Periodista y escritor.

También te podría gustar...

Deja un comentario