Prohibir las redes sociales a los menores es sólo el principio: el verdadero problema son las plataformas que incumplen la ley
POR ENRIQUE DANS | La discusión sobre el acceso de menores a las redes sociales suele reducirse a la educación o a la salud mental, pero el problema es más profundo y estructural. Frente a plataformas diseñadas para explotar datos, manipular la atención y maximizar la polarización, la prohibición a menores de dieciséis años aparece como un primer paso necesario —aunque insuficiente— para proteger a los más vulnerables y, sobre todo, para empezar a interpelar un modelo de negocio que opera desde hace demasiado tiempo al margen del Estado de derecho.
