Etiquetar la exclusión como sostenibilidad, la nueva narrativa de econacionalismo
La ultraderecha suiza impulsa un referéndum para el 14/6 que vincula inmigración y crisis ambiental bajo la bandera de la «sostenibilidad». Más allá de su resultado, la iniciativa anticipa una nueva narrativa política que podría extenderse por Europa.
La extrema derecha suiza impulsa una iniciativa que podría marcar un precedente para todo el continente. Presentada como una propuesta de «sostenibilidad», busca establecer un límite de diez millones de habitantes para la población del país. Si la cifra se alcanzara, el gobierno estaría obligado a abandonar acuerdos internacionales que, según sus promotores, favorecen el crecimiento demográfico.
El Gobierno suizo rechaza el plan, pero si sale adelante en referéndum tendrá que aplicarlo. La propuesta llega a votación gracias a uno de los mecanismos de democracia directa de Suiza: la iniciativa popular. Si los promotores reúnen diez mil firmas, se convoca una votación sobre la reforma constitucional.
En caso de triunfar, la propuesta del Partido Popular Suizo (SVP) tendrá consecuencias profundas. Suiza debería retirarse de tratados clave como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. También tendría que renunciar al acuerdo de libre circulación con la Unión Europea, su principal socio comercial y destino de cerca del 60 % de su intercambio económico.
La propuesta, por lo tanto, no solo cuestiona compromisos jurídicos internacionales sino también uno de los pilares de la prosperidad suiza. Sin embargo, el dato más llamativo es que mantiene un apoyo considerable. Las últimas encuestas muestran una sociedad dividida: alrededor del 45 % votaría a favor y el 52 % en contra.
La iniciativa surge en un contexto de fuerte crecimiento demográfico. Suiza cuenta actualmente con unos 9,1 millones de habitantes y las proyecciones oficiales indican que podría alcanzar los diez millones hacia 2040. Desde el año 2000, su población aumentó un 26 %, una cifra muy superior a la registrada por otros países europeos. Casi un tercio de sus habitantes no posee ciudadanía suiza y más de la mitad de ellos procede de países de la Unión Europea.
Ese crecimiento estuvo acompañado por una notable expansión económica. En las últimas décadas aumentaron el PIB per cápita, los ingresos y la riqueza promedio. Lejos de representar una carga, los trabajadores extranjeros fueron uno de los motores de esa prosperidad. Gerentes, arquitectos, biólogos, obreros de la construcción, enfermeros, artistas y músicos contribuyeron de manera decisiva al desarrollo económico y cultural del país, favorecido además por su estrecha integración con Europa.
Pero el verdadero interés de esta consulta excede el caso suizo. Lo que está en juego es la aparición de una nueva narrativa política para la ultraderecha europea: el llamado «econacionalismo». Independientemente de si esta iniciativa se aprueba o no, representa una nueva forma de movilización para la ultraderecha, y los partidos de toda Europa aprenderán de ella.
El SVP, impulsor de la iniciativa, evitó presentar la propuesta exclusivamente como una medida antiinmigración. En cambio, la rebautizó como «iniciativa de sostenibilidad», asociando el crecimiento poblacional con la presión sobre los recursos naturales, la vivienda y el territorio. De esta manera, transforma preocupaciones ambientales legítimas en argumentos contra la inmigración.
La lógica es sencilla: en lugar de señalar a las industrias contaminantes o a los modelos productivos responsables de la crisis climática, se responsabiliza a los inmigrantes por el aumento de la construcción, la urbanización y la presión sobre los ecosistemas. El problema ambiental se redefine así como una cuestión demográfica y nacional.
Aunque el concepto de econacionalismo no es nuevo, en los últimos años se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por la derecha radical europea. En Francia, Agrupación Nacional vincula la defensa del ambiente con la protección del territorio nacional frente a la globalización. En Alemania, Alternativa para Alemania combina discursos conservacionistas con apelaciones al patrimonio cultural y territorial. En España, Vox presenta los espacios rurales y determinadas tradiciones como elementos de una identidad nacional amenazada. La naturaleza deja de ser concebida como un bien común global para convertirse en un patrimonio étnico que debe ser protegido de influencias externas.
La crisis climática podría reforzar esta tendencia. El aumento de fenómenos meteorológicos extremos, la escasez de agua y la subida del nivel del mar provocarán desplazamientos de población cada vez mayores. Ante ese escenario, es probable que las fuerzas nacionalistas intenten presentar los movimientos migratorios como la principal amenaza ambiental y social de Europa.
Suiza ocupa un lugar especialmente relevante como laboratorio político. Desde hace décadas, el SVP consigue instalar debates que luego se expanden al resto del continente. A través de los mecanismos de democracia directa, el partido impulsó iniciativas que anticiparon discusiones posteriores sobre inmigración, integración cultural y restricciones a los derechos de los extranjeros.
La nueva propuesta sigue esa tradición. Incluso si finalmente es rechazada, ya ha logrado introducir un marco conceptual novedoso: la idea de que la protección ambiental requiere limitar la inmigración y restringir compromisos internacionales. La combinación entre nacionalismo, políticas migratorias restrictivas y discurso ecológico podría convertirse en una de las principales herramientas de movilización de la extrema derecha europea durante los próximos años.
MÁS INFO

La Fatpren presentó en el Senado el proyecto de nuevo Estatuto del Periodista
POR ESFERA REDACCIÓN | La presentación en el Senado de un nuevo proyecto de Estatuto del Periodista Profesional marca algo más que una discusión laboral. En un contexto de precarización creciente, transformaciones tecnológicas aceleradas y tensiones entre el poder político y los medios, los sindicatos de prensa impulsan una reforma que busca preservar derechos históricos e incorporar reglas para desafíos que no existían cuando se sancionó la norma original.

Los trabajadores de la TV pública denuncian el vaciamiento de los medios públicos y anuncian medidas durante el Mundial
POR ESFERA REDACCIÓN | Una conferencia de prensa reunió el jueves 4 de junio a los sindicatos del sector frente al edificio de Figueroa Alcorta. Los gremios advirtieron que, por primera vez en 52 años, la transmisión del torneo será tercerizada a privados, en medio de un proceso de ajuste y vaciamiento.

La inteligencia artificial reabre el debate sobre el valor y la calidad del periodismo
ESFERA REDACCIÓN | La expansión de la inteligencia artificial reabre un debate sobre quién produce la información, quién captura su valor económico y cómo se financia el periodismo. En el Congreso Mundial de Medios el presidente del New York Times, Arthur Sulzberger, planteó que el futuro de la prensa dependerá tanto de la adopción de nuevas tecnologías como de la capacidad de preservar el valor del trabajo periodístico original.

Ni Una Menos, once años después: voces de una marea que no para
POR ESFERA REDACCIÓN | Un artículo de Victoria Obregón y María Eugenia Dichano, publicado por la Agencia Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), reconstruye la memoria afectiva y política de Ni Una Menos a once años de su irrupción en las calles argentinas. A partir de testimonios de feministas de Brasil, Uruguay, Ecuador y Perú, las autoras trazan un balance continental de lo que el movimiento sembró y de lo que aún está en disputa.

