Meloni lleva al límite la gramática italiana para convertir el lenguaje en una herramienta política

En italiano se permite y se promueven las fórmulas gramaticales en femenino para hablar de cargos y títulos defendidos por mujeres. La decisión de la primera ministra italiana de no emplearlos es un mensaje social en sí mismo para promover la ideología de extrema derecha a través del lenguaje.

Giorgia Meloni, primera ministra de Italia

La máxima incongruencia llegó este jueves, cuando en una entrada de la cuenta oficial de Facebook del Palacio Chigi, la Presidencia del Gobierno italiano, se pudo leer lo siguiente: «El presidente, Giorgia Meloni, ha tenido un encuentro en Brselas con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel». Dos masculinos y dos femeninos para tres mujeres y un hombre. Por si no fuera suficiente, en una circular interna del Ejecutivo italiano se explicitó el deseo de forzar el masculino para el cargo de la primera ministra transalpina: «Se comunica que la fórmula para referirse al presidente del Consejo de Ministros es el señor presidente del Consejo de Ministros, Giorgia Meloni».

Giorgia Meloni es la primera mujer al frente del Ejecutivo de su país, pero está llevando a cabo una guerra gramatical como símbolo de su antifeminismo. La cuestión ha despertado interés, perplejidad y burlas a pie de calle y en los medios de comunicación. No sólo por la dimensión política de su elección, sino por las propias dificultades lingüísticas que genera el uso forzado de una mezcla antinatural de masculino y femenino cuando el sujeto físico es una mujer. Pero más allá de la cuestión puramente técnica y gramatical, Meloni, líder de ultraderecha, instrumentaliza el idioma con un gesto simbólico que esconde una gran carga ideológica.

¿Cómo se debería escribir en italiano el cargo de Giorgia Meloni? Hay varias fórmulas y todas permitidas, aunque a grandes rasgos hay dos opciones principales: «La presidenta del Consejo de Ministros, Giorgia Meloni» o «El presidente del Consejo de Ministros, (el señora es opcional) Giorgia Meloni». En la academia y a pie de calle se emplea y aconseja el uso del femenino, ya que favorece el uso natural del idioma hacia las mujeres. A pesar del uso cada vez más natural del femenino en el italiano para títulos y cargos, forzar las fórmulas lingüísticas tradicionales en masculino se está convirtiendo en una herramienta política para la extrema derecha italiana.

¿Qué dice la academia italiana? La célebre Accademia della Crusca, homóloga transalpina de la Real Academia Española, promueve el uso natural del femenino por congruencia gramatical y en consonancia con la evolución de la sociedad, aunque es tolerante con todas las versiones, ya sean innovadoras o tradicionales. Entre otras cosas, porque al contrario de otras instituciones hermanas en Europa, la Accademia della Crusca no tiene poderes normativos ni el monopolio sobre la temática, pero cuenta con gran prestigio y aceptación social en relación a la lengua de Dante. Lo cual, en la práctica, le impide sancionar fórmulas anacrónicas, pero también le permite tener una actitud más abierta y flexible para impulsar nuevas perspectivas del italiano que vayan en consonancia con los tiempos.

«La elección de Giorgia Meloni no me ha sorprendido», asegura el presidente de la Accademia della Crusca, Claudio Marazzini, en declaraciones a Público. «Es evidente que Meloni quiere alejarse de la tradición y las batallas feministas. Hubiera sido extraño que hubiera ocurrido lo contrario». Desde el punto de vista estrictamente gramatical, se trata de «una elección a la que tenía derecho y que, conociendo el área político-cultural de la que procede, la suya es una decisión previsible».

El femenino para títulos y cargos es el uso aconsejado en el italiano por varias razones. «Hace años que la Accademia della Crusca lo ha declarado como legítimo. No hay ningún género de duda y, es más, son considerados la forma más normal para evitar cruces curiosos entre masculino y femenino en la concordancia dentro de una frase». Y añade: «No sólo son legítimos para la Crusca, sino que son ampliamente empleados en los medios de comunicación y los hablantes en italiano». Y aclara definitivamente: «El femenino sistemático es más regular, lineal, ordenado. Lo preferimos, más allá de cualquier revolución cultural. Pero somos tolerantes».

La cuestión en torno a la decisión de Meloni es que, en italiano, hay una costumbre tradicional de masculinizar gramaticalmente los cargos independientemente de que el sujeto sea hombre o mujer. ¿Es correcto? El presidente de la academia italiana lo explica: «El masculino no marcado, como se le conoce técnicamente, pertenece a la tradición del italiano desde hace siglos. Obviamente, ha sido puesto en tela de juicio con la llegada de las primeras aportaciones feministas en el ámbito del lenguaje, porque hasta finales de los años 80, nunca antes se había hablado de lenguaje de género en Italia».

Anteriormente, el ascenso de una mujer en el poder se resolvía gramaticalmente a través del masculino no marcado. «Manteniendo el cargo en masculino pero, al menos, añadiendo el nombre o señora. Es decir, el presidente, señora Giorgia Meloni», explica Marazzini. La actual primera ministra italiana ha ido mucho más allá y en la dirección opuesta a la modernidad lingüística. «La idea de emplear la palabra señor por parte de Meloni ha sido cómica porque había ido tan atrás que no había ni tradición conocida. Nunca había existido ni nadie lo había pretendido nunca. Hubiera sido extravagante ya en el pasado, pero en el contexto actual lo es mucho más», añade.

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