La reforma de la semana laboral que propone Milei es ilegal

Una jornada laboral no es un número: es tiempo de vida. Entre conquistas históricas, luchas obreras y derechos consagrados en leyes y tratados internacionales, el límite de las ocho horas fue pensado para proteger la salud, la dignidad y la posibilidad de vivir más allá del trabajo. La reforma laboral que impulsa Javier Milei rompe ese pacto social centenario: habilita jornadas extenuantes, debilita garantías básicas y devuelve a las personas trabajadoras a una lógica donde el reloj del patrón vuelve a mandar sobre el cuerpo, el descanso y la vida.

Abogado constitucionalista cordobés, exjuez federal de Córdoba, especialista en cooperativas y mutuales y periodista de opinión. .


Reforma laboral: Un debate para todos, más que un tema sectorial

POR OSVALDO NEMIROVSCI | No es una discusión técnica ni un capricho ideológico: es una disputa por el sentido mismo de la democracia y por el lugar que ocupan quienes viven de su trabajo. Esta reforma laboral no sólo avanza sin debate público ni escucha social, sino que intenta desarmar, por la vía rápida, un entramado de derechos construidos con historia, lucha y consenso democrático. Lo que está en juego no es una «modernización», sino un retroceso profundo: menos protección, más desigualdad y un regreso a un país donde el poder manda y la ley deja de cuidar a los más vulnerables. Aquí no se trata de frenar el cambio, sino de evitar que, una vez más, el costo lo paguen siempre los mismos.


Cuando los militares vuelven a la política, la democracia retrocede

POR BRUNO NÁPOLI Y ARIEL PENNISI | La designación de un militar activo en el gabinete vuelve a poner en primer plano una historia inocultable: las Fuerzas Armadas argentinas jamás fortalecieron la vida democrática, sino que la quebraron, dejando a su paso muerte, terrorismo de Estado, pérdida de soberanía y endeudamiento. Entre golpes, proscripciones, represiones internas y un negacionismo persistente, su tradición se revela incompatible con cualquier conducción civil de la política. Frente a un gobierno que revive ese ideario, el debate ya no es solo quién controla a quienes nos controlan, sino si una democracia plena puede sostener instituciones cuya razón siempre fue disciplinar a la sociedad, no su defensa.


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