Entre la sostenibilidad y la captura: nuevas amenazas sobre la independencia periodística
Aunque publicados en espacios distintos, los artículos «Why economic independence is not enough» (Por qué la independecia económica no es suficiente), de Marina Doux en Columbia Journalism Review, y «The American media polycrisis: cascading layers of capture» (La policrisis de los medios estadounidenses: capas de captura en cascada) de Victor Pickard en LPE Project convergen en un mismo problema: la independencia del periodismo enfrenta hoy amenazas que exceden lo económico y obligan a repensar sus condiciones de posibilidad.

Durante gran parte de la década de 2010, la crisis del periodismo fue leída principalmente en clave económica. El desafío parecía claro: encontrar modelos de negocio sostenibles en un ecosistema dominado por plataformas digitales y por la caída de los ingresos publicitarios tradicionales. Sin embargo, como advierte Marina Doux[1]Marina es cofundadora y directora editorial de Médianes. También es investigadora asociada en el Tow Center for Digital Journalism de la Columbia Journalism School, donde su trabajo se centra en … Continue reading en «Why economic independence is not enough», esa agenda, aunque necesaria, resulta hoy incompleta.
Su análisis —basado en su trabajo como directora editorial de Médianes y su investigación en el Tow Center— muestra cómo la estabilidad financiera no inmuniza a los medios frente a nuevas formas de presión. Demandas judiciales, amenazas legales y disputas por difamación se han convertido en herramientas capaces de afectar directamente la viabilidad económica de las redacciones. Casos emblemáticos en Estados Unidos, como el cierre de Gawker o los acuerdos millonarios que impactaron en grandes cadenas, evidencian que el sistema legal puede operar como un mecanismo de disciplinamiento.
Las presiones legales ya no son episodios aislados: se consolidan como un factor estructural que redefine la sostenibilidad del periodismo.
En Europa, esta tendencia adquiere formas específicas pero convergentes. Informes del Media Freedom Rapid Response y del Observatorio Francés de Ataques a la Libertad de Prensa documentan un aumento significativo de las denominadas SLAPP, demandas diseñadas para intimidar y agotar a periodistas y medios. Estas acciones, dirigidas con frecuencia a investigaciones sobre corrupción, violencia estatal o poder económico, generan un impacto que va más allá del resultado judicial: consumen recursos, ralentizan el trabajo periodístico y fomentan la autocensura.
El caso de medios independientes financiados por sus lectores resulta especialmente ilustrativo. Experiencias como StreetPress en Francia o portales húngaros como 444 y Telex muestran que incluso modelos exitosos en términos de audiencia y financiamiento pueden verse desbordados por los costos legales. En contextos como el de Hungría, bajo el gobierno de Viktor Orbán, estas presiones se articulan con estrategias más amplias de control que combinan instrumentos legales, económicos y administrativos.
Aun en países con tradición de protección a la prensa, como Francia, la tensión entre estabilidad financiera y riesgo legal empieza a volverse crítica. La posibilidad de enfrentar indemnizaciones elevadas o múltiples litigios simultáneos convierte cada investigación en una apuesta de alto riesgo. En ese escenario, la independencia editorial ya no depende únicamente de los ingresos, sino de la capacidad de resistir un entorno adverso.
A la presión judicial se suma otra dinámica más profunda: la estructura misma del sistema mediático puede favorecer su captura.
En este punto es donde el trabajo de Victor Pickard,[2]Profesor titular de Política de Medios y Economía Política (Cátedra C. Edwin Baker) en la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pensilvania, donde codirige el Centro de Medios, … Continue reading «The American media polycrisis: cascading layers of capture», aporta un marco conceptual más amplio. Para el autor, lo que atraviesan los medios estadounidenses no es una crisis aislada sino una “policrisis” compuesta por múltiples capas de captura que se superponen.
En primer lugar, una captura capitalista, derivada de la histórica comercialización del sistema mediático y su dependencia estructural de la publicidad. En segundo término, una captura oligárquica, asociada a la concentración de la propiedad en manos de grandes fortunas que utilizan los medios como instrumentos de poder. Finalmente, una captura autoritaria, en la que actores políticos aprovechan estas condiciones para ejercer presión directa o indirecta sobre la prensa.
Desde distintas perspectivas, los textos de Doux y Pickard convergen en un diagnóstico común: la vulnerabilidad del periodismo contemporáneo es sistémica. No se trata únicamente de modelos de negocio frágiles, sino de un entramado donde leyes, mercados y estructuras de poder interactúan para condicionar la producción informativa.
El contraste entre Europa y Estados Unidos refuerza esta lectura. Mientras en el contexto europeo predominan las presiones legales y regulatorias, en Estados Unidos la concentración mediática y la instrumentalización política de organismos como la FCC muestran otra cara del mismo fenómeno. En ambos casos, la independencia editorial aparece tensionada por factores que exceden el control de las propias redacciones.
En este marco, la discusión sobre el futuro del periodismo se desplaza. Si en la década pasada el foco estuvo puesto en la sostenibilidad económica, hoy el eje se amplía hacia la defensa de las condiciones estructurales que hacen posible el ejercicio del periodismo. La resiliencia, sugieren ambos autores, debe ser necesariamente múltiple: económica, legal, tecnológica y colectiva.
Las respuestas emergentes —fondos de apoyo jurídico, redes de colaboración transnacional, nuevas formas de organización— apuntan en esa dirección, aunque todavía de manera fragmentaria. Más que soluciones definitivas, configuran un campo en construcción frente a desafíos que son, por definición, globales.
Leídos en conjunto, estos artículos no solo describen un escenario de creciente complejidad, sino que también invitan a repensar el lugar del periodismo en las democracias contemporáneas. En un contexto donde la independencia ya no puede reducirse a la autosuficiencia económica, el desafío pasa por reconstruir las bases —institucionales, políticas y sociales— que permitan sostenerla en el tiempo.
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Notas
| ↑1 | Marina es cofundadora y directora editorial de Médianes. También es investigadora asociada en el Tow Center for Digital Journalism de la Columbia Journalism School, donde su trabajo se centra en cómo los medios independientes pueden reducir su dependencia de las plataformas. En 2024, codirigió la publicación de «Créer un média» (Crear un medio de comunicación), una guía práctica para lanzar medios de comunicación independientes. |
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| ↑2 | Profesor titular de Política de Medios y Economía Política (Cátedra C. Edwin Baker) en la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pensilvania, donde codirige el Centro de Medios, Desigualdad y Cambio. |


