Cómo Clarín se convirtió en el actor dominante del ecosistema mediático argentino
A ochenta años de su nacimiento, la historia de Clarín —sus etapas, virajes y zonas grises— es revisitada en Políticas, negocios y periodismo: 80 años de Clarín, un libro de Ana Bizberge, Guillermo Mastrini y Martín Becerra que desmenuza el rol político, económico y cultural de un actor clave para entender la Argentina contemporánea.
Durante décadas, en la política argentina circuló una certeza casi supersticiosa: ningún gobierno podía resistir cuatro tapas críticas consecutivas de Clarín. La frase condensaba algo más que un mito, expresaba la influencia real de un diario que, desde mediados del siglo XX, logró un nivel de inserción cotidiana excepcional. En la época en que sus tiradas eran masivas y su alcance parecía ubicuo, Clarín se convirtió en una presencia inevitable en la vida informativa del país. Y cuando, entre 1980 y 2000, pasó de ser un diario poderoso a un conglomerado multimedia —con Radio Mitre, Canal 13, Multicanal y luego Cablevisión— quedó sellada una transformación que lo colocó en el centro del ecosistema mediático argentino.
Políticas, negocios y periodismo divide la historia del Grupo en dos grandes momentos. La etapa fundacional de Roberto Noble, desde 1945 hasta su muerte en 1969, marcó el primer impulso, con un diario pensado desde el origen como actor político. La segunda fase, la de expansión y consolidación bajo el liderazgo de Héctor Magnetto, convertiría a Clarín en un jugador con peso político, económico y cultural decisivo en la historia contemporánea de la Argentina. Con ese poder crecieron también las ambiciones: algunos de sus directivos llegaron a imaginar al diario como un espejo de «los valores» de la sociedad argentina.
Según los autores de este libro publicado por la Universidad Nacional de Quilmes, una clave de la supervivencia del Grupo ha sido su capacidad de adaptación. En un país donde «inestabilidad» es una palabra frecuente en el vocabulario político y económico, Clarín actuó como un surfista profesional sobre olas impredecibles. Ahora, a los ochenta años de su fundación, el conglomerado enfrenta dos desafíos de magnitud: la renovación de su cúpula dirigencial, más orientada a negocios de conectividad fija y móvil, y la competencia global de plataformas, redes y corporaciones tecnológicas que operan a escalas que exceden con holgura las fronteras nacionales. En ese terreno internacional, los recursos del Grupo —tan dominantes puertas adentro— lucen forzosamente más modestos.
Para Bizberge, Mastrini y Becerra otra dimensión que define a Clarín es su institucionalización creciente. Lo que empezó como un diario subestimado por la prensa tradicional terminó ocupando espacios clave en organizaciones empresariales como Adepa, ARPA y ATA, y promoviendo asociaciones patronales de dueños de medios. Su llegada a la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en 2002 selló su incorporación a la mesa de decisiones donde se sientan los principales grupos económicos del país. En paralelo, cuando las tapas dejaron de ser el centro de gravedad en la era digital, Clarín desplazó su poder hacia la infraestructura: telecomunicaciones, redes y conectividad. Si Noble imaginó un diario con influencia política, difícilmente pudo prever que sus herederos terminarían comandando buena parte del tráfico de datos del país.
El libro aborda esa trayectoria desde la economía política de la comunicación, combinando revisión historiográfica, análisis de regulaciones y mercado, documentación corporativa y entrevistas con ejecutivos, periodistas e investigadores. El recorrido ilumina un proceso que atravesó dictaduras, democracias, crisis económicas, privatizaciones, fusiones empresariales y conflictos abiertos con el poder político.
El ascenso del Grupo comienza a fines de los años setenta con la integración vertical de sus negocios —creación de la agencia Diarios y Noticias (DYN) y participación estatal en Papel Prensa durante la última dictadura—. En los ochenta, se expandió hacia la radio y la televisión abierta. En los noventa, desplegó una estrategia agresiva en TV paga y derechos de fútbol, incursionó en internet y se presentó formalmente como multimedios. Ya en el siglo XXI, renegoció una deuda que amenazaba su continuidad, consolidó el negocio de cable e internet —con apoyo del gobierno de Néstor Kirchner— y apostó por la digitalización de sus señales.
La gran inflexión tecnológica llegó en 2016, cuando el Grupo ingresó en la telefonía móvil con la compra de Nextel y, poco después, con la megafusión entre Cablevisión y Telecom Argentina, posibilitada por un decreto del presidente Mauricio Macri. Esa operación lo transformó en un gigante convergente: líder en comunicaciones móviles, banda ancha y conectividad. A comienzos de 2025, Telecom anunció la adquisición de Telefónica de Argentina, un movimiento que, de concretarse, unificaría bajo control de los accionistas del Grupo Clarín las dos empresas en las que había sido dividida Entel en 1990. La operación quedó sujeta al análisis de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y el Entre Nacional de Comunicaciones (Enacom), en un clima marcado por la objeción pública del presidente Javier Milei.
Bizberge, Mastrini y Becerra también señalan que, a lo largo de ocho décadas, distintos gobiernos —de diferentes signos— habilitaron o favorecieron el crecimiento del Grupo. La relación comenzaría a tensarse recién a partir de 2008, durante las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner. La disputa alcanzó su símbolo más visible en el debate por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (2009), aunque se extendió en múltiples frentes judiciales y regulatorios. El enfrentamiento concluyó con la ratificación de la condena contra la expresidenta en junio de 2025. Tras ese período, la llegada de Macri habilitó un nuevo ciclo de expansión regulatoria y empresarial, que consolidó a Clarín como el actor más poderoso del país en comunicaciones convergentes.
El Grupo también mantuvo una identidad cultural marcada por su vocación multitarget y policlasista. Esa amplitud, sin embargo, se estrechó durante el conflicto con los kirchnerismos, cuando su popularidad se retrajo hacia sectores urbanos de clase media alta. Pero esa pérdida simbólica no afectó su salud económica: para entonces, la mayor parte de sus ingresos ya provenía de actividades donde la línea editorial es irrelevante.
Este libro recupera investigaciones críticas —como las de Sivak, Mochkofsky, Ramos, Borrelli y Levín—, así como publicaciones favorables al Grupo y biografías no autorizadas, y las integra con estudios sobre políticas de comunicación en Argentina y Latinoamérica. La perspectiva permite observar no solo la expansión del conglomerado, sino su capacidad para intervenir en regulaciones, mercados y culturas: influye en la economía, pero también en la producción de sentidos.
Asimismo, compara a Clarín con otros gigantes regionales y presenta sus particularidades. A diferencia de Televisa, no cuenta con dueños ligados directamente al poder legislativo o ejecutivo, aunque cultiva relaciones estrechas con autoridades políticas, judiciales y empresarias. Su dinámica se acerca más a la del Grupo Globo de Brasil: pragmatismo, vínculos múltiples y adaptabilidad. También se diferencia por la velocidad con la que superó trabas regulatorias para dominar, sucesivamente, los medios gráficos, la radiodifusión, la TV paga y las telecomunicaciones.
La historia de Clarín, vista en conjunto, es así la historia de una expansión ininterrumpida guiada por un instinto afinado para leer el clima político y los cambios tecnológicos. Su combinación de influencia simbólica y poder económico lo convirtió en un actor central del sistema de comunicaciones argentino. El libro busca comprender ese proceso y, sobre todo, explicar cómo un diario nacido en 1945 llegó a convertirse en uno de los conglomerados más poderosos y polémicos de la región.
Política, negocios y periodismo se estructura en cuatro capítulos que trazan un recorrido integral por la evolución histórica, política, económica y cultural del Grupo Clarín. Tras una introducción general, el primer capítulo repasa los procesos políticos y económicos que moldearon a la Argentina moderna y las formas de intervención estatal sobre los medios de comunicación, insumos esenciales para comprender la trayectoria del conglomerado.
El segundo capítulo se concentra en la dimensión política del Grupo, mostrando su histórica capacidad de articulación con gobiernos civiles y militares, así como su dependencia de apoyos estatales para ampliar su presencia empresarial. También reconstruye cómo, en las últimas tres décadas, Clarín adoptó estrategias más confrontativas frente a los límites regulatorios o políticos que afectaban su expansión, con efectos directos en la subordinación de su producción periodística y cultural a un proyecto corporativo más amplio.
El tercer capítulo aborda el perfil económico del Grupo y sus estrategias de crecimiento. Examina su estructura societaria, las principales líneas de negocios y cuatro grandes olas de expansión: la etapa monomedia (1945-1988), la diversificación multimedia (1989-2006), el salto hacia la infraestructura y la digitalización (2007-2015) y la convergencia plena (2016-2025). Esta última fase, marcada por la fusión Cablevisión-Telecom y la compra de Telefónica de Argentina, revela la centralidad estratégica de las redes y la infraestructura en la definición del modelo actual del conglomerado.
El cuarto capítulo reconstruye el proyecto cultural del Grupo a través de cinco períodos: desde la impronta popular y masiva impulsada por Roberto Noble; la visión desarrollista y geopolítica asociada a Rogelio Frigerio; la consolidación multitarget bajo criterios empresariales; el reacomodamiento tras la crisis de 2001; y, más recientemente, una redefinición del público objetivo condicionada por el “periodismo de guerra” y un sesgo ideológico más marcado. En todas las etapas, prevalece la búsqueda de audiencias amplias.
Política, negocios y periodismo también se detiene en el reordenamiento del sistema de medios bajo la presidencia de Javier Milei, cuyas políticas económicas y formas de relacionarse con el periodismo alteran profundamente el ecosistema comunicacional. Entre otros puntos, se analiza el conflicto abierto con el Grupo Clarín a raíz de la compra de Telefónica de Argentina por parte de Telecom, operación que Milei cuestiona con acusaciones públicas de extorsión y «carpeteo».
Finalmente, este texto plantea un balance de los ochenta años de Clarín y una serie de interrogantes sobre su futuro, en un escenario donde las tensiones entre poder mediático, económico y político vuelven a ocupar un lugar decisivo.
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