Cuando los militares vuelven a la política, la democracia retrocede
POR BRUNO NÁPOLI Y ARIEL PENNISI | La designación de un militar activo en el gabinete vuelve a poner en primer plano una historia inocultable: las Fuerzas Armadas argentinas jamás fortalecieron la vida democrática, sino que la quebraron, dejando a su paso muerte, terrorismo de Estado, pérdida de soberanía y endeudamiento. Entre golpes, proscripciones, represiones internas y un negacionismo persistente, su tradición se revela incompatible con cualquier conducción civil de la política. Frente a un gobierno que revive ese ideario, el debate ya no es solo quién controla a quienes nos controlan, sino si una democracia plena puede sostener instituciones cuya razón siempre fue disciplinar a la sociedad, no su defensa.
