Fake news: síntoma, no causa

Ilustración: Visuals en Unsplash
La estética del poder MAGA

POR ESFERA REDACCIÓN | En su ensayo Estética MAGA y poder fascista: Espectáculos de supremacía blanca publicado en CounterPunch, el intelectual cultural Henry A. Giroux despliega una mirada implacable sobre cómo la estética política del movimiento Make America Great Again es un artefacto clave de poder autoritario, que opera como «espectáculo de supremacía blanca» en la cultura estadounidense contemporánea.

Para Giroux, la estética MAGA —esa combinación de imágenes, gestos, cuerpos y atuendos— no es mera frivolidad o moda: es un lenguaje visual que «prepara al público para aceptar políticas de exclusión y violencia», incluso antes de que comprenda sus implicancias políticas. Desde la idealización de formas hipermasculinas hasta la teatralización agresiva de la presencia femenina, cada elemento se entreteje en una pedagogía corporal de dominación que transforma postura y apariencia en política visible.

A través de esta lente, la retórica del movimiento deja de ser una serie de frases sueltas para convertirse en un «espectáculo total»: rostros endurecidos, gestos de fuerza escenificada y posturas que evocan una resistencia hostil a la pluralidad y al otro. Esta estética —insiste Giroux— no solo acompaña una ideología de autoridad, sino que la incorpora, enseñando a sus adeptos a «sentir poder antes de pensar poder».

La consecuencia, sostiene, es una «normalización del odio y la desigualdad» que se infiltra desde las pantallas hasta las calles, donde la agresión estética prefigura la agresión política. Más allá de la figura presidencial que encarna estos símbolos, el problema apunta a una cultura política donde la espectacularización de la supremacía blanca se ha vuelto una forma eficaz de movilización y cohesión social.

Al reinterpretar el fenómeno MAGA como un régimen de visualidad que educa en la supremacía antes que en el debate, Giroux no solo diagnostica un paisaje cultural alarmante, sino que invita a reconsiderar la relación entre imagen, poder y política en el corazón del debate democrático estadounidense.


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