Ciencia: Un simulacro de planificación en tiempos de ajuste
Un «plan» sin diagnóstico, sin metas y sin instituciones: así aparece la propuesta oficial para orientar la ciencia y la tecnología en los próximos años, en un contexto de recortes profundos y desarticulación del sistema. Según una nota de Matías Alonso publicada por la Agencia TSS, los lineamientos 2025-2027 no ofrecen una verdadera hoja de ruta y terminan funcionando más como una formalidad administrativa que como una política pública de desarrollo.
En la coartada de cumplir la ley, el Gobierno publicó sus lineamientos para ciencia y tecnología, pero el resultado es decepcionante: un «plan» que no diagnostica, no establece metas medibles, y apenas roza algunas áreas emergentes, ignorando actores clave del sistema científico-tecnológico.
El documento en cuestión identifica las áreas estratégicas: agroindustria, energía y minería, economía del conocimiento, innovación y salud. También señala tecnologías transversales como inteligencia artificial, biotecnología, nanotecología, tecnología espacial y TIC. Pero después de ese listado, no menciona ni una sola meta cuantificable, ni plazos, ni indicadores de éxito. Tampoco se incluye un diagnóstico de la situación —qué se perdió, qué se ganó—, ni se define el papel que cumplirán las instituciones del sistema (como la Conicet, la Inti, la Inta o la CNEA).
El contraste con el Plan 2030 es evidente: aquel documento de 174 páginas trazaba capacidades regionales, metas concretas y un enfoque federal-territorial; el nuevo, apenas diecinueve páginas, en las se dedica a definir términos.
Mientras tanto, los números del sector no mienten: entre 2023 y 2024 la función Ciencia y Técnica del Presupuesto nacional sufrió una caída del 30 % y para este año se estima un descenso del 47 %. Surge claro que el contexto no contribuye a un «plan estratégico»; más bien a una simulación.
El interrogante que deja la nota de Alonso es crítico: ¿qué rol está llamado a jugar este tipo de documento si no incorpora instrumentos de financiamiento, articulación institucional o metas para ejecutar? Da la sensación de que sirve para cumplir un trámite jurídico, más que para generar desarrollo. El propio secretario de Ciencia declaraba que una carilla y media de vaguedades no era un plan estratégico, y lo decía con razón.
En resumen:
- El Gobierno publicó unos lineamientos para ciencia y tecnología 2025-2027 que carecen de diagnóstico, plazos y metas definidas.
- Aunque se mencionan áreas estratégicas y tecnologías transversales, el documento no fija cómo se va a avanzar, con qué recursos ni por quiénes.
- A diferencia del Plan 2030, que era amplio y federal, este plano es corto, evasivo y sin músculo institucional.
- El presupuesto del sector está en caída libre (−30 % en 2023-24, estimado − 47 % para este año), lo que hace aún más difícil que se transforme en algo concreto.
- El documento parece cumplir un formalismo más que configurar una política de ciencia y tecnología real.
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