La batalla por el 5G

En la Argentina, las promesas del 5G todavía están en el aire. Detrás del titubeo que retarda su implementación, hay una intensa disputa geopolítica: Estados Unidos no está dispuesto a que China venda una sola antena más. ¿Hasta dónde se puede achicar el espacio de la soberanía?

Se demora la instalación de la tecnología 5G en la Argentina. Y no está claro cuál es el motivo de la tardanza, teniendo en cuenta que se trata de abrirle las puertas al futuro, según los entusiastas de la revolución digital en curso. Al mismo tiempo, hay un estridente lobby promovido por los Estados Unidos de América con el objetivo de excluir a la empresa china Huawei del tendido de la infraestructura necesaria. El argumento principal de la Casa Blanca: la seguridad informática.

Entre uno y otro hecho no existe causalidad lineal, como quisieran las mentalidades conspirativas. Pero tampoco desconexión o indiferencia, como suponen aquellas perspectivas que naturalizan la injerencia imperial como si fuera parte del paisaje. En este informe te contamos por qué está frenada la implantación de la nueva red de quinta generación en nuestro país. Y describimos cómo se despliega concretamente la presión norteamericana.

Se nos escapa la tortuga tecnológica

Según el dossier preparado por el especialista uruguayo Omar de León, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con título Redes 5G en América Latina, en enero de 2022 (hace ya 16 meses) los países de la Unión Europea habían activado 112.000 estaciones base 5G y la mitad de los hogares estaban alcanzados por al menos una red proveedora de la nueva tecnología. China tenía para esa misma fecha casi un millón de estaciones base instaladas, mientras Corea del Sur disponía de la mayor cantidad de estaciones por habitante.

En el vecino Brasil, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) aprobó en septiembre de 2021 el anuncio de subasta de 5G, la recepción de documentación de los interesados se hizo el 27 de octubre, y los contratos se firmaron el 7 de diciembre de ese año. El ambicioso plan presentado por Anatel propuso que la nueva tecnología debía estar disponible en todas las capitales estaduales del país a más tardar el 31 de julio de 2022, para 2025 debería llegar a todas las ciudades con más de 500.000 habitantes, y para 2028 a todas aquellas con apenas 30.000 habitantes. Justamente la semana en la que cerramos esta investigación, la agencia reguladora brasileña anunció la liberación del servicio para 282 nuevos municipios, llevando la cobertura total a 964 localidades, lo cuál involucra a 131,5 millones de personas, el 62 % de la población total. Colombia, México, Chile, Perú, Puerto Rico, entre otros, muestran cifras similares de instalación.

Mientras tanto, en Argentina las autoridades del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) aún esperan la venia del Poder Ejecutivo Nacional para iniciar la licitación del espectro radioeléctrico. Y esa señal de largada se dilata una y otra vez, sin que medie explicación pública alguna. ¿Por qué tanta pachorra y hermetismo?

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