Tribulaciones

Nada más que poner en juego dos relatos distintos y usar la metáfora para no nombrar algo que nos enoja o que nos causa dolor, puede ser una herramienta eficaz a la hora de expresarnos, podemos plasmar una idea dando un paso más en la intención de comunicarnos.

El aire tibio de la sabana le entra por la nariz y le gusta; es el dueño del lugar, los animales que allí habitan, casi todos le temen se siente el Rey; de repente algo le molesta, una comezón en la cabeza lo obliga a rascarse; no llega a calmarla pues la molestia está localizada muy arriba.

La fiesta parece perfecta, se juntaron muchos, piensa —mientras la banda desafina al compás de una música indescifrable— el animador principal de la fiesta, que reflexiona en un camarín escondido a las miradas de sus fervorosos seguidores. Se siente con derechos plenos,  llegar hasta ahí fue trágico, transitó un camino duro, abandono, castigos, burlas, siempre tratando de agradar, pero por más que lo intentó, nada le resultaba bien. Aturdido por los pensamientos no siente el brusco temblor que produce un momentáneo silencio en el estadio. Aparece su valet que le pregunta ¿viste qué se movió el suelo? El animador solo se limita a esbozar una sonrisa torpe.

Tiene algo de hambre, hace poco más de dos días que el último ñu cayó bajo sus garras, claro que no fue un banquete para uno, la manada de leones es grande y hay que compartir entre gruñidos con sus integrantes; lentamente comienza a moverse porque el calor comenzó a calentar el lugar y tiene que abandonar la sombra del baobad que lo protege. Pero el hambre es más fuerte.

Para amenizar la fiesta, empezó a escucharse un suave clásico del rock en los parlantes del estadio, la banda, de muy baja calidad musical hizo que los fanáticos perdieran la paciencia y el griterío de aprobación estaba tornando a silbidos y puteadas que hacían vibrar las paredes del lugar.

Tribulaciones, lamento y ocaso de un Tonto Rey imaginario o no, era el tema elegido por el DJ para musicalizar la espera. El animador, cuando escuchó lo que estaba saliendo por los parlantes enfureció, creía que los putos de los Sui Géneris habían escrito ese tema en 1973 para burlarse de él muchos años después.

 Lentamente empieza a moverse entre los pastizales, se aseguró de que la brisa no lo delate, es consciente de que la punta de su cola negra es como una alarma para sus presas, pero tambien sabe que esa cola cobra vida propia y en el momento de atacar muchas veces lo delata. Con esa contradicción a cuesta, logra acercarse a escasos metros de un búfalo grande, muy grande. Afortunadamente son varios los participantes que están al acecho.

Después de los gritos y el escándalo que el animador hizo por el tema elegido para amenizar su fiesta, decide que es hora, que llegó el momento sublime de subir al escenario y cantar; en la primera fila, confundidos con muchos insectos de otras especies, están sus progenitores, lejos quedó el encono, la bronca, los castigos, las burlas. El piojo animador cree que haberse alimentado de la sangre del león lo transformó en un símil. Pone un pie en el tablón y la muchedumbre se enloquece.

Justo en este momento me va a picar así, piensa el líder de la manada, justo cuando se está abalanzando sobre la presa liderando el ataque. Tanta comezón lo desconcentra y su cola lo delata. El alimento para la manada desaparece seguida de una nube tierra. La leona, su pareja se acerca y con violencia le pega un golpe en la cabeza, el león siente una mezcla rara de dolor y satisfacción la comezón desapareció.

En el lugar del estadio solo quedan escombros y cadáveres por todos lados, no escucharon los temblores que presagiaban el desastre, misteriosamente solo se escucha la banda de sonido que volvió loco al piojo y que anima una fiesta destrozada.

FIN

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