Háganle caso a Isaac

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Isaac Newton
Newton explicó con sus observaciones, fenómenos que no tenían explicación certera. Hoy, desde grupos mediáticos que reciben el grueso de la pauta oficial, el gobierno recibe ataques constantes a su gestión. ¿Será necesario que algún Newton explique este fenómeno?

Seguramente en enero de 1643; el clima en Inglaterra no difería mucho del frio y húmedo que hoy vive. El 4 de enero de 1643, sí fue diferente a cualquier otro invierno sajón; nacía un genio, Isaac Newton. El matemático y físico Joseph Louis Lagrange (1736-1813) dijo que «Newton fue el más grande genio que ha existido y también el más afortunado, dado que solo se puede encontrar una vez un sistema que rija el mundo».

El joven Isaac fue autor, entre muchas otras de Philosopae naturalis principia mathematica. A modo de relato romántico se asocia a uno de sus enunciados con la caída de una manzana sobre su cabeza, mientras tenía la mirada perdida en lontananza, cosa dudosa, ya que el impacto en la cabeza de una fruta con semejante masa, difícilmente pueda inspirar otra cosa que no sean insultos y generar un fuerte dolor.

En su tercera Ley Newton enuncia que a toda acción, ocurre siempre una reacción igual y contraria, como bien describe Lagrange, estas leyes rigen el mundo. Asociando esta teoría física con lo que actualmente sucede en la comunicación a nivel país, uno debería estar escuchando, desde el Gobierno nacional, una reacción igual y contraria a la que «disparan» todo los días, desde los grupo de tareas mediáticos.

Basta con sintonizar cualquier canal de televisión, radio, página digital, redes sociales o incluso diarios en soporte papel para presenciar el más crudo y sucio trabajo de formación de sentido común del que tengamos registro.

Como más arriba se expone, es de esperar que el Gobierno reaccione, no con censura y castigos, sino en la tarea de desmontar tamaña operación. El Estado nacional cuenta con numerosos entes que pueden, «pedir» que se demuestre lo que se afirma como verdad absoluta. En uno de los programas del Destape Radio, más precisamente en Consenso y coso, (de lunes a viernes al mediodía), se pasa un compilado de distintos medios y distintos operadores periodísticos que hacen gala del salvajismo informativo. La tergiversación de la noticia ya no tiene freno.

Esta reflexión no dice que se responda a la agenda, que desde la hegemonía mediática se enuncia, como si fuera un juego de frontón. La propuesta es justamente que se demuestre que lo dicho tiene un correlato con la realidad y no está dañando a los que, pasivamente escuchan, leen y ven lo que en esas usinas se genera.

No creer en los medios públicos, seguir porfiadamente dejando la comunicación anclada al rol de negocio, discriminar a los medios cooperativos y pequeños medios de comunicación, que muchas veces son comunitarios, es abonar el cultivo de la derrota.

En Infocracia, el último libro de Byung-Chul Hang, se puede leer: «Los bots difunden noticias falsas y discursos de odio que influyen en la formación de la opinión pública. Los ejércitos de troles intervienen en las campañas y apuntalan la desinformación. Las teorías de la conspiración y la propaganda dominan el debate político. Mediante la psicometría y la psicopolítica digital, se intenta influir en el comportamiento electoral evitar las desiciones conscientes».

Hoy el destino como país está ligado a la memoria, la frágil memoria del argentino que, copado por la digitalización, «suprime los recuerdos, en lugar de guardad recuerdos, almacenamos datos», como afirma Hang

Volcar fuertes sumas de dinero de la pauta oficial a medios que solo intentan socavar la estabilidad institucional puede rozar en el incumplimiento de los deberes de un funcionario. Nadie puede negar que se está invirtiendo dinero público en grupos hegemónicos que destrozan el esfuerzo por sacar el país adelante. Pero no solo es el dinero mal invertido, es también no respetar a la radio pública, a la televisión pública a cada uno de los organismos que tienen el indeleble rol de apuntalar la mística y la cultura del pueblo trabajador generando contenidos de calidad y no copiando formatos de entretenimientos que atrasan. No se puede caer en el dogma de que la producción de contenidos culturales deben ser aburridos. El sistema de la Televisión Digital Abierta (TDA) es una herramienta de un valor sin igual para llegar a los puntos más recónditos del país y poder «transportar federalismo».

Existen, productoras de contenidos, periodistas, medios, existe lo que en Buenos Aires llaman «el interior». No se puede construir un país federal e igualitario pensando con un biombo que está anclado en los límites porteños del país.

Sergio Peralta

Integrante de Esfera Comunicacional. Periodista y docente, fundador del Canal 3 de Televisión Comunitaria de San Martín, Mendoza; exdirector del LV8 Radio Libertador; militante de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en la Coalición por una Comunicación Democrática. Publica en distintos medios de comunicación del país y del exterior.

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