El arte del ajedrecista

Ponencia presentada en el VII Simposio Latinoamericano de Comunicación Organizacional, «Comunicación estratégica o estrategias de comunicación, he ahí la cuestión del dircom», realizado del 28 al 30 de septiembre de 2011 por la Universidad Autónoma de Occidente, Cali (Colombia). En este texto su autor plantea que la comunicación de gobierno es más que informar acerca de sus acciones; es moldear el sentido que se le pretende dar a la gestión para construir significado y sentido compartido con la sociedad.

Conforme entonces la finalidad de la comunicación, Jaramillo define qué es una estrategia y qué es lo estratégico dentro de un proceso comunicativo. Señala que una estrategia es el proceso seleccionado a través del cual se prevé alcanzar un resultado, es decir, un conjunto de actividades, fines y recursos que se analizan, organizan y plantean de tal manera que cumplan con los objetivos que la organización determinó en cierto tiempo; mientras que lo estratégico es lo que direcciona y ordena el trazado de las estrategias y se define por la respuesta a tres preguntas: i) ¿Es imprescindible para el cumplimiento de la misión y los objetivos de la Organización?; ii) ¿Articula acciones de diferentes áreas y por lo tanto es transversal?; y ii) ¿se propone metas y objetivos  en el tiempo?

Para una organización es estratégico aquello que cumple esas tres condiciones: de una u otra manera puede afectar el cumplimiento de su misión; no depende de un solo factor, sino que es sistémico y por consiguiente requiere de una política o lineamiento que debe ser coordinado con eficacia y eficiencia para lograr el resultado; y no es coyuntural y por tanto demanda un trazado de acciones en el corto, mediano y largo plazos para que sea sostenible. Cualquier proceso de comunicación debe pasar de ser un soporte dentro de la organización, a convertirse en un proceso totalmente estratégico que sea entendido transversalmente desde los directivos hasta los encargados del área de comunicación.

En cuanto a la formulación del objetivo comunicativo, es necesario establecer primero el propósito estratégico. Y es el objetivo el que permitirá identificar los destinarios a los que debe hacerles sentido lo que se busca poner en común, secuencia que conduce a trazar la estrategia que define las acciones comunicativas que lograrán el objetivo, que no siempre, ni necesariamente, son mediáticas y a estructurar el relato que se va a comunicar.

Los pilares sobre los cuales se trazan las estrategias son: la identificación del problema, la formulación de la pregunta y la definición del objetivo comunicativo, ordenados en una secuencia lógica tal, que la caracterización del problema determina la pregunta y esta conduce a la definición del objetivo. La comunicación entonces debe proponerse resolver problemas u obtener resultados y será el carácter estratégico de esos problemas o resultados el que determine las preguntas adecuadas para plantear objetivos a partir de los cuales trazar estrategias y definir acciones.

En su análisis Juan Camilo Jaramillo agrega que no existen fórmulas ni estrategias «prototipo», «modelo» o «plantilla» que puedan ser aplicadas de manera indiscriminada o generalizada. Y, finalmente, las acciones comunicativas que resultan de estrategias hábil y eficientemente planteadas tampoco son iguales ni sirven igual en todos los casos, la estrategia no es el poster ni el comercial de televisión sino la función que estas piezas cumplen con arreglo a un plan maestro que define sus características y contenidos.

A manera de símil con una partida de ajedrez señala que «el ajedrecista tiene conciencia de que no existen dos partidas iguales. Y así se entrene estudiando y aprendiendo de memoria secuencias de jugadas posibles, tiene claro que este es apenas un entrenamiento y que cada vez que se enfrenta a su adversario debe resolver de nuevo el problema del maestro del emperador: intuir su respuesta y adivinar su pensamiento, calcular sus propios movimientos en función de los del contrario e inventarse cada vez para resultar desconocido, sorprendente y diferente.  He ahí, finalmente, la esencia del arte del ajedrecista, que es el del estratega: es un creador que con la misma cantidad de fichas y movimientos construye cada vez un camino diferente, a la medida de su adversario, para destronar al rey, pronunciar la frase ritual Jaque mate y ganar el juego».

Juan Jaramillo Lopez

Comunicador, egresado de la Universidad Externado de Colombia. Ha sido ejecutivo, guionista y director de televisión, asesor de comunicaciones de la Fundación Social y de la Corporación Viva la Ciudadanía, consultor del Banco Mundial y la Fundación Friedrich Ebert Stiftung en proyectos internacionales de comunicación y en Colombia del BID y USAID / Casals & Associates Inc. Es responsable del diseño metodológico de la movilización para la construcción colectiva del Plan Nacional Decenal de Educación 2006-2016. Escritor de textos teatrales, cuentos infantiles, piezas publicitarias y letras de canciones. En la actualidad se dedica a la consultoría privada en proyectos de comunicación pública y planeación estratégica de la comunicación.

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